Manuel García Portillo, Proyecto Origen: “Un proyecto vital que pretende buscar el lado más humano del hombre”

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Entrevista al Presidente del Grupo MGP, Manuel García Portillo 

Manuel García Portillo opina que si nadie vive en el campo, “nadie conoce la problemática del campo”. / Raquel fuertes

Raquel Fuertes. Redacción. 

Quienes conocen a Manuel García Portillo, o sea casi cualquier persona que esté dentro del sector hortofrutícola o empresarial español, conocen de su entusiasmo por el trabajo, de su permanente búsqueda de nuevas formas de hacer las cosas y de su espíritu creativo. Lejos de darse un respiro cuando este empresario vendió la participación mayoritaria de Tecnidex, se embarcó en un proyecto de vida, Proyecto Origen, en el que busca que las personas interrelacionen y se encuentren a sí mismas en el marco que proporciona la naturaleza en la que están sus orígenes: Moixent. Con el territorio como escenario, García Portillo pone el acento en las personas, haciendo las cosas como le gustan a él: de forma diferente. Despacito. Trabajando y disfrutando.

Empezamos la conversación frente a un café en el centro de Valencia preguntándole por Proyecto Origen, un proyecto tan distinto y con un sello, a todas luces, tan personal. Manuel García Portillo lo ve casi como una continuación lógica de lo que ha sido hasta ahora su vida profesional: “Yo nunca he salido del mundo agro: agroquímica, agricultura, vino, frutales…He aprendido de mis clientes y he visto a muchos crecer y crecer bien” y es así como arrancó Proyecto Origen. El proyecto va más allá de la RSC o RSE. No es destinar un porcentaje de tu negocio a un proyecto. Es un proyecto que sale de la esencia del territorio y que, como empresario que soy, ha de responder a los tres pilares de la sostenibilidad”.

Nos dice que “no es un proyecto de restauración, ni hotelero, ni vitivinícola, ni agrícola, ni de almazaras”. Es todo eso, pero mucho más. Tiene una percepción global de lo que se inició como un sueño cargado de ilusión en la mente de alguien que es, esencialmente, un empresario. “Requiere una inversión importante, pero todo negocio lleva aparejado un riesgo. Es un proyecto diferente y único en el territorio que pretende poner en valor un paisaje y unos campos para posibilitar vivir experiencias en ese entorno. Este proyecto acabará en un club de personas que les guste la naturaleza. Es un territorio tan bello que permite maridar las personas con la naturaleza, permite que salgan de las ciudades y sirve para cohesionar ya que facilita que los miembros de un equipo se conozcan”.

Proyecto Origen pretende que empresas, empresarios y directivos reflexionen en un entorno natural, sobre las estrategias competitivas y también permita cohesionar equipos. En definitiva, “trabajar y disfrutar de una experiencia de vida, profesional y social”

“Buscamos que el ser humano desarrolle su faceta creativa más allá del concepto de productividad. Proyecto Origen es una experiencia de vida que nos reconecta con nuestras raíces y la esencia del territorio”

A medida que hablamos con Manuel constatamos que es un enamorado de la naturaleza y, sobre todo, del ser humano. Cree en las personas, en su potencial y ve como las exigencias de la vida diaria nos apartan de lo auténticamente importante y enriquecedor: nuestra faceta creativa y nuestra capacidad de relacionarnos. “El hombre es un ser generalista y hemos ido a lo contrario: a la especialización”, afirma mientras explica que Proyecto Origen “es un proyecto de crecimiento personal que persigue que las personas vuelvan a ser personas. Es un proyecto más humano, más naturalista. Un proyecto vital que pretende buscar el lado más humano del hombre”.

Y no es una ensoñación o un futurible. Es algo tan tangible que por el momento ha restaurado ya doce casas: diez masías en la montaña y dos en el pueblo de Moixent. Todo ello en 130 hectáreas de cultivo de secano y 300 hectáreas forestales. En el secano hay vides, olivos, frutales, cereales… y no descarta que, “por el cambio climático”, tengan que recuperar algunas de las antiguas fincas agrícolas situadas a más de 800 metros dentro del vasto territorio ubicado en lo que algunos denominan “Toscana valenciana” por su valor paisajístico.

