Entrevista al presidente de Asaja Alicante, José Vicente Andreu

El agua, la falta de herramientas para hacer frente a las plagas y el seguro agrario preocupan a José Vicente Andreu. / Asaja
Julia Luz. Redacción.
Con una producción inferior a la prevista y unos precios que han sorprendido por su estabilidad, el limón vive una campaña que nada tiene que ver con la anterior. La menor oferta no sólo se ha dado en España, sino también en países competidores como Turquía o Argentina, lo que ha favorecido el valor del producto nacional en los mercados. José Vicente Andreu, presidente de Asaja Alicante, analiza las claves de la campaña y lanza un mensaje claro: el agua, los seguros agrarios y las herramientas fitosanitarias siguen siendo las grandes asignaturas pendientes para garantizar el futuro del cultivo.
Valencia Fruits. Hace un año, los productores de limón atravesaban una de las campañas más difíciles que se recuerdan. ¿Cuál fue finalmente el balance de la temporada 2023-2024?
José Vicente Andreu. Catastrófica. No hay otra palabra. Se quedaron en el campo sin recoger unas 300.000 toneladas de producto, una cifra enorme. Y lo que sí se llegó a vender, se hizo a precios muy por debajo del coste de producción.
“Pasamos de un exceso de limón en los primeros seis meses de 2024 a un déficit a partir de agosto. Así empezamos esta campaña, con una oferta en el mercado, lo que ha hecho que los precios se hayan mantenido estables”
Si los precios hubieran permitido, al menos, cubrir costes o generar un pequeño margen, quizá se habría podido compensar el exceso de oferta. Pero no fue así, se vendió a precios irrisorios.
Además, se sumó otro problema importante, las plagas. La campaña 2023-2024, especialmente en el caso del limón Verna —el que se recogió justo hace un año— fue durísima. Las plagas, en particular la araña, causaron grandes estragos y parte de la cosecha ni siquiera se pudo recolectar, y lo que sí se recolectó llegó con muchos daños.
VF. ¿Y qué podemos decir de la actual, la del 2024-2025?
JVA. El Ministerio de Agricultura acaba de publicar que ha habido una reducción importante en la superficie cultivada, con unas 1.540 hectáreas menos. Esto refleja claramente que las cosas no van bien en el sector del limón. No es sólo este año, sino que llevamos al menos dos campañas perdiendo rentabilidad. Ese techo de las 53.000 hectáreas cultivadas que se había alcanzado comienza a retroceder.
En cuanto a la campaña 2024-2025, esta se caracteriza principalmente por dos aspectos: una bajada en la producción y cierta estabilidad en los precios.
El aforo inicial para el limón Fino, según datos de la interprofesional, era de unas 900.000 toneladas, pero finalmente la campaña se ha cerrado con unas 740.000. Esto se debe en parte a que se fue demasiado positivo en la estimación de la producción y también a las heladas de enero de 2025, que hicieron mucho daño. De hecho, aproximadamente el 30% de lo que quedaba por recolectar se perdió por completo. En total, hablamos de una reducción de entre 150.000 y 160.000 toneladas respecto a la previsión inicial. Comparando la cosecha de este año con la media de los últimos cinco, la producción ha sido algo inferior.
Si hablamos del precio del limón Fino, la campaña ha sido bastante estable. Cuando hay menos producción, suele mantenerse una línea de precios sin grandes picos ni caídas. En este caso, se ha movido en torno a los 40 céntimos, lo que se puede considerar una campaña positiva a nivel de precios, aunque claramente escasa en volumen.
Además, una nueva plaga llegada desde Sudáfrica vino de forma sorpresiva y causó daños importantes en algunas zonas de producción. Esta plaga afecta la piel del limón y cualquier fruto dañado se destina a la industria del zumo, lo que implica que el agricultor no recibe nada por ese producto. De hecho, entre la recolección y el transporte, incluso pierde dinero.
VF. El año pasado las importaciones no fueron una causa especialmente preocupante. Este año, ¿cómo están evolucionando?
JVA. El año pasado tuvimos una sobreproducción a nivel nacional, pero también hubo cosechas muy abundantes en otros países como Turquía. Egipto, aunque no es un país que maneje mucho volumen, sí experimentó un crecimiento porcentual importante en sus exportaciones.
