Los distintos eslabones del sector señalan los factores que han condicionado la primera parte de la campaña de cítricos dulces

Con el objetivo de entender qué ha ocurrido en esta primera parte de la campaña, Valencia Fruits ha consultado a distintos actores del sector. / Archivo
Equipo de redacción.
El inicio de la campaña citrícola 2025/2026 estuvo marcado por un cierto consenso en el sector: la reducción de la producción, tanto en mandarinas como en naranjas, hacía prever una temporada relativamente llevadera y gestionable desde el punto de vista comercial. Sin embargo, transcurridos los primeros meses de campaña, la realidad que dibuja el mercado dista mucho de aquellos pronósticos iniciales y apunta a un ejercicio notablemente más complejo de lo esperado. Una percepción que empieza a reflejarse también en los datos, ya que los primeros registros de exportación confirman una caída del 25% en las ventas exteriores durante los dos primeros meses de la nueva temporada citrícola.
Con el objetivo de entender qué ha ocurrido en esta primera parte de la campaña, Valencia Fruits ha consultado a distintos actores del sector —organizaciones interprofesionales, cooperativas, comercializadores, distribución y empresas auxiliares— para contrastar visiones y detectar los elementos que se repiten en sus análisis. Lejos de una explicación única, el seguimiento pone de relieve una coincidencia clara en torno a tres factores que han condicionado el desarrollo de la temporada.
Así nos hemos encontrado con la climatología adversa, con episodios de calor, lluvias persistentes y dificultades en la recolección; el solapamiento comercial con las producciones, sobre todo, sudafricanas en el arranque de campaña y una falta de demanda que no ha respondido como se esperaba, incluso en momentos tradicionalmente favorables para el consumo. Estos son los factores que aparecen de forma recurrente en los distintos testimonios recogidos. Tres elementos que ayudan a explicar por qué una campaña que se intuía asumible ha acabado convirtiéndose en un ejercicio especialmente exigente para todos los eslabones de la cadena citrícola.
Así, como explican desde la Interprofesional Citrícola Española (Intercitrus), el desarrollo de la primera parte de la campaña 2025/2026 de mandarinas y naranjas ha resultado muy complicado. “En principio, la temporada parecía que iba ser más fácil de gestionar porque se partía de un volumen de cosecha corto para comercializar. Pero la realidad ha sido muy distinta y nos ha superado. No se han cumplido los pronósticos y está siendo un ejercicio muy difícil para todo el sector, tanto para los productores como para los exportadores”, señala el presidente de la entidad, Celestino Recatalá.
“Nadie esperaba que esta temporada se desarrollara de esta manera. La climatología no nos ha acompañado en ningún momento. Hemos sufrido la fuerte competencia de las importaciones de mandarinas de Sudáfrica, que se han solapado con nuestras variedades extratempranas, y la demanda de fruta no ha cumplido, hasta el momento, las expectativas. En el campo se han pagado precios razonables, pero defenderlos en el mercado, con la fuerte presión de la competencia externa, ha sido muy difícil”, específica el presidente de Intercitrus.
Tras estas pinceladas sobre lo que está ocurriendo pasamos a analizar esta compleja campaña desde sus diferentes perspectivas.
La climatología, un condicionante transversal
La climatología se ha convertido en uno de los factores más determinantes y transversales de la campaña citrícola 2025/2026, con un impacto directo en la producción, el ritmo de recolección, la calidad de la fruta y el normal abastecimiento de los mercados. Las elevadas temperaturas registradas en determinados momentos del ciclo, los episodios de pedrisco y, especialmente, las lluvias persistentes de los últimos meses han condicionado de forma notable el desarrollo de la primera parte de la campaña, generando dificultades comunes en todos los eslabones de la cadena.
Desde Intercitrus, su presidente, Celestino Recatalá, constata que la sucesión de fenómenos meteorológicos adversos ha marcado el ejercicio desde su inicio. Las altas temperaturas retrasaron la producción, el pedrisco dañó miles de hectáreas en distintas zonas citrícolas y las lluvias dificultaron la entrada en los campos en momentos clave de la campaña. A este escenario se han sumado mermas adicionales en variedades como la Clemenules, agravando una situación ya de por sí compleja y condicionando el normal desarrollo del ejercicio.
