José María Bonmatí, director general de AECOC, y Ignacio García Magarzo, director general de Asedas analizan los hitos del e-commerce en el sector del gran consumo y su relación con la tienda física

La incorporación del comercio electrónico a nuestro modelo de distribución alimentaria permite ofrecer a cada consumidor alternativas de compra adaptadas a sus necesidades y deseos. / ASEDAS
Valencia Fruits. Redacción.
En el décimo aniversario del Observatorio de Comercio Electrónico en Alimentación, José María Bonmatí, director general de AECOC, ha analizado junto con Ignacio García Magarzo, director general de ASEDAS, los hitos del e-commerce en el sector del gran consumo y su relación con la tienda física.
Bonmatí ha destacado que “el comercio electrónico de productos de gran consumo fue, desde sus orígenes, una buena solución para aquellos consumidores que no apreciaban o no disfrutaban del proceso de compra en la tienda física y, posteriormente, la pandemia provocó que éste tuviera un crecimiento verdaderamente exponencial. Tanto que incluso hay quien presagiaba que losconsumidores ya no volverían a los establecimientos. La realidad fue otra y el tiempo demostró que muchos consumidores volvieron a visitar su supermercado de confianza porque en él encuentran una experiencia positiva y cercana”.
La incorporación del comercio electrónico a nuestro modelo de distribución alimentaria permite ofrecer a cada consumidor alternativas de compra adaptadas a sus necesidades y deseos. En este sentido, “la “hibridación” es una realidad que suma y que se refuerza gracias a la confianza que genera el modelo de distribución de nuestro país, basado en la cercanía, la atención personalizada y la experiencia de compra, especialmente relevante en las categorías de frescos”, afirmó.
Y añadió: “el desarrollo del canal digital en la compra de alimentación ha seguido un ritmo diferente al de otros sectores, como viajes o electrónica, debido a las peculiaridades del gran consumo. En este ámbito, destaca especialmente la fortaleza de una red comercial de proximidad muy extendida, quepermite a los consumidores acceder de forma rápida, cómoda y eficiente a una amplia oferta cerca de sus hogares”.
En opinión de José MªBonmatí, “la tienda física aporta además ventajas diferenciales, como la inmediatez en la compra, la posibilidad de elegir directamente los productos y una experiencia más cercana y cotidiana. Todo ello se apoya, además, en una logística altamente eficiente, capaz de garantizar disponibilidad, frescura y servicio en un modelo muy consolidado y valorado por los consumidores”.
“Aún está por ver el alcance del impacto que la inteligencia artificial tendrá en el futuro del sector. Lo que sí es seguro”, señala el director general de AECOC, “es que los operadores incorporarán más inteligencia y mayores niveles de personalización en sus procesos de relación con el consumidor, y que esta tecnología solo tendrá éxito si contribuye a mejorar la experiencia del cliente”.
Como conclusión, Ignacio García Margarzo, recordó que, a través de los eventos significativos que hemos vivido en la última década, la distribución alimentaria ha demostrado su capacidad de adaptación al cambio, el nivel de innovación -muchas veces oculta, pero muy significativa- y su focalización hacia el servicio al cliente.
“No importa el canal, lo que importa es la capacidad de llegar a todos. España cuenta con uno de los modelos más eficientes de nuestro entorno, pensado para estar muy cerca de las casas de los consumidores vivan donde vivan y para ofrecerles un surtido de alimentación completo, seguro y a precios competitivos. Esto se ha conseguido gracias al compromiso de los empresarios para invertir en una capacidad logística eficiente, para optimizar costes y, sobre todo, para tener muy en cuenta al consumidor”, aseguró.





