Amaia Barredo: “La producción de alimentos debe considerarse una infraestructura estratégica para el país”

Entrevista a la Consejera de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca del Gobierno Vasco, Amaia Barredo

Amaia Barredo advierte que “sin personas no habrá sector; sin rentabilidad no habrá empresas agrarias viables; y sin adaptación no podremos afrontar los desafíos que ya estamos viviendo”. / EUSKO JAURLARITZA

Nerea Rodriguez. Redacción.

Relevo generacional, rentabilidad, innovación y adaptación al cambio climático. Estos son, para Amaia Barredo, los grandes desafíos que marcarán el futuro del sector agroalimentario vasco. La consejera de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca del Gobierno Vasco reivindica la producción de alimentos como una actividad estratégica para el país y defiende un modelo basado en la calidad, la diferenciación y el valor añadido. 

Valencia Fruits. Hace un año, el nuevo Ejecutivo vasco fijó como prioridades el relevo generacional, la sostenibilidad y la competitividad del sector. ¿Qué avances concretos considera que ya se han materializado y qué cuestiones siguen pendientes?

Amaia Barredo. Hemos avanzado en la consolidación de una estrategia integral para el sector primario, situando el relevo generacional como una prioridad transversal. Hemos reforzado los instrumentos de incorporación de jóvenes, impulsado medidas de acompañamiento y formación, reforzando los programas de transmisión de explotaciones a través de nuevas ayudas, facilitando a través de oficinas de intermediación las transmisiones y la disposición de suelo, y con nuevas iniciativas orientadas a mejorar la rentabilidad de las explotaciones, así como un nuevo marco normativo para afrontar este reto. Al mismo tiempo, estamos apostando por la innovación, la transformación alimentaria y la creación de valor añadido.

Queda mucho por hacer. El relevo generacional sigue siendo el gran reto estructural del sector, especialmente en determinados lugares y actividades. También debemos seguir trabajando para garantizar que la sostenibilidad ambiental sea compatible con la sostenibilidad económica de quienes producen nuestros alimentos.

VF. El envejecimiento del sector sigue siendo uno de los principales desafíos del campo vasco. ¿Están logrando las ayudas y medidas actuales atraer realmente a nuevos productores o sigue existiendo una barrera estructural difícil de resolver?

AB. Las ayudas son necesarias, pero por sí solas no resuelven el problema. Estamos viendo incorporaciones de jóvenes, lo que demuestra que existe interés y oportunidades en el sector, pero siguen existiendo barreras importantes relacionadas con el acceso a la tierra, la inversión inicial o las expectativas de rentabilidad.

Por eso defendemos una visión más amplia: facilitar la incorporación, sí, pero también garantizar proyectos empresariales viables, acceso a la innovación y una percepción social positiva del sector. Necesitamos que la agricultura y la ganadería sean vistas como una actividad con futuro.

VF. La agricultura vasca destaca por su valor añadido y diferenciación, pero también afronta elevados costes de producción y limitaciones territoriales. ¿Cómo puede mantenerse rentable este modelo a medio plazo?

AB. Euskadi no puede competir por volumen ni por costes. Nuestro modelo debe apoyarse en la calidad, la diferenciación, la innovación y la cercanía al consumidor. Ahí reside nuestra fortaleza.

La rentabilidad pasa por seguir generando valor añadido, mejorar la transformación y comercialización de nuestros productos, reforzar las figuras de calidad y aprovechar mejor las oportunidades que ofrecen la digitalización y la tecnología. También es fundamental que toda la cadena alimentaria reconozca y remunere adecuadamente el trabajo de nuestros productores.

VF. El Gobierno Vasco insiste en impulsar el consumo de producto local y de proximidad. ¿Cree que el consumidor vasco está respondiendo realmente a ese mensaje o todavía pesa más el factor precio?

AB. Existe una sensibilidad creciente hacia el producto local de Euskadi y hacia quienes lo producen. El consumidor vasco valora cada vez más aspectos como el origen, la calidad, la sostenibilidad o la contribución al desarrollo de su entorno.

Sin embargo, sería ingenuo ignorar que el precio sigue siendo un factor determinante para muchas familias vascas. Nuestro trabajo consiste en seguir explicando que cuando apostamos por producto local estamos apoyando empleo, actividad económica, paisaje, sostenibilidad y cohesión territorial. No es solo una decisión de consumo, también es una decisión de país.

VF. Eusko Label mantiene un fuerte reconocimiento dentro de Euskadi, pero ¿qué margen real existe para crecer fuera del mercado vasco sin perder posicionamiento diferencial?

AB. Existe margen de crecimiento porque cada vez más consumidores buscan productos con identidad, calidad garantizada y diferenciación. Precisamente esos son algunos de los principales atributos de Eusko Label.

El reto no es crecer a cualquier precio, sino hacerlo preservando aquello que hace única la marca. Debemos seguir reforzando el vínculo entre calidad, origen y confianza, porque es ahí donde reside su valor diferencial y su capacidad para competir en mercados cada vez más exigentes.

“La protección del suelo agrario es una cuestión estratégica para Euskadi”

VF. La presión urbanística y la escasez de suelo disponible siguen dificultando la actividad agraria en determinadas zonas de Euskadi. ¿Considera que el sector agrícola está suficientemente protegido frente a otros usos del territorio?