Recatalá explica que “la producción se ha visto afectada por diversos fenómenos meteorológicos como las elevadas temperaturas, que retrasaron la producción; el pedrisco, que ha dañado miles de hectáreas; o las lluvias. Para rematar la primera parte de la campaña, con las últimas Clemenules también se han sufrido mermas”.
Las cooperativas también han sufrido de forma directa las consecuencias de este escenario climático y esta misma lectura comparten desde Anecoop. Nacho Juárez, responsable del programa comercial de cítricos del grupo, señala que las lluvias registradas desde mediados de diciembre han tenido un impacto directo sobre la recolección, reduciendo de forma significativa los días hábiles en campo en plena campaña. Esta circunstancia, unida a la coincidencia de varios festivos en jornadas laborables (“han faltado días de recolección en campo por los festivos y la lluvia, que se ha mantenido desde finales del periodo navideño hasta ya entrado Reyes”, destaca Juárez), ha provocado retrasos en la cosecha y ha generado tensiones logísticas, especialmente en el segmento de mandarinas, en un momento clave para atender la demanda del mercado.
Esta situación ha provocado mermas relevantes, especialmente por problemas de calidad y sanitarios en determinadas variedades. Así, la Clemenules que permanecía en campo se ha visto especialmente afectada, al igual que la Clemenvilla, cuya recolección también se ha resentido de forma notable por estas circunstancias.
En el caso de las naranjas, destacan desde Anecoop, la evolución de la campaña ha sido más estable, con restricciones en la recolección menos severas que las registradas en el segmento de mandarinas.
Siguiendo en el ámbito cooperativo, el presidente de Frutas y Hortalizas de Cooperatives Agro-Alimentàries de la Comunitat Valenciana, Cirilo Arnandis, explica que “las semanas de Navidad han sido complejas, con frío tanto en España como en los países europeos, que ha impulsado la demanda. Esto no debe desviar la vista de un escenario de paulatino descenso del consumo de cítricos en la UE, por lo que esperamos la aprobación del Ministerio de la extensión de norma solicitada por Intercitrus para, entre otras cuestiones, desarrollar campañas de promoción que puedan beneficiarse de las ayudas comunitarias disponibles. Al margen de esta cuestión, las alteraciones logísticas propias de estas fechas y las lluvias intensas y continuadas han afectado a la disponibilidad de oferta y dificultado el funcionamiento comercial, que se ha ido normalizando con la llegada del Año Nuevo”.
Desde Alzicoop explican que las precipitaciones han reducido la presión por recolectar, no por falta de funcionamiento del mercado, sino por la imposibilidad de trabajar con normalidad en el campo. A mediados de enero, todavía permanecía en los árboles una parte muy relevante de la producción de Navelina, una circunstancia que ha generado inquietud en el sector y ha debilitado la posición del agricultor, que busca recolectar y vender la fruta en su mejor momento, pero se encuentra con limitaciones ajenas a la evolución comercial.
Más allá del volumen y del ritmo de recolección, la climatología ha tenido también un efecto directo sobre la calidad de la fruta. El exceso de humedad ha provocado problemas sanitarios, como la aparición de alternaria en clementinas y clemenvillas, depreciando su valor comercial. En paralelo, la sequía acumulada durante buena parte del año ha derivado en calibres más pequeños y en un mayor volumen de fruta de segunda, una circunstancia señalada tanto por la distribución como por las empresas auxiliares del sector, con efectos evidentes sobre la gestión del lineal y la rentabilidad.
Desde La Unió, Carles Peris relata que las lluvias también causaron algunos daños a algunas de las clementinas, “y la campaña, por así decirlo, llegó a su fin abruptamente para ellas, aunque todavía quedan unas pocas toneladas de clementinas por cosechar”, comenta el secretario general.
