“Una visión global del sector del Limón de España®”, por José Antonio García (Ailimpo)

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Tres eslabones de la cadena de valor interconectados con un objetivo común: crear valor para la fruta de calidad comercial en el mercado en fresco donde España es líder mundial

España es un país clave en limón a nivel internacional siendo el segundo productor del mundo, el líder de exportación de limón para el mercado en fresco, y el segundo procesador industrial en el ranking. / ARCHIVO

José Antonio García (*)

España es un país clave en limón a nivel internacional siendo el segundo productor del mundo, el líder de exportación de limón para el mercado en fresco, y el segundo procesador industrial en el ranking.

Los agricultores desarrollan el cultivo de este cítrico en 52.000 hectáreas con el único objetivo, desde que plantan el limonero en la tierra, de producir limón de óptima calidad comercial para ser vendido en el mercado de fruta fresca, de donde obtienen su rentabilidad (siguiendo el principio básico de que, a mayor calidad de la fruta, mayor ingreso por su venta), ya que se logra una mejor valorización de la misma por los clientes, —básicamente cadenas de supermercados—. 

“La fortaleza de España como líder mundial en el mercado de fruta fresca radica en la capacidad de los agricultores de producir limón convencional y ecológico de la máxima calidad, de forma sostenible, contribuyendo al cuidado del medio ambiente, la recuperación de la biodiversidad y apoyándose en certificaciones como Global GAP y GRASP”

La fortaleza de España como líder mundial en el mercado de fruta fresca radica en la capacidad de los agricultores de producir limón convencional y ecológico de la máxima calidad, de forma sostenible, contribuyendo al cuidado del medio ambiente, la recuperación de la biodiversidad y apoyándose en certificaciones como Global GAP y GRASP, que son requeridas por el retail, reforzando la garantía de la normativa de producción europea.

“De cada tonelada de fruta que se produce en España, el 75% se destina al mercado en fresco. El resto, un 25% de ese volumen de cosecha, se destina como subproducto a la industria de procesado” 

Con una visión histórica de los últimos 10 años, de cada tonelada de fruta que se produce en España, el 75% se destina al mercado en fresco. El resto, un 25% de ese volumen de cosecha se destina, como subproducto, a la industria de procesado. Se trata del descarte o destrío de la fruta que no cumple con las especificaciones de las normas oficiales de calidad o con los requerimientos que fijan los departamentos de calidad de los retailers, entendiendo en estos casos “calidad” como el factor estético del producto y la ausencia de defectos o manchas en la piel de la fruta.

Teniendo en cuenta esta orientación de la producción española para la venta de la fruta en el mercado de fresco, los actores principales de la cadena de valor son el agricultor y el packing de fresco. Un tercer actor es la industria de transformación que juega un papel secundario, pero fundamental y necesario, absorbiendo ese excedente del 25% de la cosecha total. De esta forma, ejerce de mecanismo regulador impidiendo que ese porcentaje de fruta, que es de baja calidad cosmética, llegue al mercado en fresco donde penalizaría el valor de la fruta de calidad, generando pérdida económica para el packing y para el agricultor.

“En este modelo de negocio del Limón de España®, la industria de procesado contribuye a un adecuado equilibrio y gestión de los excedentes agrícolas”

En definitiva, en este modelo de negocio del Limón de España®, la industria de procesado contribuye a un adecuado equilibrio y gestión de los excedentes agrícolas. Siendo como hemos señalado la prioridad del sector la comercialización de la fruta en el mercado fresco, el volumen de ese excedente de subproducto, que constituye el suministro de materia prima de la industria, fluctuará de un año a otro en función de la demanda de consumo de limón fresco, la competencia de otros orígenes (Turquía, Egipto, Argentina, Sudáfrica…), de las cambiantes condiciones climatológicas que afectan a la floración, cuajado de la fruta y su ulterior desarrollo, así como del impacto de esas condiciones climáticas sobre la proliferación de plagas y su afección a la calidad cosmética de la fruta. Todos estos factores impactan en el volumen final de cosecha, en su calidad, y por tanto, en el volumen de excedentes de subproducto con destino industria siendo este, siempre, incierto, pues ningún agricultor produce limón con el objetivo de ser destinado a la transformación.

“En la actual campaña 2023/2024, con una previsión de cosecha al alza, que se sitúa en 1.365.000 toneladas, el sector de limón de España necesita estar unido y trabajar de forma coordinada con el objetivo de lograr, entre todos los actores, rentabilidad para el agricultor que es la base de la actividad presente y futura”

En la actual campaña 2023/2024, con una previsión de cosecha al alza debido al aumento de superficie de limón en producción que se sitúa en 1.365.000 toneladas —cifra similar a la alcanzada en 2020/2021—, el sector de limón de España necesita estar unido y trabajar de forma coordinada con el objetivo de lograr, entre todos los actores, rentabilidad para el agricultor que es la base de la actividad presente y futura, garantizando al mismo tiempo rentabilidad para el packing de exportación y para la industria, y recordando que ambos están sujetos a un escenario de mercado de fruta fresca y productos derivados, muy estresante. A todo ello se suma el fuerte incremento de costes de inputs de producción, energía, salarios… a lo que hay que añadir también los crecientes problemas de disponibilidad de mano de obra.

“Es necesaria la máxima colaboración entre fresco e industria, maximizando la oferta de la fruta de calidad comercial para exportación, y al mismo tiempo regulando la calidad para que sólo la mejor fruta llegue al mercado en fresco”

¿Cómo se resuelve esta compleja ecuación? ¿Cómo lograr el adecuado equilibrio económico de ese triángulo productor-exportador-industria?

Es necesaria la máxima colaboración entre fresco e industria, maximizando la oferta de la fruta de calidad comercial para exportación, y al mismo tiempo regulando la calidad para que sólo la mejor fruta (la de mayor valor) llegue al mercado en fresco. A ello debe contribuir la eficiente gestión de los excedentes por parte de la industria. Todo ello en un marco de equilibrio financiero entre actores, que sin duda es complejo. La tensión en los mercados internacionales se traslada aguas abajo al productor, y en un contexto de alta producción sólo los productores eficientes, con economías de escala y eficiencia en sus costes de producción, podrán salvar la campaña. Es probable que un porcentaje de esa producción, la menos eficiente y la de menor calidad, no sea capaz de superar el filtro de esa ecuación económica fresco-industria, y quedaría sin posibilidad de recolección al no tener demanda ni en el mercado de fresco ni en la industria.

“La campaña 2023-2024 pasará a la historia como una campaña difícil, que supondrá ajustes para los menos eficientes, pero al mismo tiempo pondrá a prueba la fortaleza y la unión del sector”

La campaña 2023-2024 pasará a la historia como una campaña difícil, que supondrá ajustes para los menos eficientes, pero al mismo tiempo pondrá a prueba la fortaleza y la unión del sector, la de los tres actores —agricultor, exportador e industria—, trabajando juntos con un mismo objetivo: maximizar el valor de la fruta de calidad, minimizando los daños, que en un entorno de elevada producción son inevitables.

(*) Director de Ailimpo

Acceso al artículo de opinión en la página 5 del ejemplar de Valencia Fruits.

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