Si miramos al verano de 2024, las importaciones desde Argentina y Sudáfrica cayeron de forma notable. En el caso argentino, están atravesando un proceso de reconversión muy fuerte. Tenían una superficie cultivada similar a la nuestra, en torno a las 50.000 hectáreas, pero han desaparecido unas 20.000 debido al arranque de campos para plantar caña de azúcar y soja, además del abandono de parcelas por falta de rentabilidad. Eso supone una reducción del 40% de la superficie, lo que reduce también y de forma drástica su volumen para exportación.
En Sudáfrica no ha habido una reducción de superficie, que se mantiene en unas 16.000 hectáreas, más o menos, pero sí ha disminuido un poco su capacidad productiva. Esto ha hecho que haya menos presión de limón sudafricano en el mercado europeo.
En conjunto, podemos decir que pasamos de un exceso de limón en los primeros seis meses de 2024 a un déficit a partir de agosto. Así empezamos esta campaña con una disponibilidad mucho menor de limón en el mercado, lo que ha hecho que los precios se hayan mantenido estables.
Además, Turquía también redujo ligeramente sus exportaciones en la segunda mitad de 2024, ya dentro de la campaña 2024-2025. Y en 2025, las heladas les afectaron gravemente, lo que obligó al país turco a retirarse antes de tiempo del mercado por falta de producto.
VF. En el contexto de una menor oferta mundial, ¿la escasez de producto en el hemisferio sur ha tenido un impacto positivo en los precios alcanzados por el limón Verna español?
JVA. Sí, sin duda. La menor disponibilidad de limón a nivel global ha influido directamente en el desarrollo de la campaña del Verna. En España, además, la producción también ha sido inferior a lo previsto. Aunque la interprofesional estimó una cosecha por encima de las 300.000 toneladas, finalmente no se alcanzará esa cifra. Las heladas han dañado muchas explotaciones en zonas del sur de Alicante y Murcia, y probablemente terminemos con una cosecha de unas 260.000 toneladas.
En cuanto a los precios, han sido muy buenos, igual que con el limón Fino. Se han mantenido estables, en torno a los 60 céntimos por kilo para el agricultor. Una cotización que no veíamos desde hace años y que se explica, en buena parte, por esa escasez de oferta en los principales países exportadores del hemisferio sur.
VF. ¿Cómo se ha movido esta temporada la demanda?
JVA. Este año hemos tenido vía libre en el mercado europeo debido a la menor presión de limón de países terceros. Hay que destacar que el consumo de limón no ha dejado de crecer en los últimos años. A diferencia de lo que ocurre con otros cítricos como la naranja o la mandarina, donde sí se observa cierto estancamiento o incluso retroceso, el limón mantiene una tendencia de crecimiento estable, en torno al 2% anual.
Este año, además, el crecimiento será algo mayor para el limón español, precisamente por lo que estamos hablando, porque hay menos producto importado en los mercados. Eso se traduce en una mayor presencia del producto nacional en los lineales y en una mayor preferencia por parte del consumidor.
También hay que tener en cuenta que el limón no compite directamente con otras frutas como por ejemplo el melocotón o la sandía. Su consumo está más ligado a su uso como ingrediente en la cocina, en la hostelería o en el día a día, y tiene un patrón de consumo diferente. De hecho, en verano el consumo suele aumentar, porque se encuentra muy asociado a momentos de ocio, celebraciones y, en general, a experiencias agradables.
VF. ¿Cuáles son actualmente las principales demandas de la organización Asaja Alicante referentes al cultivo de limón?
JVA. Sin duda, lo que más nos preocupa es el agua. Y no es que nos quite el sueño, es que es más bien una pesadilla. Una película de terror. La situación es crítica, especialmente por la amenaza de recortes en el trasvase Tajo-Segura, que es fundamental para el cultivo del limón. Se habla de reducciones del 40 o 50% sin que exista una alternativa real. Las desaladoras, que podrían ser parte de la solución, no están desarrolladas como deberían. Las inversiones necesarias por parte del Gobierno no llegan, y si esto sigue así, en 2027 o 2028 podríamos estar ante un escenario muy complicado.