Debido a las lluvias, Peris recuerda que no se pudo cosechar durante unos días, y con las vacaciones de Navidad por medio, “el mercado se ha quedado un poco corto de fruta, por lo que esperamos que ahora el inicio de la segunda parte de la campaña transcurra con más fluidez. El mercado está ajustado actualmente, hay más demanda y, por lo tanto, el ritmo de la cosecha debería aumentar. Los precios están estables”, explica.
Desde el ámbito de la postcosecha, Julio Marín, director general de Decco Ibérica, advierte de que el inicio del invierno está siendo especialmente lluvioso en todas las zonas productoras de cítricos, lo que incrementa los riesgos asociados a la conservación de la fruta. En este contexto, subraya la necesidad de extremar las precauciones y reforzar el seguimiento técnico a lo largo de toda la cadena de comercialización, en un momento en el que la climatología añade presión adicional a una campaña ya marcada por múltiples dificultades.
Julio Marín apunta que “la actual campaña citrícola se está consolidando como una de las más complejas de los últimos años. Las causas de esta situación las resumiría en tres factores clave: la menor producción registrada en España en los últimos 15 años, el retraso en el inicio de la comercialización de fruta española en los mercados europeos debido a la presencia de elevados stocks de fruta sudafricana y la preocupante caída del consumo de cítricos”, añadiendo la baja producción de esta campaña a la ecuación que intenta explicar qué está ocurriendo.
Y la climatología también acaba afectando al comportamiento en los lineales, Antonio Micó, director de Compras de Productos Ultra-Frescos en Kuups Design International S.L. (Grupo Nudisco) también apunta a que la climatología ha sido uno de los factores determinantes de la campaña. Micó explica que 2025 ha sido un año especialmente seco, lo que ha tenido un impacto directo en la calidad y el calibre de la fruta. “Nos hemos encontrado con calibres más pequeños y con un volumen importante de fruta de segunda”, una situación que, según manifiesta, ha acabado influyendo también en el comportamiento del consumidor.
Y es que el retail ha tenido problemas para garantizar la presencia del cítrico español en los lineales en los inicios de campaña: “En algunos momentos hemos tenido que hacer auténticos malabares para garantizar el stock de producto nacional”, señala Micó, quien subraya que desde el retail se ha hecho un esfuerzo claro por priorizar el origen nacional en los lineales frente a otras alternativas como Egipto o Sudáfrica.
El solapamiento con Sudáfrica y terceros países
Junto a la climatología, el solapamiento con las producciones del hemisferio sur —especialmente de Sudáfrica— se ha consolidado como uno de los factores que más claramente han condicionado el arranque de la campaña citrícola española en este ejercicio. La prolongación de la presencia de cítricos sudafricanos en los mercados europeos ha afectado de forma directa a la salida comercial de las variedades extratempranas y tempranas, retrasando el inicio efectivo de la campaña nacional y generando una presión añadida en un contexto ya complejo.
Desde Intercitrus, Celestino Recatalá constata que Sudáfrica incrementa año tras año sus exportaciones de mandarinas a la Unión Europea, coincidiendo cada vez más con el inicio de la llegada de las variedades españolas a los mercados: “Sudáfrica cada vez exporta más mandarinas a la UE y coinciden con la llegada de nuestras variedades extratempranas y tempranas a los mercados. Es un hecho que la producción de este cítrico se ha incrementado de forma notable en Sudáfrica. En principio creíamos que las mandarinas sudafricanas que llegan a Europa no podrían estar presentes en este mercado más allá del 15 de octubre. Pero la práctica nos ha mostrado que hemos tenido producto en los lineales de la distribución hasta en noviembre. Por ello, la campaña española cada vez empieza más tarde y debemos analizar con rigor nuestras posibilidades en el arranque de la temporada. Es una realidad que estamos sufriendo y debemos contemplar para jugar nuestras cartas. No hay que tenerle miedo al futuro ni a la competencia, pero se deben buscar soluciones y establecer programas para poder hacer frente a todo lo que se nos avecina”.
En la misma línea, Cirilo Arnandis no duda en señalar que venimos de una primera parte de campaña “en la que el dinamismo esperado en las operaciones comerciales ante la baja previsión de producción se vio frenado a partir de mitad del mes de octubre. La presencia en los mercados de elevados volúmenes de cítricos procedentes de terceros países fue la causa principal de la reducción en el número de operaciones registradas”.
