Andrés Góngora (COAG Almería): “La enorme volatilidad del mercado sigue siendo el principal factor de preocupación para el productor de melón almeriense”

Entrevista al Secretario General de COAG Almería, Andrés Góngora

Nerea Rodriguez. Redacción.

El secretario general de COAG Almería, Andrés Góngora, analiza el arranque de la campaña de melón y sandía en Almería, marcado por una producción todavía limitada, una calidad muy elevada y una fuerte dependencia de la evolución del consumo en Europa. Góngora advierte además de la creciente presión de terceros países en los solapes comerciales y de la volatilidad que sigue condicionando al sector.

Valencia Fruits. La campaña arranca con más superficie pero menos volumen. ¿Puede esta situación favorecer los precios o añade incertidumbre al mercado?

Andrés Góngora. Estamos viendo menos volumen del habitual, aunque la superficie está siendo buena, especialmente en sandía, que sigue creciendo en Almería. En melón el incremento es más moderado.

De momento, el mercado está absorbiendo bien la producción, lo que está permitiendo mantener unas cotizaciones razonables. Aunque esta semana se están anunciando posibles bajadas, creemos que todavía no existe volumen suficiente como para hablar de saturación.

Además, la calidad está siendo muy alta y eso también está favoreciendo la comercialización. Todavía quedan partidas de sandía de importación en el mercado, pero, según nos trasladan los operadores, su calidad ha sido bastante irregular.

VF. Las sandías extratempranas de Almería han estado tradicionalmente cuestionadas en términos de calidad. ¿Se ha producido una evolución en los últimos años?

AG. Sí, claramente. Hay que tener en cuenta que estamos hablando de sandía extratemprana, producida en unas condiciones climáticas que no siempre son las más favorables. Aun así, en los últimos años se ha realizado un importante trabajo de mejora varietal.

Actualmente existen variedades específicas para este segmento temprano que están permitiendo alcanzar niveles de calidad muy altos. De hecho, en las dos o tres últimas campañas el cambio se ha notado de forma muy significativa.

VF. La sandía ha sido históricamente el cultivo predominante en Almería. En este contexto, ¿qué peso mantiene hoy el melón y cómo le está afectando la presión de las importaciones?

AG. La sandía sigue siendo claramente el cultivo dominante en la provincia. Actualmente podemos estar hablando de unas 9.000 hectáreas de sandía frente a alrededor de 2.000 hectáreas de melón.

En el caso del melón, las importaciones han tenido un impacto importante en los últimos años. En Almería existía una producción significativa orientada a variedades destinadas al mercado francés, principalmente Galia y Cantaloup, pero ese espacio se ha ido reduciendo a medida que Francia ha incrementado su relación comercial con Marruecos.

Al final, la provincia se ha reconvertido principalmente hacia melón nacional, apostando por el Piel de Sapo.

VF. Uno de los temas recurrentes en el sector es el “corte en verde”. ¿Quién decide realmente cuándo se corta la fruta?

AG. La decisión recae fundamentalmente en la comercializadora, ya que el agricultor tiene un margen de actuación muy limitado en este aspecto.

En cualquier caso, las empresas que trabajan con la gran distribución están sometidas a controles de calidad muy exigentes y saben que la maduración es un factor clave. Hoy una parte muy importante de la sandía se comercializa en porciones, por lo que el consumidor puede ver directamente el interior de la fruta.

Eso obliga a trabajar con niveles de maduración adecuados, porque una sandía sin color o sin sabor difícilmente tiene recorrido comercial. En ese sentido, el sector ha evolucionado de forma muy importante en los últimos años.

VF. Cuando habláis de competencia desleal de terceros países, ¿dónde se concentra actualmente la mayor presión?

AG. Principalmente en los solapes comerciales de inicio de campaña. En estos momentos, Senegal se ha convertido en el origen que más compite directamente con la producción almeriense.

La campaña de Almería comienza habitualmente en la segunda quincena de abril y este año sí se ha producido cierto solape, aunque aparentemente menor que en otras campañas. Una de las razones ha sido que la calidad de la sandía procedente de Senegal no estaba respondiendo a los estándares que exige actualmente la distribución.

Según trasladaban algunos operadores, se estaban detectando partidas con menor nivel de azúcar y problemas de textura, aspectos que hoy tienen un peso decisivo en la comercialización.

En cuanto la producción almeriense ha estado disponible con volúmenes suficientes, buena parte de la distribución ha vuelto a priorizar el producto nacional.

VF. Más allá de Senegal, ¿qué papel está jugando Marruecos en el mercado europeo de sandía?

AG. Marruecos entra más adelante en calendario. Tiene algo de producción de invernadero, aunque no es lo más habitual. En el arranque de campaña, el principal competidor directo para Almería sigue siendo Senegal.

No obstante, Marruecos sí está ganando presencia en determinados tipos de sandía más tradicionales, especialmente en variedades grandes y alargadas que antiguamente se conocían como “americanas”.

