Roberto Zanichelli (Ilip): “Nuestro objetivo es ofrecer continuidad, fiabilidad y soluciones alineadas con un marco normativo en evolución”

Entrevista al Director de Desarrollo de Negocio y Marketing de ILIP, Roberto Zanichelli

Roberto Zanichelli señala que el sector demanda soluciones que combinen prestaciones, ecodiseño y una sostenibilidad “medible”, sin perder competitividad / PRO FOOD

Nerea Rodriguez. Redacción.

El crecimiento de la IV y V gama y la presión regulatoria sobre los envases están redefiniendo el desarrollo de soluciones de packaging para frutas y hortalizas frescas. En este contexto, ILIP apuesta por combinar rendimiento técnico, eficiencia de materiales y modelos realmente circulares basados en R-PET. Su director de Desarrollo de Negocio y Marketing, Roberto Zanichelli, aborda los retos que plantea este escenario para la industria, desde la conservación del producto y la reducción del desperdicio hasta la adaptación del sector a un marco normativo europeo en plena evolución.

Valencia Fruits. ¿Qué peso tiene actualmente el sector de IV y V gama dentro del negocio de ILIP? ¿Es una línea estratégica de crecimiento para la compañía?

Roberto Zanichelli. Dentro del universo ILIP, la IV y V gama no sólo se integra en el área de Fresh Produce Packaging, con soluciones de envasado para alimentos listos para el consumo, sino que, en determinadas aplicaciones, también se solapa con el ámbito del Food Service Packaging.

“El envase debe diseñarse para reducir el uso de material y facilitar el reciclaje, pero sin comprometer sus prestaciones”

La IV y V gama constituye un segmento estratégico, ya que requiere envases de altas prestaciones —como termosellabilidad, aptitud para atmósfera modificada (MAP) y compatibilidad con líneas automáticas—, así como soluciones de envasado adecuadas para el consumo on-the-go. Además, y no menos importante, el envase desempeña un papel determinante en la vida útil del producto y en la reducción del desperdicio alimentario.

Por otro lado, este sector es estratégico porque el convenience food, junto con los snacks a base de frutas y hortalizas, representa un mercado en crecimiento y de alto valor añadido.

VF. En términos técnicos, ¿cuál es el principal valor añadido que debe aportar hoy un envase en IV y V gama: conservación, seguridad alimentaria, logística o sostenibilidad?

RZ. Hoy en día, un envase para IV y V gama debe cumplir bien varias funciones al mismo tiempo: proteger el producto y mantenerlo fresco durante más tiempo, garantizando al mismo tiempo la seguridad alimentaria y la continuidad de los procesos en las líneas industriales. En la práctica, la prioridad sigue siendo el rendimiento del envase sobre el producto —es decir, la vida útil, la integridad y la fiabilidad en producción—, ya que estos factores influyen directamente en la calidad y en la reducción del desperdicio.

Por ello, el mercado demanda soluciones compatibles con la termoselladura, eficientes en las líneas automáticas —tanto en el desapilado de envases como en el llenado— y adecuadas también para el envasado en atmósfera modificada (MAP).

Sobre esta base, la sostenibilidad se está convirtiendo cada vez más en un requisito estructural: el envase debe diseñarse para reducir el uso de material y facilitar el reciclaje, pero sin comprometer sus prestaciones. Además, no hay que olvidar el concepto de convenience para el consumidor y su experiencia de consumo, que, junto con la calidad del producto envasado y el cumplimiento de la promesa del productor, resulta fundamental para su fidelización. También en este caso, el papel del envase es clave.

VF. ILIP está muy posicionada en reciclabilidad y R-PET. ¿Qué porcentaje aproximado de vuestras soluciones para fresh produce incorporan ya material reciclado?

RZ. Todos nuestros envases fabricados en R-PET —como cestillas, bandejas y alveolos para el envasado de fresh produce— incorporan un contenido de PET reciclado postconsumo del 81%. Además, aproximadamente el 10% de este R-PET procede del reciclaje de bandejas dentro de un sistema closed loop T2T R-PET®.