En referencia a las exportaciones, Cirilo Arnandis precisa que “el volumen de cítricos exportados durante los dos primeros meses de campaña se redujo un 25,3% respecto a la temporada anterior, mientras que el valor de estos envíos fue un 19,6% inferior, cifras preocupantes que hay que ver cómo han evolucionado en los siguientes meses. Detrás de estos datos, vuelve a estar entre otros factores la elevada cantidad de cítricos sudafricanos disponible en los mercados, que ya entran en el espacio comunitario sin aranceles”.
Nacho Juárez, responsable del programa comercial de cítricos de Anecoop, coincide al señalar que el arranque se ha visto condicionado por la elevada presencia en el mercado de fruta de ultramar, especialmente mandarinas, pero también naranjas, una situación que ha ralentizado de forma significativa el inicio de la campaña española.
Y es que, efectivamente, el impacto de este solapamiento se ha dejado sentir con especial intensidad en el segmento de mandarinas. Desde Alzicoop explican que, durante los primeros meses de campaña, y hasta bien entrado noviembre, el mercado europeo ha estado saturado de cítricos procedentes de Sudáfrica. En este escenario, mandarinas españolas como satsumas (Okitsu) han tenido que competir directamente con clementinas sudafricanas consideradas variedades premium, como Tango o Nadorcott, lo que ha dificultado notablemente su posicionamiento comercial y ha limitado su salida en los mercados.
Este diagnóstico es compartido desde la IGP Cítricos Valencianos. Su gerente, José Enrique Sanz, apunta que el ‘tapón’ comercial generado por las producciones sudafricanas no solo ha afectado a las variedades extratempranas, sino que ha tenido repercusiones incluso en variedades emblemáticas como la Clemenules durante los primeros compases de la campaña.
En el caso de las naranjas, añade, la prolongación de la presencia sudafricana en los lineales europeos hasta mediados de noviembre ha tenido un efecto directo sobre la Navelina, que inició la campaña con una demanda más baja de lo esperado. “La producción sudafricana también se mantuvo en los lineales europeos hasta mediados de noviembre, con la correspondiente repercusión sobre las Navelinas nacionales, que comenzaron la campaña con una demanda más baja de lo esperado”, apunta Sanz.
La distribución también ha acusado este solapamiento en el arranque comercial. Desde Ribercamp Coop V, su director de Operaciones, Julián March, señala que, una vez superado el periodo de coincidencia con la fruta de importación, se esperaba que la campaña española arrancara con mayor dinamismo, algo que finalmente no se ha producido en los términos previstos. Una situación que, desde su punto de vista, ha contribuido a alargar la sensación de arranque lento durante buena parte de la primera fase del ejercicio. En el caso de las mandarinas, señala que durante las primeras semanas había una presencia significativa de Nadorcott y Tango procedentes de terceros países, especialmente de Sudáfrica.
“Todos esperábamos que, una vez pasado ese periodo, la campaña española arrancara con fuerza, pero la realidad es que no ha sido así”, afirma. Según March, el mercado no ha terminado de activarse hasta la campaña de San Nicolás, momento en el que tradicionalmente el consumo empieza a animarse.
El análisis de Alzicoop también sitúa como uno de los principales condicionantes de la campaña el solapamiento con las producciones sudafricanas. Una circunstancia que, según advierten, no es meramente coyuntural. Desde la cooperativa señalan que esta situación tenderá a repetirse en los próximos años. “Durante los primeros meses de campaña, y hasta bien entrado noviembre, el mercado ha estado lleno de cítricos procedentes de Sudáfrica, lo que ha dificultado la salida de nuestras variedades tempranas”, explican. En este contexto, añaden, mandarinas tipo satsuma (especialmente la Okitsu) han tenido que competir directamente con clementinas sudafricanas consideradas variedades premium, como Tango o Nadorcott, lo que ha complicado su posicionamiento comercial mientras el mercado permanecía saturado de este tipo de producto.
