La bacteria tiene la capacidad de oxidar el azufre y hacerlo aprovechable por las plantas

El Variovorax palleresanus, nombre con el que se ha bautizado la nueva especie, puede mejorar hasta en un 30% el rendimiento de los cultivos, según los autores del estudio. / Archivo
Efeagro.
Una investigación de la Universitat Rovira i Virgili (URV) ha descubierto una bacteria con potencial para reducir el uso de fertilizantes químicos en agricultura, ya que tiene la capacidad de oxidar el azufre y hacerlo aprovechable por las plantas, según informa la universidad tarraconense en un comunicado.
El Variovorax palleresanus, nombre con el que se ha bautizado la nueva especie, puede mejorar hasta en un 30% el rendimiento de los cultivos, según los autores del estudio.
Los investigadores recogieron muestras de suelos de diversas localizaciones y con diferentes características de pH (potencial de hidrógeno) y concentraciones de azufre, y las llevaron al laboratorio para aislar la bacteria y cultivarla en distintos medios.
“En función del cambio de color del medio de cultivo, se puede observar si los microorganismos aislados de esos suelos tienen capacidad de oxidar azufre”, apuntan los autores.
La investigación se centró en bacterias capaces de oxidar azufre o solubilizar fósforo y, durante el proceso, identificaron esta nueva especie, que “también presenta actividades bioestimulantes asociadas, como la producción de auxinas —sustancias que regulan el crecimiento vegetal— o la síntesis de moléculas orgánicas con una alta afinidad por el hierro, que activan el metabolismo del cultivo o que pueden actuar como antioxidantes”, señala la investigadora Cristina Comas.
Según los estudios de campo, con la aplicación de esta bacteria el cultivo incrementa su producción hasta un 30%, gracias a la mejora del metabolismo vegetal y la transformación del azufre del suelo en sulfatos asimilables.
De momento, el Variovorax palleresanus ha sido probado principalmente en cultivos hortícolas a través de doce ensayos en diferentes zonas de España y en diversas condiciones de suelo, con un funcionamiento similar en todos los casos.
“A partir de estos datos, los resultados indican que la eficacia no parece depender del tipo de suelo”, explica Comas.












