“Todos saldremos reforzados de las sinergias colectivas de Intercitrus”

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Entrevista a Enrique Bellés, presidente de Intercitrus, sobre los objetivos de la organización para la próxima campaña

Enrique Bellés consulta el último ejemplar de Valencia Fruits en la visita a nuestra redacción. / ÓSCAR ORZANCO

Intercitrus ya ha trazado su hoja de ruta y su objetivo actualmente es alcanzar los acuerdos necesarios para que en la próxima campaña, con los cimientos asentados, se empiecen a visualizar las primeras acciones de la interprofesional. Mejorar el acceso a los mercados, las campañas de promoción o los contratos homologados figuran entre los objetivos de la organización.

Valencia Fruits. ¿En qué fase se encentra actualmente Intercitrus?

Enrique Bellés. Hay momentos en los que vale la pena pararse y pensar. Hemos pasado una fase inicial en la que, debido al ímpetu y al convencimiento colectivo de la necesidad de reactivar la interprofesional, se adoptaron buenas decisiones. Ya tenemos la hoja de ruta y ahora hay que decidir cómo logramos ponerla en práctica. Para ello se han creado varios grupos de trabajo que están abordando cada tema de un modo específico.

La tranquilidad de la campaña ha permitido a los miembros de la interprofesional tener una etapa de reflexión con sus respectivas organizaciones para reordenar ideas. Y a partir de este mes de marzo se volverán a convocar estos grupos de trabajo donde se analizarán los puntos de consenso en cada uno de los temas abordados. No obstante, más allá de los resultados que se obtengan en estos foros de debate, las decisiones definitivas se adoptarán dentro de los órganos de gobierno competentes de la interprofesional.

Para la próxima campaña nos tenemos que plantear como objetivo entrar ya en otra dinámica. Los cimientos de Intercitrus deben estar ya construidos y habrá que levantar el resto del edificio, mostrando ya actividad y los beneficios que su puesta en marcha puede aportar al sector. No emplear un instrumento como la interprofesional sería perder una herramienta de gran utilidad que puede abrir oportunidades para el sector. Con las actuales exigencias del mercado, y con la creciente competencia, es positivo contar con este foro en el que se debata y se planifiquen aquellas estrategias comunes que puedan ser beneficiosas para todos, más allá de la libre actuación que pueda tener cada empresa o productor a título personal.

VF. ¿Cuáles son los principales puntos en la hoja de ruta de Intercitrus?

EB. Los principales puntos de la hoja de ruta van dirigidos al mercado. Hay dos cuestiones fundamentales. Una es la transparencia. Cuanta más información tengamos, mucho mejor. En este sentido, el Ministerio de Agricultura, de acuerdo con el plan de 14 puntos consensuado, está ofreciendo información puntual respecto al comercio internacional con terceros países.

Y la hoja de ruta también incluye una acción política para conseguir mejores condiciones de mercado. Un objetivo que debe estar amparado por los gobiernos regionales, el Ministerio y los representantes en Bruselas. 

Durante la última reunión en el Ministerio se comentó que en muchos países terceros, más allá de la idea loable de potenciar su actividad agraria para generar estabilidad, desarrollo en estas zonas y evitar emigración, de forma paralela están invirtiendo grandes fondos que operan en estas zonas con menores costes de producción ganando competitividad y desequilibrando el mercado. Como dato, las importaciones citrícolas a la UE de países terceros pueden alcanzar aproximadamente 2.400.000 toneladas y Europa es capaz de enviar fuera de sus fronteras unas 600.000 toneladas, la mitad de las cuales son españolas. El desequilibrio es evidente. Algo no está funcionando bien.

Desde Intercitrus se reclama una reciprocidad de acceso a los países terceros con una clara apetencia por nuestros cítricos y una capacidad de consumo importante. En muchos casos las exigencias y protocolos para exportar a estos destinos son inviables y en otros suponen un coste que supera la retribución que puede percibir un agricultor. En esta línea, la interprofesional tratará de generar condiciones comerciales más equilibradas con estos países para que existan menos presión sobre el mercado europeo, y que todos los eslabones de la cadena puedan tener una retribución adecuada.

