Cirilo Arnandis: “Cuán largo me lo fiais”

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El Presidente Frutas y Hortalizas de Cooperatives Agro-alimentàries, Cirilo Arnandis, opina sobre las 43 medidas que propone el MAPA para ayudar el agro español

El ministerio de Agricultura español ha puesto sobre la mesa un plan de 43 medidas para apoyar al sector agrario. / ARCHIVO

Cirilo Arnandis (*)

Atendiendo a los clásicos, existe una expresión en nuestra rica lengua española con la que queremos indicar que es bastante difícil que ocurra un hecho determinado o que se cumpla con una obligación contraída. La expresión “cuán largo me lo fiais” aparece en textos de lo más granado de nuestros autores clásicos: Tirso de Molina la puso en boca de Don Juan en la obra “El burlador de Sevilla”, Cervantes la puso en boca de Don Quijote, y José de Zorrilla hizo lo propio con Don Juan Tenorio. Bien es cierto que entonces el discurrir de los acontecimientos no tenía un ritmo tan vertiginoso como en la actualidad, y que estos se daban en periodos más largos de tiempo, pero aun así siempre hay hechos, actos o circunstancias que cuentan con una probabilidad mínima de que se den.

Recientemente, el ministerio de Agricultura español, y según dice su comunicado de prensa “tras escuchar las preocupaciones de los agricultores y ganaderos”, anunció que va a poner en marcha un plan de 43 medidas “necesarias para apoyar al sector agrario y asegurar su viabilidad”. Este es el resultado de los contactos mantenidos entre las organizaciones profesionales agrarias y el ministerio, como consecuencia de las movilizaciones de agricultores que se han venido produciendo por la totalidad de las provincias españolas. Y este es el documento que está acabando de recoger los últimos beneplácitos de aquellas organizaciones representativas de los agricultores que todavía no lo han hecho.

“Es fácil que al final del proceso todas las organizaciones profesionales agrarias se sumen al texto presentado por el Gobierno y firmen de modo solemne el acuerdo pues, a fin de cuentas, las medidas expuestas no generan perjuicio para el sector. Con ello es seguro que se generará un clima de paz social y cesarán las movilizaciones lo cual, en sí mismo, no es una mala noticia”

“Pero hay que recordar que el germen de las movilizaciones era que a los productores no les salían las cuentas, y la pregunta debería ser, si tras la puesta en marcha de este paquete de medidas, les van a salir. Bien es cierto que una buena parte de la solución a las causas iniciales de las protestas hay que buscarlas en Bruselas, y es de agradecer que el ministerio ponga de su parte aquello que puede hacer, por lo que también hay que preguntarse si estas medidas, o al menos algunas de ellas, se pudieran haber tomado sin necesidad de movilizaciones”

Es fácil que al final del proceso todas las organizaciones profesionales agrarias se sumen al texto y firmen de modo solemne el acuerdo pues, a fin de cuentas, las medidas expuestas no generan perjuicio para el sector. Con ello es seguro que se generará un clima de paz social y cesarán las movilizaciones lo cual, en sí mismo, no es una mala noticia. Pero más allá de ello, hay que recordar que el germen de las movilizaciones era que a los productores no les salían las cuentas, y la pregunta debería ser, si tras la puesta en marcha de este paquete de medidas, les van a salir. Bien es cierto que una buena parte de la solución a las causas iniciales de las protestas hay que buscarlas en Bruselas, y es de agradecer que el ministerio ponga de su parte aquello que puede hacer, por lo que también hay que preguntarse si estas medidas, o al menos algunas de ellas, se pudieran haber tomado sin necesidad de movilizaciones. Así pues, paz social en el corto plazo, pero mucho me temo que “largo me lo fiais” en lo referente a las rentas de los productores.

El plan de 43 medidas se divide en siete áreas de actuación, debiendo de eliminar de la lista, en primera instancia y por lo que hace referencia a nuestro sector, el conjunto de dos medidas relativas a la ganadería extensiva y la sanidad animal. El resto de áreas son las siguientes: simplificación y flexibilidad de ciertos aspectos de la PAC; condiciones en los mercados agroalimentarios internacionales; refuerzos en la aplicación de la Ley de la Cadena; seguros agrarios; medidas fiscales, financieras y laborales; y por último, relevo generacional e incorporación de jóvenes a la actividad agraria. Temas todos ellos importantes, sin duda. Pero una vez se analizan, vemos como algunas medidas son de aplicación, y seguro que generarán algún beneficio a ciertos sectores, mientras que otras se tendrán que trabajar en otros foros, pues exceden de las competencias de la política nacional de cualquier Estado socio de la Unión Europea. 

