Se prevé una cosecha de caqui sobre las 240.000 toneladas en la Comunitat Valenciana

Esta cifra supone un 34% menos que la pasada campaña

La menor producción, el aumento de los costes y los problemas de plagas comprometen la rentabilidad, mientras la organización reclama más herramientas fitosanitarias eficaces frente al cotonet y la mosca blanca. / La Unió

Valencia Fruits. Redacción. 

La Unió considera que no es razonable exigir al productor un control eficaz de las plagas mientras cada vez dispone de menos herramientas para combatirlas. Aunque estos problemas no tienen por qué reducir directamente el aforo inicial, sí pueden provocar daños en el fruto y aumentar los destríos, haciendo que la producción finalmente comercializable sea todavía menor.

La organización agraria advierte además de que menos kilos por hectárea, mayores costes de producción, más tratamientos, un mayor consumo de agua y el incremento de los gastos de energía, gasóleo y fertilizantes están presionando los márgenes de las explotaciones. Las altas temperaturas también están obligando a incrementar la frecuencia del riego en muchas parcelas.

La Unió espera que las cotizaciones se mantengan en niveles que permitan compensar, al menos parcialmente, la menor oferta, aunque advierte de que una eventual mejora del precio no garantiza por sí sola la rentabilidad de las explotaciones. “No sirve de nada mirar solo el precio por kilo; la rentabilidad se calcula con los kilos que finalmente puede vender el productor y con lo que le ha costado producirlos”, señala.

Por ello, La Unió reclama a las administraciones competentes que faciliten autorizaciones excepcionales de productos fitosanitarios cuando no existan alternativas suficientemente eficaces, especialmente para hacer frente a los problemas de cotonet y mosca blanca. Entre las necesidades planteadas por el sector figuran soluciones como el acetamiprid frente a estas plagas y el cyantraniliprole frente a la mosca blanca. La organización considera igualmente necesario reforzar la investigación aplicada y la transferencia de resultados al productor, acelerar la disponibilidad de soluciones eficaces y continuar avanzando en el control biológico, aunque sin presentarlo como una alternativa capaz de resolver por sí sola todos los problemas fitosanitarios actuales.

Para La Unió, el problema del kaki trasciende la campaña actual. El cultivo ha desempeñado un papel importante en la diversificación agraria y la generación de actividad económica en numerosas comarcas valencianas, complementando a los cítricos y otras producciones, e incluso en alguna de ellas sin otra alternativa de cultivo.

“El kaki ha sido una alternativa que ha diversificado la agricultura y la economía de muchas zonas productoras valencianas”

“El kaki ha sido una alternativa que ha diversificado la agricultura y la economía de muchas zonas productoras valencianas. No podemos permitir que un cultivo que ha generado oportunidades y actividad agraria pierda progresivamente rentabilidad porque los productores no dispongan de las herramientas necesarias para afrontar los problemas que tienen en el campo”, señala La Unió.

La organización también indica que es importante que, durante la comercialización, el consumidor se acostumbre a encontrar caquis con marcas en la piel, ya que se trata de una fruta especialmente sensible. Estas alteraciones externas no afectan a su calidad organoléptica ni a las características internas del fruto, por lo que su aceptación permitiría mejorar el aprovechamiento de la producción y reducir el desperdicio.