Aragón puede cosechar hasta 60 millones de kilos de cerezas esta campaña

Esta comunidad encabeza la producción con casi el 41% del total nacional

Aragón lidera la producción nacional de cerezas. / Archivo

Javier Ortega. Aragón.

La campaña de la cereza se presenta en Aragón con buenas expectativas tras las lluvias invernales que han mejorado los embalses. A la espera de ver cómo evoluciona el cuajado, la anticipada floración, debido al buen tiempo, augura una buena cosecha, similar a la de 2025 con unos 60 millones de kilos.

La comunidad está a la cabeza de la producción con casi el 41% del total nacional, destina buena parte de la producción a la exportación y seis empresas aragonesas lideran la penetración en el mercado chino tras su apertura.

Hablan de innovación iniciativas como “el cerezo siempre verde” o el proyecto Technocherry que recientemente organizó unas jornadas sobre el aclareo mecánico de yemas en prefloración, una técnica para mejorar la calidad y tamaño de la cereza.

La cereza supone el 24% del total del sector de la fruta dulce de Aragón, con unas 13.253 hectáreas dedicadas a su cultivo entre las 4.115 de secano y 9.138 de regadío

La cereza supone el 24% del total del sector de la fruta dulce de la comunidad de Aragón, con unas 13.253 hectáreas dedicadas a su cultivo entre las 4.115 de secano y 9.138 de regadío.

En Aragón se cultivan más de un centenar de variedades que favorecen una maduración escalonada y permiten extender el periodo de recolección desde el mes de mayo hasta los primeros días de agosto

Se cultivan más de un centenar de variedades que favorecen una maduración escalonada y permiten extender el periodo de recolección desde el mes de mayo hasta los primeros días de agosto.

Las más tempranas son las cerezas de la comarca del Bajo Aragón–Caspe, en los términos de Caspe, Maella, Mequinenza o Chiprana. Con unas 1.328 hectáreas dedicadas al cultivo, la producción media de cereza temprana de Caspe, de las variedades Burlat y Carly, suele oscilar entre 8.000 y 10.000 kilos por hectárea.

A continuación viene la campaña de la zona de Fraga, las comarcas oscenses de Bajo Cinca, Cinca Medio y La Litera. Un poco más tarde se recolectan las de Valdejalón y por último las producidas en la comarca de Calatayud, en los valles de los ríos Jalón, Jiloca y el Manubles.

En torno a la cereza se programan diversas actividades como paseos y rutas durante la floración o ferias. Además de Bolea (Huesca), cuentan con feria de la cereza Albalate del Arzobispo (Teruel), y las localidades zaragozanas de El Frasno y Ricla.

En Ricla hay 30 sociedades dedicadas a esta producción y se comercializan al año entre ocho y diez millones de kilos de cerezas, y entre el 50% y el 60% se exportan o van al mercado gourmet.

El cultivo artesanal de Bolea llega a cosechar unos 50.000 kilos cada año. Asimismo, la cereza supone el 90% de la economía de la pequeña localidad zaragozana de El Frasno y en su cultivo trabajan en torno a 45 agricultores.

La mirada puesta en China 

Buena parte de la cereza de Aragón se destina a la exportación. El año pasado se comercializaron en el exterior unas 39.804 toneladas, principalmente en países de la UE como Francia, Reino Unido, Alemania, Italia y Países Bajos. Algo menos a países del golfo Pérsico y Hong Kong.

Ahora, a esa lista de destinos hay que añadir China tras la firma en abril del año pasado de un protocolo fitosanitario entre España y el gigante asiático. La noticia fue bien acogida en Aragón. Así, Óscar Moret, responsable del sector de la fruta de UAGA, señalaba que “China es un país donde hay un alto nivel adquisitivo en algunas zonas, donde las cerezas aragonesas de calidad pueden ser bien recibidas. Aragón ha hecho las cosas bien, lo que ha favorecido aumentos constantes de la producción y convertirnos en una de las regiones más importantes en Europa”.

Antonio Lozano, presidente de la Asociación de Empresarios Agrícolas de la Margen Derecha del Ebro, y representante de la Federación Española de Asociaciones de Productores Exportadores de Frutas en Aragón, considera que la autorización para exportar a China “va a tener un impacto muy positivo, ya que somos el mayor productor de cereza de España y sólo centrales aragonesas se han inscrito”.

En efecto, en el registro de compañías españolas autorizadas a exportar cerezas a China, las seis que aparecen en el portal oficial tienen su sede en Aragón. Son Interlázaro (Calatayud), Orchard Fruit (La Almunia), SAT Río Cinca (Torrente de Cinca), Llamfruit Cherry (Mequinenza), SAT Vidrio (Ricla) y Frutaria Agricultura (con sede social en Zaragoza).

ν LA PRIMERA DE EUROPA

Una de esas firmas autorizadas a exportar a China es SAT Vidrio, la principal empresa de cultivo, envasado y transformación de cereza de toda Europa, ubicada en la localidad zaragozana de Ricla.

Dispone de 1.500 hectáreas de cultivos distribuidas en su mayor parte por las comarcas de Calatayud, Valdejalón y del Aranda. Cuenta con una planta de producción y embalaje, proceso de selección, enfriamiento y envasado, así como los avances tecnológicos que esta empresa familiar ha incorporado para responder a los exigentes estándares de calidad y exportación en todo el mundo.

