Cirilo Arnandis: “Cambio de ciclo en la agricultura europea”

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El Presidente de Frutas y Hortalizas de Cooperatives Agro-Alimentàries, Cirilo Arnandis, analiza los cambios que propone la Comisión Europea para la agricultura

El comisario de Agricultura y Alimentación de la Comisión Europea, Christophe Hansen, ha presentado la nueva Visión sobre la Agricultura y la Alimentación de la Unión Europea. / COMISIÓN EUROPEA

Cirilo Arnandis (*)

La visita a España del nuevo comisario de Agricultura y Alimentación de la Comisión Europea, el luxemburgués Christophe Hansen, ha sido la noticia de los últimos días. Y no por el hecho, ya importante de por sí, de la visita en sí, sino por las buenas noticias que nos vino a comunicar. Madrid, como capital del Estado miembro, y Valencia, como zona de especial importancia agrícola, además de haber sido afectada por la DANA de finales del mes de octubre, fueron los escenarios de su recorrido por nuestro país. Las buenas noticias fueron dos. Por una parte, la activación de un fondo de 68 millones de euros para las personas afectadas por las consecuencias de la DANA. Y por otro, el mensaje acerca de la nueva Visión sobre la Agricultura y la Alimentación de la Unión Europea, que debe guiar los pasos del ejecutivo comunitario en este nuevo periodo legislativo.

En su visita a España, Christophe Hansen ha anunciado dos buenas noticias. Por una parte, la activación de un fondo de 68 millones de euros para las personas afectadas por las consecuencias de la DANA. Y por otro, el mensaje acerca de la nueva Visión sobre la Agricultura y la Alimentación de la Unión Europea, que debe guiar los pasos del ejecutivo comunitario en este nuevo periodo legislativo

En mi anterior artículo en esta misma tribuna, ya tuve ocasión de exponer la buena impresión que me estaban generando las manifestaciones que, desde su toma de posesión, venía realizando el comisario europeo. Tras escucharle en vivo y en directo, he de decir que me tengo que ratificar en lo dicho. El nuevo escenario mundial está dando pie, más que a la necesidad, a la obligación de cambiar el enfoque político de nuestro sector, y esto mismo es que lo nos comentó el comisario, con propuestas concretas que ya han sido plasmadas en un nuevo documento, publicado por la Comisión Europea el día 19 de febrero. Esta comunicación lleva por título “Una visión para la agricultura y la alimentación. Configurar juntos un sector agrario y agroalimentario atractivo para las generaciones futuras”, y marca las pautas a seguir en la agricultura comunitaria europea de los próximos años. 

La novedad de este nuevo escenario es su enfoque, que contempla una forma de trabajar en Bruselas que se basará en la generación de confianza y en el diálogo. Así lo manifestó la presidenta de la Comisión Europea como una de las consecuencias de las protestas de los agricultores en la práctica totalidad de socios comunitarios durante 2024. El reconocimiento de nuestro sector como estratégico, así como nuestra vulnerabilidad en el actual contexto internacional, lo que impide poder dar por sentada la soberanía alimentaria en el viejo continente, son pasos necesarios para emprender cualquier tipo de reformas. La competitividad del sector, atendiendo a los datos macroeconómicos, con 900.000 millones de euros de valor añadido en 2022, así como el hecho de que la agricultura y la alimentación son esenciales para mantener comunidades dinámicas y prósperas en el ámbito rural, son elementos añadidos para poner en valor el papel vital que desempeñan los agricultores en las vidas de todos los ciudadanos europeos, ya sean del ámbito rural o urbano. 

El documento presentado por Hansen está estructurado en cuatro puntos. El primero de ellos lleva por título “Un sector agroalimentario atractivo y predecible en el que los ingresos permitan prosperar a los agricultores”. Este es quizás, el punto clave de todas las propuestas, en la medida en que pone énfasis y prioriza una cuestión vital como es la de los ingresos de los agricultores. Sólo si nuestra actividad es rentable será atractiva, y sólo será en ese caso en el que conseguiremos que los agricultores puedan prosperar. Pero este objetivo comporta contrapartidas, como que las producciones respondan a las demandas de la población y que los alimentos sean asequibles. Es por ello que se debe de trabajar en otros ámbitos políticos que afectan a la competitividad de nuestro sector, además de insistir en la importancia de trabajar en generar toda una serie de ingresos posibles. Además de los ingresos del mercado, el informe contempla las ayudas públicas, así como nuevos ingresos, como por ejemplo la valorización de acciones medioambientales positivas.

En este primer apartado se habla de la cadena de valor, donde hay que mejorar la actual posición de debilidad del productor, y en donde se reserva a las cooperativas un papel estelar. Uno de los principales objetivos es el de “corregir la injusta distribución de ingresos, riesgos y costes que afectan de forma desproporcionada a los productores”. A tener en cuenta un nuevo enfoque, por el que la futura PAC “será más sencilla y estará mejor dirigida. Más basada en incentivos que en condiciones”. Se apuesta por la bioeoconomía y la economía circular en el ámbito de la valorización de productos, con un enfoque muy distinto al que muestra la futura Ley española de desperdicio alimentario, a debate en este momento en el Senado. Por último, se propone elaborar un ambicioso programa de inversiones, en especial aquellas que financien la transición sostenible, así como aumentar el atractivo para los jóvenes, como elemento crucial para impulsar el relevo generacional.

