Aurelio del Pino: “El consumidor debe tener la certeza de que, en cualquier circunstancia, le daremos la mejor solución posible”

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El presidente de ACES, Aurelio del Pino, explica como están haciendo frente a la mala coyuntura económica actual y pide la confianza de los consumidores

Nerea Rodríguez. Redacción

Desde ACES, su presidente, Aurelio del Pino, explica cómo están afrontado las enseñas asociadas a este periodo tan complicado marcado por el aumento de la inflación, el conflicto bélico en Ucrania y el precio de la electricidad por las nubes. A pesar de este complejo escenario, el presidente de ACES pide la confianza de los consumidores ya que el sector de la Gran Distribución Organizada nacional ha demostrado su resiliencia, eficiencia y su capacidad de suministro, sean cual sean las circunstancias.

Valencia Fruits. Tras la crisis sanitaria, no ha habido un momento de tregua con el aumento de la electricidad, falta de materias primas, la huelga del transporte, problemas logísticos, la guerra en Ucrania, la subida de la inflación… ¿Cómo está afectando este escenario a las cadenas de supermercados asociadas a ACES?

Aurelio del Pino. Ha sido el escenario más complejo que hemos vivido nunca, pero en el que hemos demostrado ser un sector realmente eficiente. Hemos conseguido sortear todos los obstáculos saliendo de ellos más reforzados gracias a la eficiencia de las empresas de la gran distribución.

VF. Desde ACES, ¿cuáles son las peticiones a la Administración ante esta situación?

AdP. Además de los problemas exógenos derivados de circunstancias climáticas, sanitarias, etc., hay una serie de problemas que tienen origen endógeno, que podrían no existir, y derivan de la propia modificación de la normativa relativa a nuestro sector.

Estamos asistiendo a cambios normativos, por ejemplo, en materia de medio ambiente, con la nueva Ley de Residuos y el futuro Real Decreto de Envases, la modificación de los impuestos de los gases fluorados, la creación de los impuestos a los envases de plástico… Desde ACES hemos comunicado a la Administración que no es el momento de introducir nuevos costes al sistema, sino más bien todo lo contrario. Lo que hace falta es aliviar el bolsillo del consumidor y las cuentas económicas de las empresas eliminando todos aquellos costes burocráticos que son innecesarios o desproporcionados, y bajar la carga fiscal para las familias y las empresas. 

Lo que hace falta es aliviar el bolsillo del consumidor y las cuentas económicas de las empresas eliminando todos aquellos costes burocráticos que son innecesarios o desproporcionados

Estas cuestiones se han propuesto a la Administración al tiempo que las abordamos internamente a través de la búsqueda de mayores eficiencias, para que, incluso en el peor de los escenarios, el resultado para el consumidor sea el mejor posible. 

Hace tiempo que venimos señalando que la energía es el tercer elemento de coste fijo de los supermercados después de los salarios de personal y el coste inmobiliario. Con la subida de la energía, el energético se ha convertido en el segundo elemento de coste fijo. 

Estos costes hay que conjugarlos eficientemente para que repercuta lo mínimo posible en la cuota de explotación de las empresas. En este punto, una de las peticiones ante la Administración es que nuestro sector, por su alto consumo energético, tenga un trato específico y se permita a las empresas de distribución acceder a la contratación de energía en los mercados primarios energéticos sin la necesidad de tener que negociar las condiciones tienda a tienda, sino que podamos establecer condiciones ‘aguas arriba’ como lo tienen otros sectores. 

VF. ¿Estos incrementos de costes en las cuentas económicas de las empresas de la distribución repercuten en el precio final que paga el consumidor?

AdP. La GDO se rige por el funcionamiento de los mecanismos del mercado. El propio mercado y la competencia entre las empresas son las que hacen que estos incrementos de costes que se dan a lo largo de los eslabones puedan ir minimizándose a lo largo de los procesos de comercialización. Depende de cada uno de los eslabones de la cadena de valor y de la capacidad de las empresas para hacerlo. 

VF. Hemos hablado de las propuestas de ACES a la Administración, pero ¿ante la sociedad y los proveedores?

AdP. El primer mensaje sería de ‘confianza en la cadena de distribución’. 

Después de lo vivido en el primer periodo de confinamiento, con acopios masivos por el temor al desabastecimiento de los consumidores y haber demostrado, a pesar de las complicaciones, que el suministro estaba garantizado, no pensábamos que se viviría otro episodio similar cuando estalló la guerra en Ucrania. Con la reciente modificación en la Ley de Ordenación de Comercio Minorista, para poder limitar la venta de número de unidades por cliente, tenemos una base jurídica más sólida. 