Fundada en el año 2007, exporta su producto al resto de la Unión Europa, además de Oriente Medio, China o Tailandia. Lo hace a través de una tecnología de enfriado en origen y envasado de última generación para pasar todos los estándares de los países importadores. En el momento de la recolección, cuenta con casi 3.000 empleados.

En una reciente visita a sus instalaciones, el consejero de Agricultura, Javier Rincón, señaló que se trata de “la principal planta de envasado y de transformación de cereza de Aragón, de España y del mundo y puede llegar a tener una capacidad de hasta un millón de kilos al día”.

SAT Vidrio y Summer Fruit son dos de las empresas aragonesas proveedoras de cereza a Mercadona. El año pasado suministraron 8.500 toneladas de las 11.000 que dicha cadena comercializó en toda España.

Marca de calidad

Las comarcas de Calatayud y del Aranda son las principales zonas productoras de cerezas de Aragón. Cuentan con cerca de 3.300 hectáreas, distribuidas en más de 20 términos municipales, 63 operadores entre productores y comercializadores.

La cosecha anual suele estar entre los nueve y diez millones de kilos. Agricultores, cooperativas, empresas, con el apoyo del Gobierno de Aragón, han impulsado la creación de una marca de calidad diferenciada para la cereza bajo la figura de Identificación Geográfica Protegida (IGP) o Denominación de Origen Protegida (DOP). Su aprobación está pendiente de los últimos trámites.

La iniciativa está liderada por la Asociación para la Promoción de la Cereza de la Comunidad de Calatayud y la Comarca del Aranda. Se trata de una cereza que se cultiva en altura y con unas características organolépticas especiales que la diferencian del resto. Tienen un calibre superior, destacan por su tamaño y apariencia, óptimos niveles de azúcar y su firmeza las convierte en un producto ideal para el mercado nacional e internacional. Su recolección es más tardía, un factor importante en los mercados en los que se vende porque también influye en el precio de venta.

Según sus promotores, la Marca de Calidad será clave para asegurar el crecimiento y el reconocimiento de la cereza de Calatayud en los mercados internacionales. 

Temporeros

Las primeras cerezas aragonesas en llegar al mercado serán las tempranas del Bajo Aragón-Caspe, donde ya se preparan para la llegada de entre 3.000 y 4.000 temporeros que se necesitarán durante la campaña de recogida de la fruta. Caspe es el municipio que más temporeros acoge y su población, que supera los 10.000 habitantes, aumenta en un 30% en tan sólo unos pocos días.

Para gestionar este volumen poblacional, las instituciones y entidades implicadas ya han comenzado a planificar los recursos. Además, recientemente se celebró una jornada informativa en la Delegación del Gobierno en Aragón donde se conoció que esta campaña se van a necesitar en el periodo de recogida de la fruta en general unos 25.000 temporeros. Participaron representantes de organizaciones agrarias, empresas del sector y asesorías y firmas de trabajo temporal. 

Se señaló que es fundamental “dar garantía y seguridad jurídica, tanto a trabajadores como a empleadores, en cuanto a condiciones de trabajo y contrataciones bien sea en origen o in situ”. Durante la campaña frutícola se reforzará la vigilancia frente a posibles situaciones de abuso. En el dispositivo participarán de forma coordinada la Oficina de Extranjería, la Policía Nacional, la Guardia Civil y la Inspección de Trabajo, con el objetivo de supervisar tanto la contratación como las condiciones reales sobre el terreno.

El dispositivo para la campaña cuenta en la zona de Caspe con puntos de acogida de los trabajadores, una zona de duchas y donación de alimentos en las instalaciones de Cruz Roja atendida por personal contratado por el Ayuntamiento de Caspe, y una pareja de agentes sociales, empleados por la comarca. 

Cerezo siempre verde 

Aragón es el primer productor nacional de cerezas y los agricultores tienen la necesidad de exportar a mercados cada vez más lejanos y con altos estándares de calidad. Para tratar de afrontar este reto y alargar la vida útil del producto se desarrolla el proyecto “Cerezas+i: Innovaciones tecnológicas en cereza aragonesa para alcanzar mercados lejanos”. A propuesta de la empresa Cardona y Celma, ubicada en Caspe, participan en el proyecto el Centro Superior de Investigaciones Científicas a través de la Estación Experimental de Aula Dei, en el papel coordinador, la Fundación de Innovación y Transferencia Agroalimentaria y la asociación de productores ‘El Compromiso’.

Se trata de conseguir cerezas que se mantengan en óptimas condiciones de calidad entre 30 y 45 días después de su recolección.

El proyecto ha trabajado en variadas vías: ha aplicado diversas estrategias precosecha como la fertilización foliar o el riego deficitario controlado. Se han incorporado en determinadas fases elementos como el boro o el zinc, con el objetivo de prolongar la vida útil de las cerezas. Dichas técnicas están arrojando ya resultados positivos. Transcurridos 40 días después de la cosecha, las calidades cumplen con los estándares establecidos, lo cual permite llegar a mercados lejanos con plenas garantías.

Además, los investigadores han constatado que estas técnicas incrementan la concentración de fenoles y flavonoides en el tejido foliar, lo cual reduce la susceptibilidad de la cereza a uno de sus principales problemas, el rajado de los frutos.