El segundo punto lleva por título “Un sector competitivo y resiliente que afronte los desafíos globales”. Su objetivo es el de reducir las dependencias estratégicas y eliminar los riesgos de la cadena de suministro mientras se apoya la transición a una economía baja en carbono. Para que lo entendamos mejor, Bruselas se posiciona ante la competencia desleal de los productos procedentes de países terceros, una y otra vez denunciada por los productores europeos, entendiendo que la agricultura puede suministrar materias primas para obtener biocombustibles. En este sentido, la Comisión Europea se compromete en 2025 a presentar su línea de acción para profundizar en la reciprocidad, y a proteger los intereses de los agricultores europeos en las negociaciones de acuerdos bilaterales de libre comercio con países terceros. Por fin, Bruselas elaborará estudios de impacto sobre reciprocidad en los acuerdos comerciales. La gestión de riesgos, incluidos los seguros agrarios, así como la reducción de la burocracia, cierran este apartado.

El tercer punto lleva el nombre de “Un sector agroalimentario a prueba de futuro y que funcione mano a mano con la naturaleza”. En el ámbito de la sostenibilidad, el informe reconoce que la incoherencia entre normas es un hecho, así como que se están lanzando señales engañosas en cuanto a la dirección a seguir, y es por ello que se introduce la variable del mercado en esta ecuación. Más allá de la “caja de herramientas” que Bruselas quiere poner a disposición del sector, en la que encontraremos ayudas, inversión, innovación e investigación, hay que felicitarse por el compromiso por el cual “la Comisión estudiará detenidamente cualquier nueva prohibición de plaguicidas si no se dispone de alternativas en un plazo y a un coste razonables”. Por último, si bien se reconoce que son otros los sectores de actividad económica que más carbono emiten a la atmósfera, la agricultura puede ser incentivada en esta labor, y la futura PAC evaluará la mejor manera de hacerlo con políticas eficaces que recompensen las buenas prácticas agrícolas. 

El cuarto punto se titula “Valorizar la alimentación y promover medios de vida y trabajo justos en zonas rurales dinámicas”. Aquí se reflexiona sobre las condiciones de vida y de trabajo en las zonas rurales, aludiendo incluso a un tema tan de actualidad como es el de la salud mental. Se incide en el hecho de que la política de promoción de la UE seguirá siendo un instrumento político estratégico, por lo que ahí queda esta declaración de intenciones… a quien corresponda. Por último, se acentúa la importancia del papel que deben de jugar los consumidores en esta transición, dándose el hecho de la presión a la que se somete el agricultor en el ámbito medioambiental mientras que “los mercados no recompensan los progresos ya realizados ni incentivan nuevas prácticas sostenibles”.

Por último, y a modo de envolvente de todo lo dicho, aparecen los conceptos de innovación y de digitalización como motores del cambio y como agentes dinamizadores de la competitividad. Pero para ello hará faltar invertir en soporte tecnológico en el mundo rural y formar e incentivar a un colectivo que, de momento, puede entender la inteligencia artificial como algo demasiado lejano en el tiempo. Sin embargo, hay que trabajar en este ámbito, pues de lo contrario, la brecha entre explotaciones financiadas con importantes fondos de inversión y quienes ocupan el mundo rural, será cada vez más amplia.

“El nuevo enfoque presentado por el comisario de Agricultura y Alimentación de la Comisión Europea, a la vez que cierto y realista en su análisis y descripción, pues reco-ge las demandas y reivindicaciones que históricamente se han venido demandando desde el campo, es ambicioso, por lo que no puede recaer tan solo en el ámbito de la PAC”

“Como el gato escaldado del agua fría huye, y ya sabemos que en Bruselas distan bas-tante el discurso y los hechos, mantengo a la vez una sensación de esperanza y des-confianza. Espero que prime la primera, por cuanto el comisario nos confirmó que esta no era su visión particular, sino la de la Comisión con su presidenta al frente”

El nuevo enfoque presentado por el comisario Hansen, a la vez que cierto y realista en su análisis y descripción, pues recoge las demandas y reivindicaciones que históricamente se han venido demandando desde el campo, es ambicioso, por lo que no puede recaer tan solo en el ámbito de la PAC. Como el gato escaldado del agua fría huye, y ya sabemos que en Bruselas distan bastante el discurso y los hechos, mantengo a la vez una sensación de esperanza y desconfianza. Espero que prime la primera, por cuanto el comisario nos confirmó que esta no era su visión particular, sino la de la Comisión con su presidenta al frente.

(*) Presidente de Frutas y Hortalizas de Cooperatives Agro-Alimentàries

Acceso al artículo de opinión en la página 8 del ejemplar de Valencia Fruits. 

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