La inflación ralentiza el crecimiento del sector ecológico en Europa

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Tras una década de crecimiento continuo, la subida de precios y la caída del consumo pasan factura a los productos orgánicos

El mercado de productos orgánicos alemán es el que ha experimentado un mayor crecimiento en los últimos años. / VF

Julia luz. Redacción.

Según el informe publicado por la Comisión Europea “Organic Farming in the EU. A decade or organic growth”, la proporción de tierras agrícolas de la Unión Europea dedicadas a la agricultura ecológica ha aumentado  más del 50% en el periodo 2012-2020, con un incremento anual del 5,7%. Y no solo eso, fue en 2020 cuando este sector alcanzó su punto álgido registrando un aumento del 15% y una cuota de mercado de 52.000 millones de euros de acuerdo con los últimos datos recogidos por el Instituto de Investigación de Agricultura Ecológica FiBL e IFOAM – Organics International y publicados en la 23ª edición del anuario estadístico “The World of Organic Agriculture”.

En cuanto a la superficie, en 2020, 17,1 millones de hectáreas de tierras de cultivo en Europa eran ecológicas —siendo 14,9 millones de hectáreas pertenecientes a la Unión Europea—. Con casi 2,5 millones de hectáreas, Francia se convirtió en el nuevo país número uno en cuanto a tierras de cultivo bajo gestión orgánica relegando a España a la segunda posición, con 2.437.891 hectáreas. En tercer puesto se situó Italia con 2.095.380 hectáreas en superficie ecológica seguida de Alemania, con 1,7 millones.

En esta línea, durante ese mismo año, el estudio de FiBL e IFOAM contabilizaba 420.000 productores ecológicos en Europa y casi 350.000 en la Unión Europea y, en cuanto a procesadores orgánicos, 84.799 en Europa y más de 78.000 en la Unión Europea. Italia fue el país europeo que lideró el ranking de estas dos categorías, con 71.590 productores orgánicos y casi 23.000 procesadores. Por lo que respecta a los importadores, se registraron más de 6.800 en Europa y casi 5.800 en la Unión Europea situándose Alemania a la cabeza con casi 2.000 importadores. 

En 2020, con casi 2,5 millones de hectáreas, Francia se convirtió en el nuevo país número uno en cuanto a tierras de cultivo bajo gestión orgánica relegando a España a la segunda posición, con 2.437.891 hectáreas

Las frutas y verduras frescas orgánicas representan un caso de éxito ya que en Francia, Alemania, Italia y España el volumen comercializado aumentó más de un 50% entre los años 2012 y 2021

En lo referente al mercado de alimentos frescos, la venta de productos orgánicos ha aumentado en todas las categorías en los últimos años, tanto en términos de volumen como en cuota de mercado. Las frutas y verduras frescas orgánicas representan un caso de éxito ya que, en Francia, Alemania, Italia y España el volumen comercializado aumentó más de un 50% entre 2012 y 2021, con una cuota de mercado del 9%. Además, el mercado ecológico europeo alcanzó su mayor tasa de crecimiento en 2020 con un 14,9% y destaca, entre los mercados clave, Alemania como país que experimentó un mayor crecimiento (22,3%).

Estos datos evidencian que la apuesta por lo ecológico ha pasado de ser una moda a consolidarse como una tendencia permanente, no solo porque los consumidores son cada vez más conscientes de la importancia de la alimentación saludable y del impacto de la agricultura sobre el medioambiente, sino también por las diferentes estrategias de la Unión Europea, como el “Pacto Verde” o “De la Granja a la Mesa”, que impulsan un cambio urgente de paradigma para poder consolidar un modelo de producción que respete el entorno y garantice la seguridad alimentaria con el objetivo, para 2030, que el 25% de las tierras agrícolas de la UE sean ecológicas.

No obstante, esta tendencia no ha logrado resistir las consecuencias de una situación económica global, cuanto menos, compleja. Las repercusiones de la invasión rusa de Ucrania, las interrupciones comerciales, el aumento general de los costes y la inflación han derivado en multitud de complicaciones para los productores orgánicos y en una caída de la demanda de los productos bio, provocando con ello un retroceso en el sector.

Las altas tasas de inflación y el aumento de costes han derivado en multitud de complicaciones para los productores orgánicos y en una caída de la demanda de los productos bio

Estancamiento

Si bien aún no se han contabilizado y registrado los datos que demuestran este estancamiento en el mercado ecológico europeo, son varias las fuentes del sector que ya lo advierten. Las altas tasas de inflación en toda Europa impulsadas por el aumento de los precios de las materias primas y la energía pronostican no solo una reducción de la superficie agrícola dedicada a la producción ecológica, sino también una caída de las ventas de los productos orgánicos por disminución del poder adquisitivo de los consumidores y la contracción del consumo.

A nivel de campo, según el gerente de la Asociación Agraria Jóvenes Agricultores (Asaja) de Ciudad Real, Agustín Miranda, uno de los motivos que explica el descenso que ha experimentado la superficie de agricultura certificada es la vorágine de incremento de costes que viene sufriendo el sector desde hace una larga temporada. “Como en todos los negocios se miran los ingresos y los gastos y a veces los gastos por producir cultivos ecológicos es más alto que el precio que pagan en el mercado por ellos”, explica Miranda, incidiendo también en la situación que atraviesa el mercado de estos productos.

En este sentido y en referencia a las preferencias de consumo actuales, el barómetro “Retail Trends 2023”, que ha realizado Aecoc Knowledge expone que seis de cada diez consumidores afirma que lo más importante es poder comprar lo más barato posible. Para la responsable de desarrollo comercial de Aecoc Retail Knowledge, Natalia Marcó, “el precio condiciona actualmente las decisiones de compra y los consumidores responden ante productos y servicios posicionados en ahorro”. Sin embargo, también se observa otro espectro del público en el que la calidad, la salud y la sostenibilidad se mantienen como motivaciones para gastar un poco más, en un contexto en el que suben levemente las ventas premium.

Por su parte, el gerente de la Asociación de Organizaciones de Productores de Frutas y Hortalizas de la provincia de Almería, Coexphal, Luis Miguel Fernández, destaca un descenso contundente de la demanda de productos frescos ecológicos y lo atribuye a la inflación. “Los consumidores solían tener en cuenta variables como el origen o la variedad a la hora de escoger los productos frescos, pero ahora todo se reduce al precio. Si antes no les importaba pagar unos céntimos de más por un producto ecológico, ahora apuestan por lo convencional porque es más económico”. En este sentido ha destacado también la caída de las ventas en Alemania —primer destino de los productos de Coexphal— que, según la asociación alemana de agricultores (DBV), se trata de la primera vez que el mercado de este tipo de bienes de consumo se contrae en toda su historia en el país.

No obstante, este estancamiento del mercado ecológico europeo no frena las buenas perspectivas ni subestima la década de crecimiento que le precede. Agentes del sector están convencidos de que se trata de un momento puntual y que, cuando finalice la guerra y los cauces económicos vuelvan a ser estables, la demanda de los productos ecológicos volverá a crecer ya que, según afirma Fernández, “el camino de lo ecológico es el único camino a seguir”.

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