Luis Fernando Rubio (Procecam): “La superficie sembrada de cebolla va a crecer por encima del 15%”

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Entrevista al Director de Procecam y director de la ANPCA, Luis Fernando Rubio

Luis Fernando Rubio, director de Procecam, David Sáez, miembro de la junta directiva de la asociación. / Procecam

Óscar Orzando. Redacción.

El sector cebollero español afronta el arranque de la campaña 2024-2025 con un incremento de la superficie sembrada, y crece de forma sorprendente en zonas que atraviesan graves problemas de sequía como Andalucía. Y es precisamente esa escasez de agua, junto a las condiciones meteorológicas, los que determinarán el volumen de producción disponible para esta temporada. “El volumen final de cosecha es incierto. Aunque se hayan sembrado más hectáreas, esto no garantiza que la producción disponible sea superior. Lo que se siembra no siempre se recoge”, señala el director de Procecam, Luis Fernando Rubio.

Valencia Fruits. ¿Qué previsiones manejan en Procecam para la campaña de cebolla 2024-2025?

Luis Fernando Rubio. La superficie cultivada se va a incrementar. Ahora mismo nos encontramos en plena época de siembra de cebolla tardía y hasta el mes de mayo no dispondremos de datos totales confirmados. No obstante, las ventas de semillas han crecido de forma importante, y los proveedores han corroborado aumentos situados entre el 17% y el 20%. Con estas cifras se puede asegurar que la superficie de cebolla sembrada en España va a crecer esta campaña por encima del 15%.

VF. ¿Este crecimiento se va a producir en todas las zonas productoras españolas?

LFR. Va a crecer sobre todo en Andalucía, lo cual es sorprendente teniendo en cuenta la situación de sequía que atraviesan. En esta zona productora la superficie sembrada de cebolla temprana se va a incrementar un 12%, y en tardía veremos lo que finalmente se puede cultivar. Debido a la escasez de agua nos parecía un poco aventurado el cultivo de cebolla, porque, aunque sea una cebolla de invierno normalmente necesita un aportación superior a 2.000 m3 por hectárea. Nosotros esperábamos que la superficie andaluza se mantuviese, o incluso se redujese ligeramente, y sin embargo las hectáreas cultivadas han registrado una subida importante.

Otra comunidad que aumenta la superficie en producción es Castilla-La Mancha, a pesar de que se han producido restricciones de dotaciones de agua en el acuífero 23.

VF. ¿A qué se debe este interés por el cultivo de la cebolla?

LFR. De las últimas cinco campañas, tres han estado con precios por debajo de los costes de producción, y ello derivó hace dos años en una reducción de la superficie de cultivo nacional del 20%. Sin embargo, las dos últimas temporadas, por circunstancias ajenas a los mercados, debido sobre todo a episodios climáticos que afectaron a la oferta mundial de cebolla, se han desarrollado de forma positiva alentando a los productores a sembrar. Pero esto no quiere decir que esta tendencia positiva, de precios rentables, esté asegurada y, de hecho, esta temporada se presenta como una prueba de fuego para el sector.

VF. A pesar del incremento de superficie, ¿en qué medida puede influir la sequía en el desarrollo de la campaña?

LFR. La situación de sequía puede reducir el volumen de producción disponible y que los rendimientos no sean los habituales de una temporada corriente. Indudablemente, la escasez de agua va a influir, y el grado de afectación también va a depender de las condiciones climáticas que debamos afrontar. Si viene otro mes de mayo con temperaturas por encima de 30 grados, la aportación de agua debería ser muy superior a la de un año normal, y esto no será posible. Unas condiciones extremas de calor y sequía afectarían mucho a los rendimientos de los cultivos. Por eso, el volumen final de cosecha es incierto. Aunque se hayan sembrado más hectáreas, esto no garantiza que la producción final disponible sea superior. Lo que se siembra no siempre se recoge. De hecho, en los dos últimos años se ha incrementado la superficie de producción en Europa y los rendimientos cada vez son menores debido a episodios climáticos adversos.

VF. ¿Qué medidas pueden adoptarse para paliar la incertidumbre que genera, sobre todo, la falta de agua?

LFR. Este es un gran problema porque las dotaciones de agua se van reduciendo y el nivel de los acuíferos está bajando. Y desde mi punto de vista, la política hídrica en España no tiene sentido, y está repercutiendo negativamente en la actividad hortofrutícola.

La cebolla o el ajo son cultivos con alto valor económico y que generan mucho empleo en las zonas rurales. Además, la cebolla es uno de los productos que mejores rendimientos ofrece en relación al agua utilizada. Por cada 65 litros de agua aportada se obtiene un kilo de cebolla, esto es muy superior a otros cultivos que necesitan hasta 545 litros como el brócoli o 143 litros como son las sandías y el melón. El aprovechamiento de los recursos hídricos en el ajo y la cebolla, cultivos que no reciben ayudas de la PAC, es muy alto en comparación con otro tipo de producciones y se debería apostar por ellos.

Desde la asociación y los productores de cebolla se está apostando por la mejora continua en los sistemas de riego, principalmente en los de goteo, con incluso la aplicación de riego localizado según las necesidades hídricas del cultivo. Todo ello con el fin de aprovechar al máximo el escaso recurso del agua. 