Esperamos, sin embargo, no tener que volver a aplicar nunca más esta medida de urgencia. Queremos que el consumidor tenga la certeza de que, incluso en la peor de las circunstancias, la solución que ofrezcamos será la más positiva para él. 

Frente a los proveedores, tenemos un trabajo muy intenso que hacer. Un trabajo conjunto para enfocar el mercado agroalimentario como una cadena de valor. Esta propuesta fue lanzada por ACES en 2007 y desde entonces el diálogo con nuestros proveedores y los representantes sectoriales ha sido y es frecuente y fluido. Evidentemente, esto no supone que no haya reivindicaciones legítimas por parte de agricultores y ganaderos ante las administraciones o sus compradores exponiendo los problemas que están afrontando. 

“Tenemos que trabajar junto con los proveedores para enfocar el mercado agroalimentario como una cadena de valor. La clave está en que cada eslabón conozca lo que sucede en el anterior y en el siguiente para poder ubicarse dentro del territorio”

Desde ACES abogamos por el diálogo y rechazamos las estrategias de confrontación. La clave está en que cada eslabón conozca lo que sucede en el anterior y siguiente para poder ubicarse dentro del territorio. 

VF. ¿Las enseñas asociadas a ACES han notado un descenso en las compras por parte de los consumidores? ¿Hay una ‘desfidelización’ del comprador hacia su supermercado de referencia?

AdP. Las diferentes opciones de compra a disposición del consumidor son la mejor alternativa si su supermercado de referencia no ofrece un surtido —en variedad, calidad y precio— atractivo. Esto hace que las empresas estén constantemente pendientes de cómo se mueven los precios en el mercado, ajustándose lo máximo posible. 

El consumidor tiene una cesta de la compra muy estable. En este sentido, lo que ofrecen los supermercados es la posibilidad de reordenar su surtido para responder a las tendencias de consumo actuales. Tendencias que están en pleno proceso de cambio a raíz de la pandemia, pero aún es prematuro predecir hacia dónde se dirigen.

Es cierto que hay competencia entre enseñas, pero también la hay dentro del mismo lineal con distintas ofertas de productos con diferentes precios y prestaciones. 

VF. ¿Cuáles son las fortalezas del modelo español de distribución comercial respecto a otros modelos europeos? y ¿cuáles sus debilidades?

AdP. Las cadenas de distribución españolas tienen unas características muy diferenciadas del resto de enseñas europeas. En primer lugar, es un modelo en el que la cesta de la compra, comparada con otros países de la UE, tiene mucha más variedad y un precio más bajo. Si hablamos de productos frescos, esta cesta incluso es más compleja y completa. 

Dentro de este modelo de distribución comercial tenemos, además, grandes profesionales en el comercio tradicional especialista que tienen un peso importante y una cuota de mercado muy significativa en lo que a producto fresco se refiere.

Como debilidades, mencionaría el alto nivel de regulación que tiene nuestro sector y el alto grado de intervención administrativa, todo ello repartido en 17 comunidades autónomas, cada una de ellas con normativas diferentes. Esta gestión normativa territorial es posiblemente el mayor lastre que tiene nuestro sector, y condiciona la propia actividad comercial de las empresas. 

VF. Centrándonos en el sector hortofrutícola, ¿qué lugar ocupan estos productos en la oferta de los supermercados? ¿Son un producto estratégico en la oferta de los supermercados?

AdP. Son productos estratégicos porque cada vez tienen más peso dentro de la cesta del supermercado. El porcentaje que supone el producto fresco dentro de la facturación total y en particular el porcentaje de frutas y hortalizas es creciente de año en año. El espacio destinado a comercialización de fruta y hortaliza también es mayor. Además, son productos que generan una frecuencia de compra. Por lo tanto, si se consigue dar con el surtido —en variedad, calidad y precio— que piden los clientes, las frutas y hortalizas acaban siendo también elementos de fidelización de las tiendas.

Las frutas y hortalizas acaban siendo también elementos de fidelización de las tiendas

VF. Conociendo el delicado momento que está atravesando el sector hortofrutícola español con tantos frentes abiertos, desde la GDO, ¿cómo se podría apoyar a los productores a sobrellevar esta situación y contribuir a su continuidad?

AdP. En primer lugar, hay que señalar que el sector de la gran distribución nacional representa como mucho un 15% de la comercialización de frutas y hortalizas. Es decir que nuestra capacidad para solucionar los problemas estructurales es muy limitada, sin embargo, sí podemos trabajar en propuestas de valor con nuestros proveedores. 

El proveedor de frutas y hortalizas que trabaja con la GDO nacional está sujeto a ciertos requisitos y debe cumplir con una serie de garantías de suministro de cantidad, calidad, variedad, etc…, pero a cambio, obtiene mejores condiciones en cuanto a estabilidad de la producción y condiciones económicas.

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