Menor producción de patata y menores siembras previstas en la Unión Europea

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En los países del noroeste europeo existe una clara preocupación por la producción de semillas para esta temporada y la disponibilidad para la primavera de 2024

El suministro de agua es también un punto clave en la zona NEPG, ya que el riesgo de sequía preocupa cada vez más. / vf

Alba Campos. Redacción.

Ante la desfavorable coyuntura económica que está viviendo el sector agrario, y en concreto el de la patata en Europa, la pregunta que todos se hacen es ¿cómo responderá el mercado en este contexto? Un análisis de los Productores de Patata del Noroeste de Europa (NEPG), que engloba a Bélgica, Países Bajos, Francia y Alemania, aporta datos detallados.

En estos países se prevé una menor producción, menores siembras de patata, y, además, las existencias libres de este tubérculo son limitadas en esta campaña. En los Países Bajos, por ejemplo, el último inventario de la Asociación Holandesa de productores de Patatas y Cebollas, (VTA) muestra que las existencias libres son un 13% inferiores a las de la campaña pasada y nada menos que un 20% menos que la media de los últimos cinco años.

No parece que haya mucho espacio en la superficie de patatas para una expansión estructural en los Países Bajos y Bélgica

Además, de cara a la campaña 2023, no parece que existan muchas posibilidades para una expansión estructural de la superficie patatera en los Países Bajos y Bélgica debido a la falta de nuevas tierras para dedicarlas a este cultivo, la nueva PAC, los acuerdos de ecologización vinculados al Green Deal que deben cumplirse y el aumento de los precios del alquiler de tierras. 

Complicada expansión

La expansión en los Países Bajos debe realizarse en gran medida a expensas de la superficie dedicada a la patata de fécula y de siembra. Dentro de la zona NEPG, hay oportunidades en el norte de Alemania debido al cambio de la patata de mesa y de fécula a la patata para chips (patatas de industria). La desventaja en esta región continúa siendo la distancia al epicentro de los centros de transformación, que se encuentra en el sur de los Países Bajos y en Bélgica. Además, hay que competir con otros cultivos que han dado buenos resultados el año pasado. 

También en Francia el aumento de hectáreas tendrá que provenir del paso de las patatas de siembra y de mesa a las variedades para chips. Además, en Francia y Alemania no todas las zonas son aptas para el cultivo intensivo de la patata por falta de opciones de riego. 

Por otro lado, la nueva legislación belga, ya sea en relación con el uso del nitrógeno o con la prohibición del cultivo de la patata (entre otros cultivos en caballones, maíz,…) en miles de hectáreas en zonas con alto riesgo de erosión, podría reducir la superficie dedicada a este tubérculo en los próximos años. 

Si la superficie cultivada aumenta y la cosecha es superior a la media, esto podría tener consecuencias importantes para el mercado libre. Debido a la elevada tasa de cobertura de la industria, y las existencias libres es concebible un escenario en el que haya poco interés de compra y/o fuerzas de mercado para las patatas libres. 

Semillas

A todo ello se suma la existencia de una clara preocupación por la producción de semillas esta temporada y la disponibilidad de estas para la primavera de 2024. La zona NEPG (y otros países productores de semillas como Dinamarca y Escocia) podría perder al menos 5.000 ha, y tal vez más, de producción de semillas.

A los productores europeos les preocupa la seguridad en la disponibilidad de semillas y el riesgo de que suban los precios

Esta reducción se debe principalmente a un cambio de la producción de semillas por una mayor superficie destinada a la transformación de variedades, debido sobre todo a la baja rentabilidad del negocio de las semillas, y también a las nuevas limitaciones derivadas del endurecimiento de la legislación sobre el uso de pesticidas. A los productores les preocupa la seguridad en la disponibilidad de semillas y el riesgo de que suban los precios. Los transformadores necesitan más tierra y producción de patatas, pero para alimentar a la industria, los almacenistas necesitan suficientes semillas. 

Escasez de agua y sequía 

El suministro de agua es también un punto clave, sobre todo en las regiones meridionales de la zona NEPG, ya que el riesgo de sequía preocupa cada vez más. Las consecuencias de la sequía extrema del verano pasado siguen afectando a los recursos hídricos.

Hay grandes diferencias regionales y entre países, pero las reservas hídricas siguen siendo escasas. Sin embargo, según el sector, las necesidades de esta materia prima ya se han cubierto en gran medida.

España

En España, según las estadísticas del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, la producción total de patata cayó en 2022 un 6,6% en su conjunto y en relación al año anterior, alcanzando su mínimo histórico con 2 millones de toneladas anuales, hasta las 1.942.800 toneladas. Esto se debe tanto a la meteorología primaveral como a las elevadas temperaturas estivales. Los efectos de la sequía también han afectado al mercado europeo con caídas en los volúmenes cosechados en los principales países productores —principalmente Francia—. 

La superficie de patata plantada en España sufrió un ligero repunte frente a la campaña anterior, si bien mantiene un comportamiento descendente frente a los datos registrados en ejercicios anteriores. No obstante, en 2022 la tendencia no fue homogénea en las distintas regiones productoras, destacando los ascensos de Galicia y Murcia en comparación con las caídas de Castilla y León o Andalucía 

La previsión para el año 2023 dependerá de cómo evolucionen los costes de producción y la disponibilidad de agua para riego, aunque las expectativas serían también a la baja.

El descenso en la producción nacional de patata de media estación fue de un 1,8%, alcanzando un volumen de 821.800 toneladas, mientras que en patata tardía la caída fue del 10,1%, sumando 649.500 toneladas.

Respecto a los precios medios al productor, estos se han situado por encima de temporadas previas siendo dicha revalorización, en todo caso, superior al incremento del valor unitario al consumo en los hogares. Pese a ello, se observa una destacada retracción del consumo en los hogares, por detrás de niveles pre-COVID-19. 

En cuanto a la fuerte expansión de las importaciones españolas de patata durante la campaña 2022 —superiores a las 685.000 toneladas—, los datos sitúan los aprovisionamientos (hasta septiembre del 2022) en un nuevo máximo desde que existen registros, incluso por encima del año 2018 que ostentaba hasta entonces el récord de toda la serie histórica. 

Los resultados en 2022 respecto a la campaña anterior están condicionados por Francia, que representa 8 de cada 10 patatas importadas a nivel nacional. Si bien otros orígenes importantes logran revalorizarse respecto a la media entre los que destacan Países Bajos y Portugal, además de Reino Unido e Israel. 

Tras un nuevo crecimiento frente a la media de los últimos años, las exportaciones españolas de patata de consumo durante 2022 alcanzan el mayor valor acumulado de toda la serie histórica al superar las 280.000 toneladas, según los datos del MAPA hasta septiembre del 2022. 

A pesar del aumento de las exportaciones, la balanza comercial española de patata de siembra es predominantemente negativa

Sin embargo, la balanza comercial española de patata de siembra es predominantemente negativa, si bien en algunas campañas el repunte de las exportaciones reequilibra una parte del déficit. 

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