Por su parte, desde el retail se subraya el esfuerzo realizado por priorizar el origen nacional en los lineales, pese a la fuerte presión de producto procedente de terceros países. Antonio Micó, de Grupo Nudisco, explica que garantizar la presencia de cítrico español en tienda ha exigido ajustes constantes en un contexto de elevada competencia exterior, con una oferta importada que se ha mantenido más tiempo del habitual en el mercado.
A este escenario se ha sumado, además, la evolución de otros competidores relevantes, como Marruecos o Egipto, cuya presencia en el mercado europeo continúa creciendo y añade complejidad a la gestión comercial de la campaña española. Un contexto internacional que, según coinciden los distintos actores consultados, obliga al sector a analizar con mayor profundidad el arranque de campaña y a buscar fórmulas que permitan defender con mayor eficacia el producto nacional en los mercados.
Una demanda que no termina de reaccionar
El tercer gran factor que se repite en los análisis del sector es la falta de respuesta de la demanda durante la primera parte de la campaña. A pesar de que la producción era más bien corta y de que, en términos generales, se han dado condiciones climáticas tradicionalmente favorables para el consumo de cítricos, el mercado no ha reaccionado como se esperaba, prolongando una sensación de debilidad comercial que ha acompañado al sector durante varios meses. Y es que el descenso del consumo se está convirtiendo en un factor estructural que preocupa enormemente al sector.
Desde Ribercamp Coop V, su director de Operaciones, Julián March, apunta que la falta de demanda ha sido una constante incluso en periodos en los que históricamente el consumo suele activarse. Según explica, ni siquiera la llegada del frío —habitualmente uno de los motores del consumo de cítricos— ha provocado el repunte esperado esta campaña. Una circunstancia que refuerza la percepción de que existen factores más estructurales, ligados a los hábitos de consumo, que están influyendo en el comportamiento del mercado más allá de las variables coyunturales.
Esta lectura es compartida desde el ámbito de la distribución. Antonio Micó, director de Compras de Productos Ultra-Frescos en Kuups Design International (Grupo Nudisco), señala que el contexto de precios y la menor disponibilidad de determinadas variedades han propiciado un cambio claro en el comportamiento del consumidor. En este sentido, se ha observado un mayor peso del producto a granel, con compras más ajustadas, pieza a pieza o kilo a kilo, frente a los formatos en bolsa de 3 y 5 kilos, que han registrado un descenso significativo en ventas. Un cambio de hábitos que ha obligado a adaptar la gestión del lineal en un entorno ya de por sí tensionado por la oferta y la competencia exterior.
Desde la IGP Cítricos Valencianos, su gerente, José Enrique Sanz, alerta además de una tendencia de fondo que preocupa al conjunto del sector: la bajada del consumo de cítricos en Europa durante los últimos años. Una evolución que, según apunta, responde tanto a factores climáticos como a la creciente competencia de otros productos en el lineal, y que pone de manifiesto la necesidad de reforzar las estrategias de promoción para recuperar parte del terreno perdido y volver a conectar con el consumidor. “No podemos obviar la bajada del consumo de cítricos en Europa en los últimos años, ya sea por factores climáticos o por la competencia de otros productos en el lineal. Hace falta que el sector se una para promocionar el consumo y recuperar parte del terreno perdido”, asevera Sanz.
Las organizaciones agrarias también subrayan las consecuencias directas en el campo de esta debilidad de la demanda. Desde La Unió Llauradora, su secretario general, Carles Peris, explica que la falta de salida comercial ha provocado que un volumen significativo de fruta no se haya llegado a comercializar en fresco, acabando destinada a destrío o a la industria. Una circunstancia que, en un contexto de precios industriales ajustados, ha reducido notablemente los márgenes para el productor y ha impedido cumplir las expectativas iniciales con las que se arrancó la campaña.
A pesar de las dificultades descritas, la campaña sigue en marcha y, según apunta Micó, en este tramo de la temporada se ha producido un repunte comercial relevante que está ofreciendo mejores sensaciones en el lineal. “En esta parte de la campaña estamos notando una evolución mucho más positiva”, concluye.