“La normativa europea sobre envases está, por un lado, acelerando la innovación, al impulsar a las empresas hacia diseños cada vez más sostenibles y circulares, pero por otro, también genera elementos de incertidumbre y complejidad”

VF. ¿Cómo está influyendo la normativa europea sobre envases y residuos en el desarrollo de nuevas soluciones para IV y V gama? ¿Está acelerando la innovación o generando incertidumbre?

RZ. La normativa europea sobre envases está, por un lado, acelerando la innovación, al impulsar a las empresas hacia diseños cada vez más sostenibles y circulares. Esto implica desarrollar materiales con mayor reciclabilidad, buscar alternativas al plástico tradicional —incluidos materiales compostables con menor impacto ambiental— y optimizar las geometrías y los pesos de los envases, sin comprometer su rendimiento en términos de protección y conservación del producto.

En este contexto, ILIP está orientando su desarrollo hacia modelos realmente circulares, como el sistema tray-to-tray (T2T) en R-PET, una cadena en la que el material reciclado procedente también de bandejas y envases postconsumo puede reutilizarse para producir nuevas bandejas. Se trata de un enfoque que ya está alineado con los crecientes requisitos en materia de reciclabilidad y contenido reciclado.

Al mismo tiempo, la introducción de nuevas obligaciones normativas también genera elementos de incertidumbre y complejidad. La adaptación requiere inversiones significativas en investigación y desarrollo, actualizaciones de los procesos productivos y pruebas de conformidad, con importantes implicaciones económicas y organizativas. Sin elementos plenamente definidos y con un horizonte temporal muy reducido para adaptarse, el PPWR está poniendo en dificultades —e incluso en riesgo— a buena parte de la cadena hortofrutícola.

Para afrontar en parte estos retos, ILIP ha optado por anticiparse al cambio, invirtiendo en el control y la integración de la cadena de suministro y en sistemas que garanticen el origen y la trazabilidad del material reciclado. 

El objetivo es ofrecer a los clientes continuidad, fiabilidad y soluciones ya alineadas con un marco normativo en evolución.

VF. En el equilibrio coste-sostenibilidad-funcionalidad, ¿qué está pesando más hoy en la decisión de compra de vuestros clientes?

RZ. A partir de nuestra experiencia en el mercado y de la dirección que ILIP está siguiendo en el desarrollo de sus soluciones, diríamos que hoy la elección rara vez se basa en un solo factor. En general, en el caso de la IV y V gama la funcionalidad sigue siendo un requisito previo: el envase debe garantizar prestaciones fiables sobre el producto y compatibilidad con los procesos industriales.

Al mismo tiempo, la sostenibilidad —reciclabilidad, reducción de material, uso de material reciclado cuando es posible y conservación del producto (shelf life)— se está convirtiendo cada vez más en una parte integrante de las especificaciones.

El coste, por supuesto, sigue siendo un factor relevante, pero a menudo se evalúa junto con aspectos de eficiencia global, como la continuidad de las líneas de producción, la reducción de mermas y el cumplimiento normativo. En este contexto, observamos una demanda creciente de soluciones que combinen prestaciones, ecodiseño y una sostenibilidad “medible”, sin perder competitividad.

VF. ¿Qué tendencia marcará el packaging para IV y V gama en los próximos tres años: reducción de material, monomateriales, nuevos biopolímeros, rediseño de formatos…?

RZ. Es difícil señalar una única tendencia válida para todos los mercados, pero esperamos que en los próximos años se consoliden algunas líneas de desarrollo. Por un lado, el impulso hacia soluciones diseñadas para el reciclaje, con mayor atención a la monomaterialidad o a la compatibilidad de los materiales, así como a la incorporación de contenido reciclado allí donde sea técnica y normativamente posible.

Por otro, continuará la optimización de los formatos para reducir el uso de material manteniendo las mismas prestaciones en términos de protección, vida útil y procesabilidad.

Paralelamente, en algunas aplicaciones también podrían encontrar espacio soluciones híbridas o rediseños de envases, siempre que estén concebidos para gestionarse correctamente al final de su vida útil. En general, la dirección parece orientarse hacia envases más “eficientes”: menos material, mayor reciclabilidad y mayor coherencia con los requisitos regulatorios.

Acceso a la entrevista en la página 7 del dossier Listo para comer en el ejemplar de Valencia Fruits. 

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