Cirilo Arnandis: “Lo sentimos y hasta la próxima”

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Bioibérica CT
Fedemco 2021 01

Cirilo Arnandis, Presidente de la sectorial de Frutas y Hortalizas Cooperatives Agroalimentaries, sobre la importación de cítricos procedentes de terceros países

Desde el 26 de abril queda normalizada la exportación de cítricos argentinos a la EU, esperemos que sin plagas. / ARCHIVO

Cirilo Arnandis (*)

Dicen que es de mala educación señalar con el dedo, pero en esta ocasión me van a permitir dirigirme hacia Sudamérica, para así poder contar una historia que les ha ocurrido a nuestros colegas argentinos. Con fecha de 26 de abril de este mismo año, el Diario Oficial de la Unión Europea ha publicado el texto de la “Decisión de Ejecución 682/2021”, en la que se adoptan decisiones que les afectan de modo directo. Y es que a partir de esa fecha quedan normalizadas sus exportaciones a la Unión Europea, por lo que se refiere a la comercialización de cítricos.

La historia tiene su origen, una vez más, en el alarmante nivel de detecciones de productos contaminados con plagas de cuarentena procedentes de este país. Pese a la pandemia, el suministro de alimentos en la Unión Europea siguió su actividad normal, lo que supuso un gran alivio tanto para los ciudadanos como para las distintas autoridades que nos gobiernan. La primavera y el verano del año 2020, en Europa, se caracterizaron por un alto nivel de demanda de cítricos y, por consiguiente, por unos precios muy atractivos. Quien tuvo la suerte de tener oferta en esos periodos, bien se puede decir que hizo su agosto.

La salud de las personas, y más en el actual escenario de pandemia, es un valor supremo, que está por encima de todas las cosas. De igual manera, y aunque estemos en circunstancias excepcionales, la producción y suministro de alimentos es también un hecho vital. Salvaguardadas estas dos premisas, la seguridad fitosanitaria de nuestros vegetales es un hecho también de primera magnitud. Evidentemente no al mismo nivel de lo que acontece a las personas, pero una vez asegurado el suministro de alimentos, tanto en cantidad como en calidad, garantizar la sanidad de nuestras explotaciones, protegiéndolas de las plagas de cuarentena procedentes de países terceros, es una tarea fundamental.

Con pandemia, o sin ella, por casualidad o no, el hecho es que en 2020 el nivel de plagas de cuarentena detectadas en los envíos de cítricos procedentes de países terceros fue más que significativo

Es por ello por lo que no se pudo bajar la guardia durante el año 2020. Con pandemia, o sin ella, por casualidad o no, el hecho es que el nivel de plagas de cuarentena detectadas en los envíos de cítricos procedentes de países terceros fue más que significativo. En el mes de marzo, las autoridades tunecinas declararon 2.000 hectáreas infectadas por el agente causante de la mancha negra. Es un hecho relevante, por cuanto hay quien piensa, interesadamente, que este patógeno no puede desarrollarse en el clima mediterráneo. En el mes de julio, las autoridades fitosanitarias argentinas cerraron, de modo unilateral, la exportación de sus cítricos a Europa. En el mes de septiembre, las autoridades sudafricanas adoptaron la misma decisión.

En el mes de agosto, se publicó el Reglamento 1199/2020, cuyo efecto práctico era que los naranjas y los limones argentinos ingresaban en la lista de vegetales cuya introducción en la Unión Europea estaba prohibida. Para adoptar esta decisión, entiendo que el argumento más evidente era que, tan solo en el mes de junio de ese año, y según EUROPHYT —el sistema de la Unión Europea de las interceptaciones fitosanitarias—, se había detectado 32 envíos contaminados con el agente causante de la Mancha negra. A finales del mes de julio, los datos sobre detecciones de plagas de cuarentena de nuestros colegas argentinos eran las siguientes: 47 por Phyllosticta citricarpa, 5 por Xantomonas citri, 6 por Elsinoe australis y 1 por Elsinoe citrícola, además de los ya indicados por Phyllosticta citricarpa que fueron detectados en el puerto español de Cartagena.