Este escenario compartido refuerza la idea de que la evolución de la demanda se ha convertido en uno de los grandes retos del sector citrícola, no sólo en el corto plazo, sino también con una mirada más estructural de futuro. Hay que ver qué ocurre con la extensión de norma solicitada por Intercitrus para desarrollar campañas de promoción y que el sector espera como revulsivo para retomar la estrategia que años atrás dio tan buenos resultados en Europa.
Un punte sobre los precios
La primera parte de la campaña, que podríamos considerar finalizada en diciembre, “ha sido mediocre” según explica el secretario general de la Unió Llauradora, Carles Peris. “Acabamos la primera parte sin los resultados esperados, hemos tenido entre un 15 y un 18% de fruta que no se ha comercializado”, afirma Peris.
Estos cítricos, no se han comercializado “como consecuencia de plagas y condiciones meteorológicas adversas, como granizo en algunas zonas citrícolas”, afirma el secretario general. El precio de la industria no ha sido alto, por lo que, en el caso de la fruta que se ha destinado a este ámbito, “prácticamente no queda nada en términos de beneficios para el productor en comparación con los precios de la fruta fresca, que es el mercado predominante”, por ello, según explica “tampoco se han cumplido las expectativas en este sentido”.
La campaña se empezó con precios altos porque las previsiones apuntaban a una cosecha limitada, pero luego, “la llegada de fruta sudafricana al mercado, con la prolongación de su campaña, y con más fruta en el mercado en septiembre y octubre que en años anteriores, hizo que nuestra campaña se solapara con el mercado sudafricano”, afirma Peris. “Esto provocó que la cosecha fuera más lenta de lo habitual, y también retrasamos la recolección de las variedades tempranas”.
Carles Peris explica que todo se ha ajustado, tanto el precio de venta, como el precio en origen para el productor, y con una producción baja. En cuanto a la clasificación, “la campaña ha sido mediocre hasta ahora en lo que respecta a los cítricos pequeños. Las navels han tenido un rendimiento un poco mejor y se han vendido hasta ahora a un ritmo decente. Digamos que ha sido una cosecha normal, sin demasiados altibajos en los precios”, afirma el secretario general. Aunque los precios en destino no han sido altos, tampoco han sido más bajos que los de la temporada pasada, y la fruta destinada a la industria de transformación también ha estado por debajo de los niveles de la temporada pasada, “así que tampoco está siendo una mala campaña”, afirma Peris.
En cuanto a las variedades, en la segunda mitad de la campaña, las compras de cítricos pequeños y naranjas se mantienen estables, y los precios no son tan altos como el año pasado, son un poco más ajustados. Aunque “veremos cómo evoluciona la situación a partir de ahora” anuncia Peris.
Según afirma, la campaña debería transcurrir con normalidad, permitiendo a los cítricos valencianos entrar en el mercado de forma ordenada y a precios estables. “Esto sería ideal para el productor y para el sector, para evitar tener otra parte de campaña mediocre como la primera, y poder recuperar un poco la parte positiva”, concluye Peris.
El gerente de la IGP también destaca que los precios de venta han sido, en términos generales, “aceptables”, y que la demanda mejoró una vez finalizó el solapamiento con las producciones del hemisferio sur.
En este sentido, y ya mirando en el punto de venta, Micó destaca que el contexto de precios de la campaña ha provocado un cambio en los hábitos de compra. El consumidor se ha decantado en mayor medida por el producto a granel, comprando pieza a pieza o kilo a kilo, en detrimento de los formatos en bolsa de 3 y 5 kilos, que han registrado un descenso significativo en ventas.
Y ahora, ¿qué?
En cuanto a las expectativas respecto a lo que resta de temporada, “a pesar de este contexto desafiante, el sector afronta la segunda parte de la campaña con moderado optimismo. La llegada de temperaturas invernales en Europa se espera que contribuya a reactivar la demanda y a mejorar el comportamiento del mercado”, señala Julio Marín desde Decco.