El sector de las frutas y hortalizas español es uno de los que nos genera mejor imagen y actividad económica, pues buena parte de su producción tiene como destino final lugares más allá de nuestras fronteras. Es decir, es un sector eminentemente exportador, por lo que además de las medidas que se puedan proponer en el contexto de la política nacional, necesita de medidas en un ámbito de aplicación mayor. Así, la reorientación de las políticas europeas y en especial de las relativas al Pacto Verde Europeo, la reducción de la burocracia, los temas relativos a la reducción de sustancias activas fitosanitarias mientras no existan alternativas eficaces probadas, la reciprocidad y las cláusulas espejo —en referencia a las exigencias productivas y comerciales en relación con los países terceros—, o el diseño de medidas de mercado dentro de la PAC, son temas que quedarán para más adelante, una vez pasen las elecciones europeas y se constituyan las formaciones de las instituciones comunitarias. 

El paquete de medidas más voluminoso, 15 en concreto, es el relativo a simplificación y flexibilización de ciertos aspectos de la PAC. Está claro que la gran mayoría de medidas no se aplican a nuestro sector. No obstante, me alegro por quien sí ha salido beneficiado con carácter general o particular. Siempre es mejor la pedrea que nada y de esta forma, hay que entender como positivo, y más en ámbitos donde reina el minifundismo, que las explotaciones con menos de 10 hectáreas quedarán exentas de la aplicación de los controles y penalizaciones de condicionalidad. Las actuaciones transitorias, en tanto en cuanto Bruselas toma medidas definitivas —si es que las toma— en relación con la exigencia de las fotos georreferenciadas, la aplicación del cuaderno digital, o retrasar un año la obligación de adoptar un plan de abonado así como de contar como un asesor de fertilización, no nos sacarán de pobres, pero nos harán la vida un poco menos difícil. 

El conjunto de medidas relativas al comercio internacional de productos agrarios es, a priori, uno de los temas de mayor atractivo en un sector, como el nuestro, de clara vocación exterior. Pero mi gozo en un pozo a la hora de la concreción, pues son actuaciones que se deben de adoptar en Bruselas para que afecten a todos los socios de la Unión Europea. Hay que agradecer a nuestro ministerio de Agricultura el empeño en defender las cláusulas espejo, pero esto me temo que también “largo me lo fiais”. De igual manera, es un buen gesto exigir hasta el límite de la norma en el caso de los controles en frontera y los límites de residuos en las actuaciones llevadas a cabo en nuestro territorio nacional, aunque todos sabemos que el grueso del problema se da en otros puertos de otros países comunitarios.

La Ley de la Cadena es otro de los puntos estrella del ministerio y de las organizaciones profesionales agrarias. Como quiera que esta norma es un tema patrio, cabe pensar que existe mayor capacidad de actuación sin tener que esperar a Bruselas, y en este sentido versan las propuestas de medidas realizadas. Esperamos que supongan cambios de verdad, junto con el compromiso del ministerio de defender la revisión de la Directiva de Prácticas Comerciales Desleales, estableciéndose con ello condiciones de igualdad en todos los Estados miembros. También parece oportuno reseñar la voluntad del ministerio de incrementar la publicación de estudios de márgenes para las distintas cadenas de alimentos, pues la información y transparencia siempre son bienvenidas. El resto de actuaciones van en la dirección del incremento de la capacidad inspectora y del número de controles de la Agencia de Información y Control, Agroalimentario (AICA). 

“La cuestión de las rentas de los productores es un tema de calado y de profundidad, en el que entran en danza muchos temas propios del sector, así como otras muchas decisiones que se adoptan en ámbitos de otro tipo de políticas. Dado el contexto en el que se ha presentado este plan de 43 medidas, mucho me temo que antes o después, habrán movimientos en el plano reivindicativo, pues lo sustancial está por resolver”

No quiero pasar por alto el hecho de que el ministerio haya introducido en este documento la cuestión del sistema de seguros agrarios. España tiene uno de los mejores sistemas de seguros agrarios del mundo, de lo cual debemos de sentirnos orgullosos, pero en los últimos tiempos, el incremento del nivel de siniestros debido en buena parte al cambio climático, y ciertas decisiones adoptadas en su entorno, han preocupado en buena medida a los beneficiarios últimos de este sistema. Lo que debe de ser uno de los pilares de la política agraria, debe de seguir siéndolo. Y que decir tiene que, en un país con alta carga fiscal, cualquier medida reductora en este sentido debe de ser bien recibida, más allá de la oportunidad de tener que ser más o menos ambiciosos. Por último, el tema de la incorporación de jóvenes creo que merece una mayor atención que la convocatoria de una conferencia sectorial monográfica para elaborar propuestas, pero si este debe de ser el camino, sea.

La cuestión de las rentas de los productores es un tema de calado y de profundidad, en el que entran en danza muchos temas propios del sector, así como otras muchas decisiones que se adoptan en ámbitos de otro tipo de políticas. Dado el contexto en el que se ha presentado este plan de medidas, mucho me temo que antes o después, habrá movimientos en el plano reivindicativo, pues lo sustancial está por resolver. 

(*) Presidente Frutas y Hortalizas de Cooperatives Agro-alimentàries

Acceso al artículo de opinión en la página 6 del ejemplar de Valencia Fruits. 

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