En España habría que desarrollar proyectos para trasvasar agua de zonas con excedentes hacia las deficitarias. Esto no es algo nuevo, los romanos ya lo hacían y para eso construyeron los acueductos. Con las tecnologías actuales habría que estudiar qué posibilidades existen para realizar trasvases y repartir el agua disponible. Pero luego llegan medidas europeas, como la recientemente aprobada Ley de la Restauración de la Naturaleza, que cuestionan este tipo de actuaciones.

VF. ¿Con qué producciones tiene que competir la cebolla española en los mercados?

LFR. Un 30% de la producción española de cebolla se destina a la exportación, y fundamentalmente se dirige al mercado europeo. También tenemos exportaciones a países terceros como Emiratos Árabes Unidos, Canadá, Estados Unidos o Brasil, pero normalmente, en cantidades inferiores a la europeas. 

En el mercado europeo se encuentran nuestros principales clientes porque comercializamos una cebolla cara, que se produce con los estándares de calidad de Europa, y los costes de producción son elevados. Por ello necesitamos precios altos para que la actividad sea rentable.

En Europa la principal competencia nos llega de las producciones nacionales de otros estados miembros. No obstante, en la campaña 2023-2024 se está produciendo una situación peculiar en nuestro principal mercado que ha generado cierta alerta. Las ventas no son tan activas y los precios no están siendo tan altos como el año pasado porque la cebolla holandesa de este ejercicio también es cara. Los principales clientes de Holanda se encuentran en África, pero no pueden permitirse pagar valores tan elevados. Por ello, los holandeses han reconducido su oferta hacia mercados europeos y han entrado en competencia con la cebolla española, y esto está ralentizando las ventas. Es decir, el volumen de cebollas disponible en Europa ha aumentado con una mayor oferta holandesa complicando la temporada a los operadores españoles.

“Hay que analizar un factor que a mí particularmente me da mucho miedo, y es la entrada de la cebolla china a los mercados tradicionales europeos debido al desabastecimiento de cebolla roja”

Por otra parte, también hay que analizar un factor que a mí particularmente me da mucho miedo, y es la entrada de la cebolla china a los mercados tradicionales europeos. Esta campaña se ha producido un desabastecimiento casi total de cebolla roja, y ante la falta de producto se ha comenzado a importar de China a Europa. Pero los productores chinos también tienen cebolla amarilla, y si comienzan a comercializarla en la UE se convertirá en un gran problema para el sector cebollero europeo. Además, la cebolla china ha tenido gran presencia esta campaña porque ha sustituido al producto holandés en los mercados africanos. 

A nivel global ha entrado en juego un actor como China, y la situación se presenta complicada. Hasta el momento enviaban sus producciones hacia destinos cercanos asiáticos, pero los buenos precios que se pagan en Europa, y la falta de oferta en cebolla roja, han actuado de efecto llamada.

El ajo morado pierde peso

Los episodios climáticos adversos también pasaron factura el año pasado a los cultivos de ajo. La temporada iba desarrollándose con normalidad y las plantas presentaban una calidad excepcional. No había llovido en todo el año y llegó mayo con precipitaciones torrenciales, que se alargaron hasta finales de junio, y lo que era una cosecha espectacular se echó a perder.

Para esta temporada hay una reducción considerable de superficie cultivada, de entre un 15 y un 17%. “Este dato lo confirman las cifras de contratación de Agroseguro, aunque están condicionadas por el encarecimiento de las pólizas del ajo Spring, lo que está provocando que muchos productores no aseguren esta variedad. Las primas son muy caras y cuando tienes un siniestro las indemnizaciones no cubren ni el 50% del total del coste de producción”, señala el director de la ANPCA, Luis Fernando Rubio.

A pesar de la disminución de la superficie de cultivo, el volumen de producción no tiene porque ser menor que el obtenido durante el ejercicio 2023 porque “el año pasado tuvimos una reducción bestial de cosecha por culpa de las lluvias torrenciales. Además, la ola de calor de finales de junio secó el ajo morado, provocando que las cabezas fueran más pequeñas y los rendimientos mucho menores que los previstos inicialmente por hectárea. De hecho, para esta temporada una de las cifras significativas es que el ajo morado, el producto autóctono español, ha reducido su representatividad. Este año ocupa sólo el 38% de la superficie cultivada total y baja por primera vez en su historia del 40%”, apunta Luis Fernando Rubio.
    Según el director de la ANPCA, “esta reducción se debe fundamentalmente a lo que ocurrió el año pasado. Es un cultivo que ofrece un rendimiento menor que el ajo Spring, y las olas de calor provocan mermas muy acusadas. Los costes de producción también son más elevados, porque al estar todo el mes de junio en campo las aportaciones necesarias de riego y los tratamientos son mayores. Todos estos factores constituyen el cóctel perfecto para que los productores vayan abandonando el cultivo del ajo morado”.

Acceso a la entrevista en las páginas 12-13 del dossier de patatas/ ajos/ cebollas en el ejemplar de Valencia Fruits. 

Acceso íntegro al último ejemplar de Valencia Fruits.