Celestino Recatalá comenta que “los miembros de Intercitrus consideramos que la temporada puede dar un vuelco con las mandarinas de segunda temporada y las naranjas, pero todavía estamos sufriendo las consecuencias de los últimos episodios climáticos, ya que ha estado lloviendo hasta hace poco y ha sido complicado atender la demanda porque no se podía entrar a los campos a recolectar”.
Cirilo Arnandis, por su parte, indica que, “de cara a la segunda mitad del ejercicio, se espera una paulatina recuperación del mercado con el fin de la campaña de exportaciones de Sudáfrica. La entrada de producto procedente de Egipto a partir de mitad de enero debería ser más regulada y estar enfocada más a precio que a grandes volúmenes, lo que debería permitir un desarrollo de campaña relativamente ordenado. Esto genera un moderado optimismo en el sector, que debe verse refrendado en las próximas semanas. Para los operadores nacionales será importante escalar adecuadamente la disponibilidad en el mercado de producto, para no acabar pronto la temporada y ceder espacio en el mercado a cítricos de terceros países que pueda consolidarse en campañas futuras”.
Y es que el sector afronta un cambio inmediato en su estructura varietal. Anecoop ha comenzado ya a trabajar con variedades premium de mandarina, como Nadorcott y Tango, mientras que en el segmento de las navel tempranas, con Navelina como principal referencia, se prevé un final de campaña relativamente temprano en comparación con los últimos años. En cuanto a Salustiana, las previsiones apuntan a una evolución relativamente estable, con volúmenes de venta moderados”, comenta Nacho Juárez.
De cara a esta segunda parte de la campaña, desde Alzicoop recuerdan que el comportamiento de una variedad condiciona el desarrollo de la siguiente. “Cuando una variedad no arrastra a la siguiente y se produce un parón, la campaña se reinicia y se empieza de nuevo con las variedades tardías”, explican. Por ello, el sector permanece atento a la evolución del mes de enero y al efecto que pueda tener el volumen de Navelina pendiente sobre el desarrollo del resto de la campaña.
Julián March, desde Ribercamp, se muestra moderadamente optimista. Considera que las variedades tardías de cítricos suelen tener una buena aceptación, especialmente en los mercados europeos, lo que podría mejorar el ritmo comercial en los próximos meses. “La segunda parte de la campaña puede ser mejor que la primera”, apunta, apoyándose en el comportamiento habitual de estas variedades.
Además, el director de Operaciones de Ribercamp introduce un elemento adicional a tener en cuenta en el escenario competitivo. Marruecos, uno de los principales competidores en cítricos, ha sufrido esta campaña varias olas de calor que han afectado de forma significativa a la fruta, provocando una merma importante de producción. Un factor que, según March, podría “influir en el equilibrio del mercado en la segunda mitad de la campaña”.
De cara a la segunda parte de la campaña, Sanz se muestra prudente pero moderadamente optimista. “Esperamos que el ritmo comercial sea más fluido y que la demanda mejore, teniendo en cuenta además la merma existente en campo, que puede condicionar la oferta”. No obstante, subraya la importancia de seguir con atención la evolución de las exportaciones en Europa, especialmente las cifras que pueda marcar Egipto, así como la cotización de la naranja para industria a nivel mundial.
Promoción y unión del sector, claves para afrontar el futuro
A pesar de las dificultades descritas en la primera parte de la campaña, el sector afronta los próximos meses con prudente expectación. Las variedades tardías de mandarinas y naranjas suelen mostrar una mejor aceptación en los mercados europeos y algunos operadores confían en que el ritmo comercial pueda mejorar, siempre condicionado por la evolución de la climatología y por un contexto internacional que continúa siendo incierto.
Desde el ámbito cooperativo, comercial y de la distribución se apunta a que la segunda parte de la campaña puede ofrecer un escenario algo más favorable, aunque sin perder de vista que los factores que han marcado el arranque del ejercicio —climatología adversa, solapamiento con producciones de terceros países y debilidad de la demanda— siguen presentes y condicionan cualquier previsión a corto plazo.
