2020, un año de luces y sombras para el sector hortofrutícola español

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La pandemia ha aumentado la exportación y el consumo de frutas y hortalizas sobre todo en el primer semestre, pero también los costes de producción y los vaivenes de precios

La pandemia ha puesto en valor el trabajo de los agricultores y del conjunto del sector agroalimentario. / ARCHIVO

Angélica Quintana. Efeagro.

Los productores, exportadores y mayoristas hortofrutícolas coinciden en destacar que el año 2020, marcado por la crisis sanitaria y las medidas para frenar el avance de la COVID-19, se ha caracterizado por un buen comportamiento en el consumo, sobre todo en el primer semestre, que luego se ha ido diluyendo en el último trimestre. En los meses más duros de confinamiento, los españoles buscaban alimentos frescos, sanos y con vitaminas, lo que hizo crecer hasta un 40 % el consumo de frutas y verduras, pero en el último tramo del año, la demanda nacional se estabilizó y casi se situó en los mismos niveles de ejercicios anteriores, apuntan fuentes del sector.

La gran disparidad de zonas de producción y modelos de explotación y comercialización hace imposible hacer un balance general del año, asegura José María Pozancos, el director general de la Federación Española de Asociaciones de Productores Exportadores de Frutas, Hortalizas, Flores y Plantas vivas (Fepex).

Pozancos señala que los “grandes retos” de esta actividad para 2021 pasan por “mejorar la competitividad y la capacidad de gestión ante una situación de crisis” en un negocio que sufre una “fuerte volatilidad” de precios.
El director general de Fepex añade que “las dos principales amenazas del sector exportador son la nacionalización de los mercados comunitarios —con mensajes de ‘consuma producto local’— y la globalización de las importaciones de terceros países, que no están sometidas a la estricta regulación comunitaria en el ámbito de la producción”.

Respecto al Brexit, Fepex se congratula del acuerdo alcanzado entre la UE y el Reino Unido, ya que evita que la exportación española de frutas y hortalizas frescas sea gravada con 198 millones de euros en derechos arancelarios, lo que constituye “satisfacción y alivio” para el sector, dada la importancia del mercado británico, donde se prevé cerrar el año 2020 con unas exportaciones por valor de 1.950 millones de euros.

Actividad mayorista

El presidente de la Confederación Nacional de Empresarios Mayoristas de Frutas y Verduras de España (Coemfe), Andrés Suárez, reconoce que la venta en la red de Mercas ha sido muy desigual según la época del año, ya que “al principio de la pandemia se vendió más”, o dependiendo de si estaba o no cerrado el canal Horeca para, por ejemplo, productos como el limón.

Suárez, que también es miembro de la directiva de Asomafrut (Mercamadrid), explica que si en este mercado la campaña ha sido parecida a la del ejercicio 2019 (2,07 millones de toneladas comercializadas), en los mercas insulares —Mercapalma, Mercatenerife y Mercalaspalmas—, muy dependientes del turismo, sí se ha resentido.

Reconocimiento social

Las organizaciones Asaja, COAG y UPA no están muy contentas cuando hacen balance del ejercicio 2020 por los precios que en general han percibido los agricultores, a excepción de los obtenidos por algunos productos en momentos puntuales, como los cítricos en la primera mitad de año, la sandía en mayo o la campaña de granada.

Sí consideran que el abastecimiento de alimentos a la población durante todo este año marcado por la pandemia de la COVID-19 ha supuesto un reconocimiento social a su trabajo, aunque consideran que el gran esfuerzo no se ha visto recompensado lo suficiente y que los cambios en la Ley de la Cadena Alimentaria aún no se han implementado.

Asaja, según su técnico José Ugarrio, rechaza que la primera estimación de la Renta Agraria para la producción de frutas de 2020 —ha crecido un 12,2% en valor— sea un reflejo “de lo que le queda al agricultor para vivir, porque a esos ingresos hay que restar el aumento de costes” de las medidas laborales adoptadas por la COVID-19.

Ugarrio habla de la “espada de Damocles” del sector para referirse al proceso del Brexit y califica de “ruinosos” los precios de hortalizas como el pepino o el calabacín durante las últimas semanas del año.

Montaña rusa de precios

El responsable de frutas y hortalizas de COAG, Andrés Góngora, añade que en este “terrible final de año“, con el Brexit sin resolver hasta última hora, “la puntilla” ha sido el efecto del cierre de las fronteras terrestres y marítimas entre Francia y Reino Unido, que ha retenido durante varios días a miles de camiones con frutas y hortalizas españolas en la localidad británica de Dover.

El dirigente critica el “aumento de la frecuencia de los vaivenes de las cotizaciones en origen“, que a su juicio son fruto de la especulación de los intermediarios. “Se ha agudizado la montaña rusa de los precios: las sucesivas bajadas y subidas que antes ocurrían a lo largo de un campaña ahora lo hacen en días”, sentencia. Andrés Góngora lamenta que ese “nivel muy alto de incertidumbre en la formación de precios” produzca que el sector siga “igual o peor” que antes de las tractoradas de primeros de 2020.

El coordinador de Frutas y Hortalizas de UPA, Antonio Moreno, advierte también de que este año las cotizaciones han sido más bajas para los frutos secos o para la campaña de melón y sandía de la Región de Murcia, aunque reconoce que en otras como la de la naranja, la mandarina o el limón hay en líneas generales “buena sensación”.