Lo que más soliviantó los ánimos de la Comisión Europea fueron dos hechos concretos, y no necesariamente el nivel de envíos detectados con plagas de cuarentena. El primero fue, que los operadores argentinos habían reaccionado buscando otros puertos europeos alternativos al de Cartagena, esperando un menor celo en la actuación que los inspectores fronterizos de España. Se tuvo evidencias de que el mismo barco habría ido, de puerto en puerto, en busca de una entrada más fácil de fruta contaminada. El otro hecho fue el nivel de crítica de los representantes de los operadores argentinos, intolerante a todas luces, poniendo en duda la profesionalidad y honorabilidad de los equipos de inspección españoles. Toda esta información movilizó al sector español, que remitió una carta conjunta a las instituciones comunitarias, dejando a las claras que cuando nos ponemos a trabajar unidos, siempre es más fácil obtener buenos réditos.

Quiero hacer un inciso en el relato de esta historia, pasado ya un tiempo, sobre las estadísticas de las llegadas de cítricos a Europa de estos países con alto niveles de detección de cargamentos contaminados con plagas de cuarentena. Una vez revisados, y pase a lo escandaloso de lo expuesto, 2020 fue, después de 2018, el año que más cítricos llegaron a Europa provenientes de países terceros, superando los dos millones de toneladas. Sudáfrica, por ejemplo, remitió a Europa más naranjas y mandarinas que nunca. Argentina, por su parte, tan solo tres mil toneladas menos que al año anterior. Ante estos datos, la pregunta es evidente, y no es otra que hasta qué punto es más importante para estos países, si un rigor en el control de las expediciones en origen o trampear por los despachos y entre los recovecos que concede la norma.

Si recordamos la foto, Sudáfrica se retiró de modo voluntario, como gesto de buena voluntad, cesando la exportación de algunos tipos de cítricos de algunas de sus zonas de producción. Y Bruselas no dijo nada. En el caso argentino, Bruselas sí que ha dicho, pero ha sido para levantar el castigo, y permitir nuevamente las exportaciones argentinas, justo cuando tradicionalmente, empiezan su campaña europea. En resumidas cuentas, que poco más que pedir disculpas, pues la más elemental cortesía y educación no se tiene que perder nunca, y a otra cosa mariposa. Es decir, que vamos a empezar una nueva campaña, como si nada hubiera ocurrido.

2020 fue, después de 2018, el año que más cítricos llegaron a Europa provenientes de países terceros, superando los dos millones de toneladas

Lo pasado, pasado está, ya que agua pasada no mueve molino.
Tengo entendido que los considerandos de un texto normativo no constituyen texto legislativo. Pero en este caso, en el de la publicación del Reglamento que alza la restricción de las exportaciones argentinas a Europa, sí que conviene leerlos detenidamente. En ellos se indica las razones del levantamiento del castigo. Estas razones se basan en el resultado de la auditoría llevada a cabo en febrero de 2021, y en la que según el reglamento, “Argentina facilitó a la Comisión información detallada sobre las razones del fracaso de su sistema de certificación de exportación de cítricos en el período de exportación de 2020 y acerca de las medidas que había adoptado para reforzarlo en el período de cultivo y de exportación de 2021”. Vamos, que fueron buenos chicos y que no lo harán más.

Eso es lo que me gustaría, que no ocurriera más, y que en vez de estudiar por qué se fracasa, sería mejor constatar la eficacia de las medidas adoptadas. Para la consecución de este objetivo, Bruselas le ha puesto deberes a los señores argentinos, consistentes en exigir el registro de las parcelas de producción, en la asignación de códigos de trazabilidad de esas parcelas, en inspecciones oficiales para confirmar la ausencia de Phyllosticta citricarpa en esas unidades de producción, en procedimientos de muestreo intensificados y en la comunicación previa de la lista de parcelas de producción autorizadas con sus unidades de producción autorizadas para garantizar la trazabilidad. Total, que ponemos al zorro a guardar las gallinas.

Mucho me temo, y me gustaría equivocarme, que poco o nada avanzaremos en este tema si Bruselas sigue con una actitud tan timorata. En este tema no se puede ir con medias tintas, debiendo de ser las medidas impuestas ejemplarizantes, de tal modo que no traiga a cuenta remitir envíos contaminados. Siento decirlo, pero con actitudes de este tipo, el Pacto Verde Europeo, así como su promesa de exigencia a quien pretenda acceder el mercado europeo, no dejará de ser un agujero más en la hebilla de una correa que, cada vez aprisiona y merma más la competitividad de los productores europeos

(*) Presidente de la sectorial de Frutas y Hortalizas Cooperatives Agroalimentaries