Más allá de esta visión coyuntural, las distintas voces consultadas coinciden en señalar un reto de fondo que trasciende la actual campaña: la necesidad de reforzar de forma decidida la promoción del consumo de cítricos y de avanzar hacia una mayor coordinación y organización entre todos los eslabones de la cadena. Una idea que se repite desde el campo hasta la distribución y que aparece como una asignatura pendiente para el conjunto del sector.
El seguimiento de esta primera parte de la campaña deja así un mensaje compartido: los factores que han condicionado el ejercicio son conocidos y ampliamente diagnosticados. La capacidad del sector para afrontarlos de forma conjunta, reforzando la promoción y avanzando en estrategias comunes, se perfila como un elemento determinante no sólo para encarar con mayor solidez los próximos meses, sino también para sentar las bases de futuras campañas en un contexto cada vez más exigente.
Las exportaciones confirman el mal arranque de la campaña
Las exportaciones de los dos primeros meses de la campaña citrícola valenciana son un fiel reflejo del mal arranque de la presente temporada. A pesar de partir con un volumen de producción corto, factores como la climatología, la fuerte competencia de las importaciones de países terceros o la baja demanda en los mercados europeos, han configurado un inicio de ejercicio muy complicado.
El último informe sobre la situación de la campaña, elaborado por la Conselleria de Agricultura de la Generalitat Valenciana, a partir de los últimos datos obtenidos de la base de datos Datacomex del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa, correspondientes al 22 de diciembre de 2025, confirman esta realidad. Las exportaciones en septiembre y octubre han bajado tanto en volumen y como valor respecto al año pasado.
Según refleja el informe, el valor de los envíos desde la Comunitat Valenciana de las variedades citrícolas en estos dos meses de la campaña 2025/2026 se situó en 188,2 millones de euros, siendo un 19,6% inferior al de la campaña precedente y un 2,9% menor que el registrado en el ejercicio 2023/2024.
Los envíos desde la Comunitat Valenciana de mandarinas ascendieron a 71.843 toneladas por valor de 101,5 millones de euros, los de naranjas a 27.509 toneladas y 34,1 millones de euros, los de limones a 25.626 toneladas que generaron 49,6 millones de euros y, se expidieron 2.144 toneladas de pomelos que supusieron cerca de 3 millones de euros.
En resumen, en los dos primeros meses de la campaña 2025/2026 se exportaron alrededor de 127.186 toneladas de cítricos, una cantidad un 25,3% inferior al mismo periodo de la campaña 2024/2025 y un 8,3% superior al del ejercicio 2023/2024.
La comparación con la media de las últimas cinco campañas también refleja un descenso significativo del 28,8%, unas 51.391 toneladas menos, lo que confirma un inicio de ejercicio por debajo del nivel habitual.
Respecto a los envíos globales desde el conjunto de España, y en sintonía con lo acontecido en la Comunitat Valenciana, también fueron inferiores a los de septiembre y octubre de la campaña previa al exportarse 62.473 toneladas menos (–23,8%) y a los de la media de las últimas cinco temporadas con 75.010 toneladas exportadas menos (–27,3%).
El análisis por variedades en la Comunitat Valenciana revela que mandarinas y naranjas registran un gran retroceso, y de manera especial destaca la caída en los envíos de pequeños cítricos. En el caso de las mandarinas, las exportaciones descendieron hasta 71.843 toneladas (–29%), con un valor de 101,4 millones de euros (–25,5% respecto a la campaña precedente).
Por su parte, las naranjas registraron 27.509 toneladas exportadas (–18%) entre septiembre y octubre, por un valor de 34 millones de euros (–17,8%).
La falta de organización del sector
Desde el ministerio de Agricultura, más allá de las cuestiones coyunturales que están marcando la campaña 25-26, Luis Planas apunta que “el problema no es Egipto, Marruecos o Sudáfrica sino la falta de organización del sector”, algo que, en palabras del ministro, está lastrando también la puesta en marcha de las campañas de comunicación tan necesarias para incentivar el consumo.
Accede al reportaje en las páginas 2-3-4 del dossier Seguimiento de campaña citrícola en el ejemplar de Valencia Fruits.
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