Y en cuanto a cuestiones más concretas, la financiación de Intercitrus, la plantilla de la interprofesional para que funcione con profesionalidad, los contratos homologados y las campañas de promoción son otros aspectos que vamos a impulsar y que se deben acometer en el seno de la organización.

Todos estos puntos se están analizando actualmente con sosiego para intentar lograr que en la próxima campaña, con los cimientos bien asentados, se empiecen a visualizar las primeras acciones de la interprofesional.

VF. ¿Se puede afirmar que Intercitrus estará operativo para la próxima campaña?

EB. Todo depende exclusivamente del sector, de llegar a los acuerdos oportunos que faciliten su puesta en marcha para ejercer esa función de lobby de la citricultura española. La interprofesional funcionará si el conjunto de sus miembros tienen claro que mediante la colaboración de todos los eslabones del sector vamos a salir ganando con una posición más fuerte en los mercados internacionales. Todos saldremos reforzados de las sinergias colectivas que podamos generar en el seno de Intercitrus.

VF. En la hoja de ruta figura conseguir mejores condiciones de mercado, ¿cómo puede facilitar Intercitrus un mejor acceso a países terceros?

EB. Uno de los grandes éxitos de esta oleada de manifestaciones que se están desarrollando actualmente en España es que todas las organizaciones agrarias representativas van unidas. Es uno de los puntos fuertes que está caracterizando las protestas en el campo.

En comparación, la existencia de un foro como Intercitrus, con una voz única, supone dar un paso importantísimo. En la medida que la citricultura española sea capaz de actuar unida en sus demandas, lanzamos un mensaje que no se distorsiona, y nos colocamos al mismo nivel de nuestros competidores, que también utilizan la misma metodología para cumplir sus objetivos y estrategias.

La unidad de acción y facilitar la labor política es una parte importante. Evidentemente, la capacidad de abrir o facilitar el acceso a los mercados la tiene el Gobierno, pero si el sector mantiene un mensaje unitario es más fácil comunicar a los gobernantes las necesidades de la citricultura en este sentido. Podemos trasladar de forma clara al Ministerio de Agricultura y de Comercio que mercados son prioritarios y que condiciones podemos asumir. Y en Bruselas, cuando se negocien acuerdos comerciales con diferentes países que quieren acceder al mercado europeo, dar nuestra opinión sobre las repercusiones de los tratados internacionales.

VF. ¿Qué papel puede jugar Intercitrus ante la crisis del sector agrario, que ha salido a la calle en una oleada de manifestaciones? ¿Han participado en alguna de las reuniones que mantiene el ministro Planas con representantes de todos los eslabones de la cadena alimentaria?

EB. Esta oleada de manifestaciones tiene unos protagonistas, las organizaciones profesionales agrarias, que son las convocantes de las protestas. El motivo, con el que empatizamos, es que al agricultor no le está llegando una renta digna que le permita vivir de su profesión. Un negocio en el que todos los eslabones de la cadena no obtienen una remuneración adecuada va a sufrir tensiones, y el futuro de los agricultores es incierto. Por ello, todos los demás actores de este sector es lógico que empaticemos con su demanda y apoyemos también a quien tenga capacidad de poner medios para resolver este problema.

El Ministerio ha mantenido diferentes reuniones, y Luis Planas también invitó a Intercitrus, haciendo hincapié en su interés en que asistiésemos. Sí que se nos ha dado espacio para poder ser parte de la solución a esta crisis.

No obstante, y como reflexión ante este problema, considero que para un sector que vende más de la mitad de la producción fuera de las fronteras españolas, la solución no puede centrarse únicamente en el contexto nacional. Hay una parte que se puede abordar en este ámbito pero hay que afrontarlo también fuera de las fronteras españolas. Y en el mercado exterior y el contexto internacional si que podemos jugar un papel todos. 

