Las campañas de alcachofa mantienen buena calidad y volumen, y las exportaciones crecen en valor y se consolidan en Europa
Julia Luz. Redacción.
La alcachofa atraviesa un buen momento en España. Con una producción cercana a las 200.000 toneladas en 2024, el país se mantiene como el tercer productor mundial de esta hortaliza tan ligada a la dieta mediterránea. Aunque el consumo sigue siendo mayoritariamente interno, la alcachofa española ha ido ganando reconocimiento en los mercados europeos, especialmente en países como Francia y Alemania, donde la demanda crece y el producto se revaloriza.
Tras un arranque de campaña marcado por las buenas previsiones, la alcachofa avanza ya a pleno rendimiento en las principales zonas productoras de España. Lo que en otoño se afrontaba con optimismo empieza ahora a confirmarse en el campo, donde la producción y la calidad están respondiendo de forma positiva. “Confiamos en volver a tener otra campaña buenísima con un producto de una calidad extraordinaria como ya pasó el año pasado”, remarcó Antonio Galindo, presidente de Alcachofa de España, al inicio de la temporada.
En la Vega Baja del Segura, esta temporada se han plantado unas 200 hectáreas más que en la pasada, lo que supone un aumento del 10%. En apenas diez años, se ha incorporado un millar de hectáreas, pasando de las 1.562 registradas en 2015 a las 2.500 actuales. Además, la comarca exporta cerca de la mitad de la producción nacional, con destinos como Francia, Italia, Reino Unido y Europa Central.
En la Región de Murcia, otro de los referentes del sector, la producción de alcachofa sigue mostrando fortaleza. En la pasada campaña, las exportaciones en fresco crecieron un 8%, consolidando a la región como principal exportadora de este producto en España. Murcia cuenta con cerca de 5.000 hectáreas dedicadas a la alcachofa, de las cuales aproximadamente el 15% se concentran en el municipio de Torre Pacheco. En la campaña anterior se superaron las 81.000 toneladas de producción, una cifra que sirve de referencia para una temporada actual que también viene con buenas perspectivas.
La zona alta de Castellón no se queda atrás. Este año se ha incrementado la superficie cultivada, con un 12% más que la campaña anterior, y las previsiones apuntan a una producción total de entre 4 y 5 millones de kilos. A pesar de un invierno lluvioso, el cultivo ha respondido bien y la calidad del producto se mantiene alta. En cuanto a la DOP Alcachofa de Benicarló, el sector confía en superar el millón de kilos certificados, un objetivo clave para seguir reforzando el valor añadido de la certificación.
En Navarra, la alcachofa Blanca de Tudela —cultivada bajo la Indicación Geográfica Protegida que caracteriza a esta variedad autóctona— también ha iniciado la campaña con buenas previsiones. Las expectativas del sector siguen siendo positivas tras un arranque marcado por la normalidad en los trabajos de campo y la llegada progresiva de las primeras cosechas a los mercados.
Exportaciones e importaciones
Según los datos consolidados por Fepex, España mantiene una posición sólida como exportador de alcachofa en los principales mercados europeos. Entre enero y septiembre de 2025/26, las exportaciones crecieron de forma moderada en volumen, pero destacan por su aumento en valor, lo que refleja la creciente valoración del producto en los mercados internacionales. Francia, principal destino, recibió 8.099 toneladas, apenas un 3% más que el año anterior, pero el valor de las ventas saltó de 9,97 a 13,46 millones de euros. Alemania exportó 1.184 toneladas, frente a 974 del mismo periodo, y el valor subió de 1,86 a 2,67 millones de euros. Italia, aunque redujo las toneladas exportadas de 903 a 699, casi duplicó el valor de sus compras, pasando de 822.000 a 1,74 millones de euros. Datos que reflejan que la alcachofa española es considerada un producto de alto valor añadido en Europa.
En contraste, las importaciones permanecen mínimas. Entre enero y septiembre de 2025/26, España importó 320 toneladas, frente a 482 del mismo periodo del año anterior, mientras que el valor cayó de 884.000 mil euros, a 652.000 mil. La diferencia evidencia que el país no sólo es autosuficiente, sino que ocupa un rol claramente exportador en el continente.
El balance comercial de la alcachofa española sigue siendo claramente favorable. Las exportaciones superan con creces las importaciones, consolidando al país como uno de los principales proveedores europeos. Este liderazgo se debe a la cercanía de los mercados clave, la experiencia acumulada del sector y la capacidad de ofrecer un producto diferenciado, con variedades protegidas y estándares de calidad elevados.
El incremento del valor de las exportaciones en 2025 refleja además la habilidad del sector para trasladar parte de los aumentos de costes —energía, transporte y mano de obra— sin perder competitividad. Un equilibrio entre eficiencia y calidad que asegura que el cultivo de alcachofa siga creciendo con fuerza.
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