El Proyecto Origen ya está operativo, a falta de algunas licencias que permitan desarrollarlo totalmente (“es un proyecto del siglo XXI lastrado por una legislación del siglo XIX”, asevera), ya es posible reservar una experiencia diseñada por cada empresa, entidad o familia pensada siempre como algo diseñado para fomentar la convivencia, la relación interpersonal y, por qué no, encontrarse a uno mismo.

“No es un proyecto agrícola, ganadero, vitivinícola, hotelero o restaurador”, nos contesta cuando le preguntamos sobre el número de habitaciones. No quiere ser un sitio para dormir. Se puede dormir, pero lo que busca es la experiencia (“dormir no es una experiencia”): que la gente interactúe con la gente. Busca el encuentro entre las personas y si el tipo de experiencia diseñada por el grupo requiere de más de un día, por supuesto, las masías están perfectamente restauradas y acondicionadas para pasar la noche. 

“Proyecto Origen es diferente y único en el territorio, es un proyecto vital que pone en valor un paisaje y unos campos para posibilitar vivir experiencias en ese entorno”

Ante la pregunta de cómo podemos reservar alguno de esos espacios, Manuel nos explica que podemos escribir o llamar a María Pérez (mariaperez@grupomgp.es) y explicarle qué tipo de vivencia queremos tener en Proyecto Origen. También se puede contactar con María para extender y compartir de vuelta a casa la degustación del vino Casa Turús y el aceite Casa la Muda que se elaboran en este territorio.

Una jornada ideal en el territorio para Manuel consiste en “empezar temprano con una jornada de trabajo, luego una comida gastronómica que cohesiona equipos seguida de un paseo por la naturaleza cohesionando equipos en el territorio, antes de volver a la ciudad”. Un modelo de jornada que ya han hecho muchas empresa e instituciones porque por Proyecto Origen ya han pasado más de mil personas.

Nos cuenta que la comida es “cocina local hecha por personas de allí”. Cada masía tiene cabida para realizar jornadas para grupos de 12 a 25 personas y están acondicionadas para realizar las sesiones de trabajo y la experiencia gastronómica. “Trabajar y disfrutar”, como le gusta a Manuel García Portillo en experiencias con una base formativa, educativa o familiar que posibilite “coger oxígeno” para volver a la vida habitual y el encuentro con la parte más humana de las personas. Algo que puede parecer una redundancia pero que no lo es en un mundo en el que cada vez hay menos interacción personal.

“El ser humano quiere hacer cosas, ¿estamos haciendo cosas para poder desarrollar esa creatividad? Más allá del modelo industrial, hay que buscar que el ser humano pueda desarrollar su faceta creativa, más allá del necesario concepto de productividad”. García Portillo, para quien la vida es “trabajar y disfrutar”, insiste en que hay que posibilitar que la gente pueda desarrollar otros puntos de vista y en la importancia de ser capaces de acometer los retos o los negocios de una forma diferente a como lo hacen los demás. 

Algo con lo que se está encontrando es que “si nadie vive en el campo, nadie conoce la problemática del campo. Tienen que desarrollar políticas activas de empleo que permitan llevar servicios que tenemos en la ciudad al campo. No se trata de vilipendiar lo que hemos conseguido en la ciudad sino de integrar campo y ciudad”.

No ha requerido financiación y aunque él ve clara viabilidad de este proyecto, encuentra que ni los bancos ni las administraciones entienden que el campo no puede ser sólo un proyecto de producto sino que es “construir vida en el territorio y eso requiere políticas activas de empleo y posibilidad de construir un futuro para quienes decidan vivir aquí. Sólo hablan de la España vaciada, que es un diagnóstico, pero nadie habla del proyecto de la ‘España repoblada’, ningún político trabaja en políticas de repoblación”.

Como anuncia en su web, Proyecto Origen “pretende desarrollar una experiencia de vida que nos reconecte con nuestras raíces y la esencia del territorio”. “A mí me gusta hacer las cosas despacito”, dice Manuel, que se marca como objetivo de este sueño que ya ha cogido forma “dejar algo a la sociedad y a mi familia, algo que sea diferente y que les dé un sentido.

Acceso a la entrevista en la página 19 del ejemplar de Valencia Fruits. 

Acceso íntegro al último ejemplar de Valencia Fruits.