Más tiempo, misma frescura

El formato listo para cocinar y listo para consumir se alinea con las prioridades sociales: tener más tiempo y pensar menos

Los millennials y la generación Z quieren comer sano, pero que no les suponga invertir mucho de su tiempo. / CIFTL

Alba Campos. Redacción.

Despiertas, trabajas, comes, vuelves a casa, haces deporte, cenas y vuelta a empezar. Vivimos rápido, y en una sociedad donde el tiempo vale oro, tener que pensar en cuestiones como “¿qué hago para comer?” “¿qué compro?” o “¿tengo tiempo para cocinar?” se nos hacen un mundo. Pero, ¿y si te ofreciesen alimentos listos para cocinar o listos para consumir, sin perder frescura ni calidad, y además ganases tiempo? No es un hook publicitario, pero sí que es una tendencia que ya viene observándose desde hace unos años con la IV y V gama.

La vida healthy y el deporte son, cada vez más, una seña de identidad de las nuevas generaciones. De hecho, seis de cada diez personas de 15 años en adelante practicó deporte en el último año 2025 (62,7%), ya sea de forma periódica u ocasional, según la Encuesta de Hábitos Deportivos, el informe elaborado por el Consejo Superior de Deportes (CSD). Esta cifra representa un nuevo máximo histórico en el siglo XXI y supone un incremento de 5,4 puntos porcentuales respecto a 2022. ¿Y que es lo que va siempre de la mano del entrenamiento? La alimentación, por supuesto. 

Los millennials y la generación Z quieren comer sano, pero que no les suponga invertir mucho de su tiempo. Buscan la practicidad y la conveniencia. Puede que esta sea una de las razones por las que los jóvenes consumen menos frutas y hortalizas que las generaciones mayores: por no tener que pelarlas y por no tener que pensar en cómo cocinarlas. 

La marca Bollo, ya explicaba en su I Barómetro sobre hábitos de Compra y Consumo de Fruta en España que los jóvenes tienden a consumir más fruta a modo de snack gracias a prestaciones como la fruta cortada o los smothies. En este sentido, muchas empresas hortofrutícolas ya apuestan por la IV y V gama en sus productos para poder hacer frente a esta tendencia. 

¿Cuándo se consume? 

Según el barómetro de Bollo, los momentos en los que se consume la fruta no han variado en los últimos años. El desayuno sigue siendo un momento clave y representa el 28% del total de ocasiones de consumo de fruta a lo largo del día. Respecto a las comidas y cenas, juntas representan el 50% del consumo total (25,1% en la comida y 26,1% en la cena), donde el consumo de fruta es más habitual a modo de postre compitiendo con los yogures y postres dulces. Aunque cada vez es más común el consumo integrado en ensaladas u otros platos. La media mañana y la media tarde representa un 5,6% del total de ocasiones de consumo de fruta, la cual se consume como un “snack saludable” y destacan la manzana y el plátano, que no requieren pelarse ni manipularse mucho. Es frecuente consumirlas en el trabajo o en casa.  

Los horarios partidos de oficina obligan a muchos trabajadores a hacer su comida el día anterior y a los más organizados a hacer el famoso batch cooking o “cocina por lotes”, haciendo que el domingo sea destinado a la cocina y almacenaje en tuppers de todas las comidas de la semana para ahorrar tiempo el resto de días. Pero son pocos los que quieren sacrificar parte de su fin de semana en cocinar. En este sentido, la IV y V gama hacen su papel a la perfección consiguiendo que esa falta de tiempo se reduzca. Y no sólo eso, también hay que tener en cuenta el beneficio mental que eso supone por no tener que pensar en qué y cómo cocinar. Además, los productos conservan sus características y propiedades nutricionales con una frescura y calidad óptimas. 

La seguridad alimentaria en la IV gama es crítica para garantizar la inocuidad, ya que estos productos no reciben tratamientos térmicos, lo que aumenta la vulnerabilidad ante patógenos

Consumo y comercialización

Respecto a la comercialización de frutas y hortalizas preparadas, en España superó los 125 millones de kilos en 2025, un 10% más que en 2024, consolidando el auge de la IV gama como solución práctica y saludable. Afhorfresh, que representa más del 95% del sector, destaca que las empresas operan bajo estrictos estándares de calidad, trazabilidad y seguridad alimentaria, con protocolos que abarcan desde el cultivo certificado hasta el envasado final.

El principal reto en este ámbito sigue siendo el aumento de costes desde 2021, con fuertes incrementos en energía, transporte, envases y mano de obra, que presionan los márgenes en una categoría con vida útil media de siete días. 

Además, la elevada exigencia normativa en etiquetado, sanidad y medio ambiente ha llevado al sector español, junto a Francia, Italia y Portugal, a trasladar sus preocupaciones a la Comisión Europea.

Los productos listos para el consumo en el sector de las frutas y hortalizas responden a una demanda creciente de practicidad y conveniencia. Tras una ralentización durante la pandemia, el consumo se ha recuperado, superando los niveles anteriores explica el informe “Listo para usar: estudio de los criterios de rentabilidad” del Centro Técnico Interprofesional de Frutas y Hortalizas (CTIFL). 

Según el CITFL, las frutas cortadas se consumen mucho más en verano que en invierno. “Esto se explica por el entusiasmo de los consumidores por las preparaciones a base de sandías y melones (por ejemplo, ensalada de frutas, cubitos de melón, dados de piña, etc.)”. 

Además, parece que ese sentimiento que se tenía anteriormente sobre la comida procesada está desapareciendo progresivamente. La preconcepción sobre que este tipo de formatos no es saludable o es malo para la salud se está perdiendo a medida que las personas están incorporando lo listo para comer en su dieta y está observando cómo la calidad y la frescura se mantienen intactas. 

Por ello, la seguridad alimentaria en la IV gama es crítica para garantizar la inocuidad, ya que estos productos no reciben tratamientos térmicos, lo que aumenta la vulnerabilidad ante patógenos. Por ello, es completamente necesaria una estricta cadena de frío y un control de calidad riguroso para prevenir la proliferación bacteriana y aseguran alimentos saludables. 

Precio y costes

La inflación ha aumentado el coste de todos los ámbitos, en el sector de la IV y V gama destacan la compra de materias primas, la compra de embalajes, el gasto del personal, el etiquetado… por todo este proceso de embalaje y procesado, este tipo de productos son más caros que la fruta y hortaliza fresca convencional. 

Según el CIFTL “el consumidor que busca la practicidad evalúa el coste de este formatoen relación con el tiempo dedicado a cocinar”

Según el CITFL “cuando la diferencia de precio es demasiado elevada, los clientes prefieren preparar ellos mismos los alimentos para evitar un precio de compra que les parece demasiado alto”.  Sin embargo, “el consumidor que busca la practicidad evalúa el coste de este formato en relación con el tiempo dedicado a cocinar”. Si el precio es razonable en relación con el tiempo ganado, puede dejarse convencer para comprarlo por ese valor añadido. 

Un valor añadido realmente importante hoy en día: ganar en calidad de vida sin perder frescura ni sabor en lo que comemos. 

Acceso al artículo en la página 2 del dossier Listo para comer en el ejemplar de Valencia Fruits. 

Acceso íntegro al último ejemplar de Valencia Fruits.