Es un producto que está encontrando una demanda creciente en determinados perfiles de consumidor, especialmente en mercados como Francia o Alemania, donde la población inmigrante tiene un peso cada vez mayor. Muchas veces se sigue pensando únicamente en el consumidor europeo tradicional, pero la composición de esos mercados ha cambiado mucho y la distribución lo analiza perfectamente.

VF. El consumo de sandía depende en gran medida de las temperaturas en Europa. ¿Hasta qué punto condiciona eso el desarrollo de la campaña?

AG. Totalmente. En el caso de la sandía temprana, la evolución meteorológica de abril y mayo es determinante. Hay campañas en las que el consumo se dispara con la llegada del calor y otras en las que varios días de lluvia o una bajada de temperaturas frenan el mercado de forma inmediata, tanto en Europa como en España.

Aun así, el consumo nacional ha ido ganando peso en los últimos años y, en ese sentido, la venta en porciones ha sido clave para ampliar el mercado.

Siempre digo que la mejor campaña de promoción que ha tenido la sandía fue el frutero que empezó a decirle al consumidor: “No te preocupes, te la parto por la mitad”. Eso cambió completamente los hábitos de compra.

VF. ¿Ha cambiado el tipo de sandía que demanda el cliente?

AG. Muchísimo. Hace años el debate se centraba en la necesidad de trabajar calibres más pequeños, porque las unidades familiares eran cada vez más reducidas y parecía difícil comercializar sandías de gran tamaño.

Sin embargo, la generalización de la venta en porciones ha transformado completamente el mercado. Hoy ocurre justamente lo contrario y vuelven a demandarse calibres grandes.

VF. Pese al predominio de las variedades sin semillas, ¿detectáis todavía mercado para la sandía tradicional con pepitas?

AG. Sí. El grueso del mercado corresponde claramente a la sandía sin semillas, pero sigue existiendo demanda para la sandía tradicional, especialmente la negra con pepitas.

Creo que detrás de esa demanda sigue habiendo un consumidor que identifica estas variedades con una sandía más auténtica o más tradicional. Además, en determinados mercados europeos, la población inmigrante también está contribuyendo a mantener ese consumo.

VF. La sandía sigue creciendo en Almería. ¿Es una apuesta segura o existe riesgo de exceso de oferta?

AG. La sandía sigue siendo un cultivo muy aventurero y con un nivel de riesgo muy elevado en términos de precio.

Cuando coinciden altos volúmenes de producción y una demanda débil, el mercado se bloquea con mucha rapidez. Por eso no puede considerarse, ni mucho menos, una apuesta segura.

Sí existen algunas líneas más programadas y estables, como determinados formatos mini o producciones ecológicas vinculadas a cadenas concretas, pero la llamada “sandía de batalla” continúa siendo un producto muy expuesto a la volatilidad del mercado.

VF. Con los precios actuales, ¿se están cubriendo costes de producción?

AG. La campaña ha arrancado con mucha fuerza, con operaciones cercanas al euro por kilo, aunque en los últimos días ya se está viendo cierta corrección. Aun así, en torno a 60 céntimos sigue siendo un precio razonable, dependiendo siempre del momento de campaña.

La sandía de abril necesita cotizaciones bastante más altas. Estamos hablando de plantaciones realizadas a principios de enero y de agricultores que prácticamente se juegan toda la campaña a ese cultivo.

Por debajo de 70 u 80 céntimos pagados al productor, una sandía de abril entra ya en una situación complicada. Sin embargo, a finales de mayo pueden manejarse precios de entre 40 y 50 céntimos.

VF. ¿Cuál diría que es actualmente el principal problema del sector?

AG. Sin duda, la incertidumbre en los precios. La enorme volatilidad del mercado sigue siendo el principal factor de preocupación para el agricultor.

A eso se suman los problemas fitosanitarios, que continúan siendo un importante quebradero de cabeza. El pulgón y la araña roja siguen generando dificultades y, aunque la lucha biológica ha supuesto un avance importante, no consigue resolver por completo la situación.

VF. Para finalizar, ¿qué sensaciones está transmitiendo la campaña a día de hoy?

AG. Por el momento, las sensaciones son positivas. La fruta pendiente de recolección apunta a muy buenos niveles de calidad y todo indica que también mejorarán los rendimientos respecto a los primeros cortes.

Además, la demanda europea está respondiendo bien y ya se están registrando compras importantes por parte de cadenas alemanas.

Ahora lo importante es que ese ritmo tenga continuidad y que exista una buena rotación del producto en los lineales. Al final, cuando el responsable de compras teme quedarse sin producto en la estantería, normalmente es una señal positiva para el agricultor.

Acceso a la entrevista en la página 7 del dossier Melón/ Sandía en el ejemplar de Valencia Fruits. 

Acceso íntegro al último ejemplar de Valencia Fruits.