“A pesar de todos los avances del sector —la profesionalización, el esfuerzo conjunto desde la interprofesional, la investigación, la promoción—, si no se refuerza la estrategia fitosanitaria, las plagas seguirán mermando nuestra rentabilidad”
La segunda gran preocupación es el tema fitosanitario. Las plagas no dejan de aparecer, nos están “machacando” y muchas veces no tenemos herramientas para combatirlas de una forma efectiva. A pesar de todos los avances del sector —la profesionalización, la digitalización, el esfuerzo conjunto desde la interprofesional, la investigación, la promoción—, si no se refuerza la estrategia fitosanitaria, las plagas seguirán siendo un lastre que merman cada vez más la rentabilidad. Hoy en día tenemos hasta un 30% de destrío en las cosechas por plagas y daños relacionados con las nuevas condiciones climáticas.
Y en tercer lugar, el seguro agrario. Agroseguro se ha olvidado del limón. Antes teníamos cobertura por daños causados por viento o por frío. Ahora, cuando hay una helada y el limón se daña por dentro —aunque por fuera no se vea— ese producto ya no sirve, pero la cobertura ha desaparecido. Antes, si se detectaba al menos un 30% de daños, se podía destruir la cosecha y se indemnizaba. Esa garantía ya no existe, y eso es muy perjudicial para el sector.
Todo esto pone en riesgo la viabilidad de un cultivo que es estratégico para Alicante, tanto en términos económicos como de empleo y vertebración del territorio.
El limón ecológico busca su lugar
Después de años de crecimiento constante, el cultivo de limón ecológico atraviesa un periodo de reajuste. Si bien es imposible achacar esta situación a un único factor, son muchos los motivos que en un escenario que pone en jaque la rentabilidad del modelo: plagas, altos costes de producción y una caída significativa del consumo en mercados clave.
“Está muy expuesto a las nuevas plagas”, señala José Vicente Andreu, presidente de Asaja Alicante. La falta de herramientas fitosanitarias eficaces en este tipo de producción deja al limón ecológico prácticamente indefenso ante las enfermedades. “Prácticamente se hace lucha biológica o se hace algún pequeño tratamiento con aceite de parafina”, explica. Entre las nuevas amenazas que han llegado, menciona el citotripsus aurantii, triodus africana o la pulvinaria. Además, recuerda que “el año pasado tuvimos el problema con la araña, y tampoco tenemos mucha herramienta para combatirla”.
A esta vulnerabilidad se suman unos costes de producción más altos. “No se echan herbicidas, los abonos orgánicos son mucho más caros que los químicos”, comenta. Eso, en momentos de crisis, agrava aún más la situación del agricultor ecológico. “Cuando viene la crisis, viene gorda y viene para todo, y si así te cuesta producir lo más caro y se hunde el mercado, pues tienes muchas más pérdidas”.
De hecho, haber encadenado ya varias campañas con escasa rentabilidad ha provocado ya un retroceso. “Ha habido un descenso en el número de hectáreas certificadas, porque ha habido gente que ha abandonado al no poder soportar esa situación de casi quiebra económica”.
Otro factor determinante ha sido el frenazo en el consumo, especialmente en Alemania, principal destino del limón ecológico español. “El 80% del limón ecológico español se consume allí”, apunta Andreu. Pero el contexto económico alemán, afectado por la crisis energética y las consecuencias de la guerra en Europa del Este, ha impactado directamente en la demanda.
Todo ello sitúa al sector en un proceso de reestructuración, de buscar su equilibrio entre la oferta y la demanda. “Probablemente en la campaña 2024-2025 vamos a ver cómo cae un poco la producción”, anticipa. “Estamos en un periodo de desestabilización, pero yo creo que a lo largo de 2026 la relación producción-demanda se volverá a equilibrar y volverán a estabilizarse los precios”.
En cuanto al futuro del cultivo ecológico, Andreu es claro: “Indudablemente, cuando hay una buena situación económica, las condiciones son más favorables al crecimiento de la agricultura ecológica”. Y aunque el crecimiento de dos dígitos que ha experimentado el sector en los últimos años no le parece sostenible, reconoce que la Comunidad Valenciana ha estado a la cabeza. “En 2022 ya teníamos el 30% de producción ecológica, cuando la UE lo marca como objetivo para 2030. Íbamos muy por delante”.
Acceso a la entrevista en las páginas 10-11 del dossier de Limón en el ejemplar de Valencia Fruits.
Acceso íntegro al último ejemplar de Valencia Fruits.











