“Un buen año”

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Tras un año de retos, cambios y crisis, el equipo de Valencia Fruits os desea una feliz Navidad y un próspero año lleno de salud, amor y trabajo

El equipo de Valencia Fruits os desea una feliz Navidad. / VF

Este es el último número del año 2020 de Valencia Fruits. Un año en el que hemos dejado atrás demasiadas cosas y en el que tanta gente ha perdido la vida, la salud o el trabajo, por lo que es prácticamente imposible que lo guardemos en nuestra memoria como un buen año.

Nuestra sociedad se ha enfrentado a una situación de vulnerabilidad para la que, a pesar de lo que han avanzado la ciencia y la tecnología en las últimas décadas, no estábamos preparados. Hemos incorporado a nuestra cotidianeidad mascarillas, geles desinfectantes y, quizá lo más complicado, distancia social, y vivimos pendientes de la eficacia de unas vacunas desarrolladas en tiempo récord para recuperar algo parecido a la normalidad.

Todo sería más llevadero si en el camino no se estuviesen perdiendo tantas vidas y no estuviéramos llevando al extremo nuestro sistema sanitario y también nuestra capacidad de cobertura social. No dejar a nadie atrás es un reto que nos marcamos como sociedad, pero la realidad ya empieza a presentar rostros muy amargos cada vez más cerca de nosotros.

Sin embargo, siempre, hasta en las peores crisis, hay un aprendizaje y una oportunidad para empezar de nuevo, reivindicarse o demostrar la fortaleza de sectores que estaban en la retaguardia cuando, aunque no lo sabíamos, casi todo iba bien. También para aprender a apreciar qué es lo que importa.

Antes de que la pandemia estallase y diese muestras de su dimensión de emergencia sanitaria mundial, el sector agrario español estallaba en las calles. “Agricultores al límite” fue el titular de Valencia Fruits en aquellos días de febrero. Una actividad imprescindible para el funcionamiento de una sociedad, puesto que en la alimentación radica la base para todo lo demás, aparecía abocada a la extinción por la nula rentabilidad y escaso reconocimiento social de quienes trabajaban nuestras tierras para proporcionarnos alimento y ganarse la vida.

Pero la realidad puso de relieve la importancia del sector hortofrutícola, y alimentario, en general, en cuanto se iniciaron las restricciones de movilidad con el estado de alarma. Desde un primer momento el trabajo de todos los que conforman la cadena agroalimentaria pasó a ser considerado esencial y la sociedad recuperó de golpe la conciencia de qué es lo realmente importante: la salud, la vida. Y, para eso, hay que partir de garantizar el acceso a una alimentación saludable.

En todo momento se garantizó el suministro. Solo hubo muy puntuales roturas de stock y en ningún momento peligró el acceso a los alimentos. La situación hubiese sido bien distinta si al horror de la enfermedad se hubiese sumado la dificultad de conseguir comida.

Todos los trabajadores de la cadena agroalimentaria pasaron de ser los grandes olvidados y denostados a la categoría de héroes junto con los profesionales del sector sanitario que están al frente de la enfermedad poniendo todo su esfuerzo y dedicación frente a un enemigo del cual aún hoy desconocemos casi todo.

Como suele pasar, el ser humano, la sociedad, olvida rápidamente, sobre todo lo que está relacionado con lo malo, y los héroes de campos, granjas, almacenes, logística, camiones, supermercados… se vuelven a topar con la tozuda realidad de trabajos poco reconocidos y con bajos salarios, así como, en el caso de los empresarios, rentabilidades muy bajas o, incluso, negativas. Porque todo ha cambiado y todo ha tenido que adaptarse para seguir en funcionamiento.

Así, esperando a los efectos que sobre la salud y sobre la evolución económica tenga la vacuna, el sector estará pendiente también de las implicaciones reales que tengan la nueva PAC, la ley de la Cadena Alimentaria y la dinámica de mercado en un entorno que sigue cargado de incertidumbres y en el que es difícil establecer objetivos a medio plazo. Vivimos en una auténtica dinámica de paso a paso, preparando estrategias postpandemia, pero sin atrevernos con planteamientos tácticos para los próximos meses.

Un sector como el nuestro necesita del contacto, más allá de lo que nos ofrecen las soluciones digitales (que, no hay que olvidar, han salvado negocios y relaciones en este periodo). Berlín fue la última gran cita presencial del sector y tenemos la esperanza puesta en la primavera de 2021 para recuperar cierta movilidad que favorezca esa interrelación personal que tanto echamos en falta.

En nuestro entorno más cercano, en la redacción de Valencia Fruits, también hemos tenido que adaptar nuestras rutinas productivas al formato de teletrabajo. En un semanario no es posible establecer siquiera un periodo de adaptación: tuvimos que continuar con métodos totalmente distintos de un día para otro sin pararnos a pensar procedimientos. Como tantas y tantas empresas. Aunque no ha sido esto lo peor, de hecho, el equipo se adaptó poniendo todo de su parte y ha hecho un notable esfuerzo que se ha visto recompensado con excelentes números y con el reconocimiento de nuestros lectores y anunciantes.

Lo peor fue perder a nuestra compañera Benilde Pascual después de décadas trabajando con absoluta entrega en nuestro semanario.

Pero hemos titulado nuestro editorial como “Un buen año” porque queremos, como hemos hecho en estos 58 años, mirar hacia adelante. El futuro siempre es incierto y más con todos los condicionantes que nos ha ido poniendo 2020. Pero si de algo sabe el ser humano, y más nuestro sector, es de caer y levantarse. Y levantarse reforzado por todo lo vivido y aprendido.

Habrá que trabajar duro. Seguiremos encontrando obstáculos. Pero deseamos que esas cifras que cada día esperamos con miedo sean cada vez, gracias también a nuestro comportamiento responsable, menos duras. Que cada vez haya menos vidas perdidas. Que lleguemos a tiempo para salvar nuestra economía y el futuro de nuestros hijos. En definitiva, esperamos poder decir que “así empieza lo bueno” y que 2021 sea, efectivamente, un buen año para todos.

Desde Valencia Fruits, más que nunca, os deseamos salud, amor y trabajo. Feliz Navidad.