La empresa apuesta por el vigor, estabilidad y facilidad de manejo con este cultivo pensado para altas temperaturas

cubrir todas las ventanas de producción con el objetivo de brindar uniformidad y rentabilidad. Las altas temperaturas registradas en la zona, junto con la necesidad de mantener una producción regular y homogénea, han llevado a los productores a prestar especial atención a la elección varietal. / Fernanda Lencina
Fernanda Lencina. Almería.
Sakata Seeds Ibérica presentó durante una jornada de campo en El Ejido, Almería, su nueva variedad de calabacín verde: Karioh F1. Este cultivo está desarrollado para ciclos tempranos y tardíos, donde las condiciones de altas temperaturas se convierten en un factor limitante para muchas variedades del mercado. La empresa busca así, ofrecer al agricultor un complemento para Kai F1, un cultivo similar pero recomendado para segmentos de verano y primavera. Con esta propuesta de ‘dúo varietal’ se busca cubrir todas las ventanas de producción con el objetivo de brindar uniformidad y rentabilidad.
Las altas temperaturas registradas en la zona, junto con la necesidad de mantener una producción regular y homogénea, han llevado a los productores a prestar especial atención a la elección varietal. Y en este escenario es donde Kairoh, se destaca debido a que “tiene un buen comportamiento en altas temperaturas y por eso lo presentamos como un complemento para Kai, ya que los trasplantes se realizan entre el 15 de julio y el 10 de agosto, y desde el 15 de febrero a marzo”, explicó Cecilio Fernández, responsable de desarrollo de calabacín de Sakata Seed Ibérica, a Valencia Fruits.
Mientras Kai se posiciona como una referencia para trasplantes de agosto y de finales de invierno a marzo, Kairoh y “nace para responder a esos trasplantes extratempranos, donde el incremento de la temperatura exige una planta más preparada para mantener producción y calidad”.
La variedad destaca por su vigor de planta, una estructura abierta que facilita el manejo y la recolección, entrenudos cortos y una elevada uniformidad de fruto durante el ciclo. A ello se añade un aspecto especialmente valorado por el agricultor profesional: la capacidad de mantener una producción constante y equilibrada incluso bajo condiciones adversas. Fernández destacó también que “presenta resistencia al virus de Nueva Delhi, es muy precoz, productiva, con un color verde muy oscuro y brillante y que permite su recolección ‘a pellizco’ para evitar la transmisión del virus del pulgón, y tiene una planta abierta y de fácil manejo”. La flor se desprende con facilidad para evitar así la contaminación mecánica de virus transmitidos por pulgón.
Precisamente la incidencia de enfermedades y los desafíos derivados de determinadas condiciones ambientales han incrementado la importancia de la mejora genética en los últimos años. Los productores buscan cultivos capaces de ofrecer un comportamiento estable durante todo el ciclo y minimizar las pérdidas derivadas de factores externos.
El valor de Karioh para el mercado
En cuanto al valor que esta variedad de calabacín aporta al mercado, se ha destacado su adaptación a las altas temperaturas, en especial para “todo aquel agricultor que quiera hacer trasplante en fechas tempranas y realizar un ciclo corto hasta noviembre y plantar otro nuevo ciclo con la variedad de invierno”.
Karioh, en comparación con otras variedades de la competencia, reduce la mano de obra porque “es una planta muy compacta y abierta que permite acceder muy fácil a la fruta”, facilita los tratamientos fitosanitarios y “el día a día del agricultor”. La arquitectura de la planta mejora además, la entrada de luz al cultivo, favoreciendo la calidad del fruto contribuyendo a una mejor sanidad vegetal.
Para el mercado nacional, presenta la ventaja de mantener su verde brillante “incluso en calabacines de un calibre de entre 400/450 gramos, una característica que suele perderse en frutos de este tamaño”, sostuvo Cecilio Fernández. Esta condición representa un factor importante para la decisión de compra de los consumidores que prefieren un calabacín homogéneo y con máculas casi imperceptibles. Por ese motivo, que sus frutos sean rectos hasta el final del cultivo, cilíndricos, oscuros y brillantes, con una mácula y cicatriz pistilar muy pequeñas, refuerza su idoneidad incluso para la exportación.