Por una parte, hay que trabajar en el ámbito de la estructura productiva agraria y generar valor para que todos los eslabones de la cadena reciban una remuneración justa. Y, por otra, si somos capaces de obtener mejores condiciones de mercado, más transparentes y equilibradas, tanto en Europa como en países terceros, el sector tendrá más fluidez, menos tensiones y una mejor remuneración para todos los actores que conforman la cadena alimentaria. Actualmente, el sector se puede definir como un gigante con pies de barro. Los datos macroeconómicos son espectaculares, pero están sustentados en un equilibrio con escasas rentas para el agricultor. Este problema habrá que corregirlo.

VF. ¿Y en Bruselas que opinan de esta situación?

EB. En Bruselas utilizar la agricultura como moneda de cambio se sigue repitiendo en la firma de acuerdos internacionales. En la mayoría de los casos, para que nuestra tecnología pueda acceder a determinados destinos, estos países no tienen otra opción de exportación que sus productos agrarios. Y se pone una alfombra roja a la agricultura aunque haya grandes inversores que aprovechan la estructura sociopolítica de estos países, con una mano de obra barata, ganando competitividad en los mercados.

Recientemente se ha dilucidado una consulta de un agricultor sobre la supuesta competencia desleal que implica la importación de cítricos sudafricanos para el sector europeo, y la Comisión ha contestado que el problema no es Sudáfrica. Evidentemente Sudáfrica es la gota que colma el vaso. El árbol no nos puede impedir ver el bosque. Estamos observando que las exportaciones a la UE de países terceros, a los que se les ha concedido una serie de facilidades, se han incrementado de forma notable y Sudáfrica se ha comido una parte del calendario de comercialización que tenía la producción citrícola española.

Sudáfrica es nuestro principal competidor en exportación de cítricos, sus costes de producción son inferiores y se están posicionando en un calendario de comercialización cada vez más amplio. Nuestra queja es que desde Bruselas se les facilita el acceso a la UE en detrimento de los productores que deberían defender.

Al entonces Comisario Europeo de Agricultura, Phil Hogan, también le transmitimos en su momento la sensación de que algo no funciona en la exportación a países terceros. No es normal que España, con una enorme capacidad para exportar cítricos, solo sea capaz de enviar una cantidad mínima fuera Europa.

Actualmente tenemos el mercado de Rusia cerrado; EEUU se ha perdido y los aranceles complican todavía más la situación; en China somos capaces de comercializar unas 60.000 toneladas; y con la India estamos enviando contenedores de prueba. El potencial de consumo de estos países asciende a casi 3.000 millones de personas y enviamos una cantidad de cítricos insignificante. Si fuésemos capaces de comercializar mayores cantidades se descongestionaría el mercado europeo.

Por la tanto, y como conclusión, habrá que analizar las estructuras productivas y los márgenes de mejora. Y por otra parte debemos obtener mejores condiciones de acceso a los mercados para evitar tensiones y comercializar con rentabilidad esos cítricos de vanguardia, saludables y con la seguridad alimentaria garantizada. El mejor producto del mundo.

Menos tensiones y más tranquilidad en la campaña

Sobre la campaña cítricola, Enrique Bellés explica que las expectativas de producción son muy inferiores a las de la campaña anterior y eso ha generado, menos tensiones y más tranquilidad en el sector. Las variedades se han ido concatenando en el momento óptico de madurez y, hasta el momento, discurría sin grandes problemas. “Actualmente, la temporada se ha ralentizado debido en parte a las altas temperaturas que afectan a la condición del producto y a la percepción de los consumidores. Además, la borrasca Gloria también ha tenido cierto impacto sobre la citricultura. A esto se ha unido la entrada de Egipto, con unas ofertas difíciles de igualar porque sus costes de producción son muchos más bajos. Esto ha generado cierto desequilibrio pero esperamos recuperar el ritmo habitual de la campaña haciendo valer la calidad de nuestras producciones”, afirma el presidente de Intercitrus.

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