AB. La protección del suelo agrario es una cuestión estratégica para Euskadi. Somos un territorio limitado y cada hectárea productiva tiene un enorme valor para garantizar nuestra capacidad de producción alimentaria futura.

Se han dado pasos importantes, pero debemos seguir avanzando. La planificación territorial debe incorporar de manera cada vez más clara la protección de los espacios agrarios y su función económica, ambiental y social. La producción de alimentos debe considerarse una infraestructura estratégica para el país.

VF. ¿Cuáles son hoy las principales preocupaciones del Departamento respecto al impacto del cambio climático sobre la agricultura vasca y qué medidas consideran prioritarias para anticiparse?

AB. Nos preocupan especialmente los cambios en los patrones de precipitación, los episodios meteorológicos extremos, la aparición de nuevas plagas y enfermedades, la intensificación de los efectos de algunas enfermedades y su impacto sobre los cultivos y la ganadería.

La respuesta pasa por reforzar la investigación, mejorar el conocimiento técnico disponible para los productores, impulsar variedades y sistemas productivos más resilientes y desarrollar herramientas de adaptación.

Y no podemos que caminar de una manera mas coherente, no podemos permitir la desaparición de productos para combatir enfermedades en las listas de fitosanitarios autorizados, sin alternativas viables. Hemos dado saltos mortales en esta materia y estamos pagando las consecuencias.

El cambio climático ya no es un escenario futuro; es una realidad y exige actuar de inmediato.

VF. Euskadi quiere posicionarse como referente en innovación agroalimentaria. ¿En qué ámbitos considera que el sector vasco está avanzando más rápido y dónde detecta mayores necesidades de innovación o transferencia tecnológica?

AB. Estamos avanzando de forma significativa en ámbitos como la digitalización, la sostenibilidad productiva, la valorización alimentaria, la economía circular o la investigación aplicada a cultivos y producciones ganaderas.

“Generamos innovación de alto nivel, pero debemos conseguir que llegue con mayor rapidez y facilidad a las explotaciones”

Donde todavía tenemos margen de mejora es en la transferencia efectiva del conocimiento al conjunto del sector. Generamos innovación de alto nivel, pero debemos conseguir que llegue con mayor rapidez y facilidad a las explotaciones, especialmente a las más pequeñas.

“Las pequeñas explotaciones forman parte de la identidad del modelo agrario vasco y desempeñan un papel fundamental en la conservación del territorio y en la producción de alimentos de calidad”

VF. Precisamente, las pequeñas explotaciones siguen siendo una parte esencial del modelo agrario vasco. ¿Cómo puede garantizarse su viabilidad en un contexto cada vez más competitivo y regulado?

AB. Las pequeñas explotaciones forman parte de la identidad del modelo agrario vasco y desempeñan un papel fundamental en la conservación del territorio y en la producción de alimentos de calidad.

Su viabilidad pasa por reforzar la cooperación entre ellas, por agruparlas en estructuras que les faciliten una mayor competitividad, que les den dimensión y servicios que les permitan mejorar su calidad de vida y los hagan mas rentables. Facilitar el acceso a la innovación, simplificar procedimientos administrativos cuando sea posible y generar más valor a través de la diferenciación y los canales de comercialización. No se trata de que compitan en tamaño, sino en calidad, proximidad y valor añadido.

VF. En un contexto marcado por la falta de mano de obra, el relevo generacional y la necesidad de ganar eficiencia, ¿hasta qué punto cree que la digitalización y la inteligencia artificial pueden convertirse en herramientas estratégicas para el futuro del agro vasco?

AB. Pueden convertirse en herramientas fundamentales. La digitalización y la inteligencia artificial permiten optimizar recursos, mejorar la toma de decisiones, reducir costes y aumentar la eficiencia productiva.

Ahora bien, la tecnología debe estar al servicio de las personas. Llevamos un importante retraso en el Estado para poner en marcha y autorizar de manera normalizada el uso de drones, que nos permiten trabajar con mayor precisión, mejorando calidad y rentabilidad. No podemos permitirnos tener desarrollos tecnológicos a nuestro servicio y no poder utilizarlos.

Nuestro objetivo no es sustituir al agricultor o al ganadero, sino ofrecerle mejores herramientas para gestionar su explotación. El verdadero reto es garantizar que estas tecnologías sean accesibles para todo el sector, cuanto antes y no únicamente para las explotaciones de mayor tamaño.

VF. ¿Cuáles considera que son hoy las principales necesidades del sector agroalimentario vasco para garantizar su competitividad y sostenibilidad a largo plazo?

AB. Si tuviera que resumirlas en tres grandes prioridades serían el relevo generacional, la rentabilidad y la adaptación al cambio climático. Sin personas no habrá sector; sin rentabilidad no habrá empresas agrarias viables; y sin adaptación no podremos afrontar los desafíos que ya estamos viviendo.

A partir de ahí, necesitamos seguir fortaleciendo toda la cadena de valor agroalimentaria, impulsar la innovación, proteger nuestro suelo agrario y reforzar el vínculo entre la sociedad y quienes producen nuestros alimentos. La soberanía alimentaria también se construye desde el apoyo a nuestro sector primario.

Acceso a la entrevista en las páginas 2-3 del dossier Euskadi en el ejemplar de Valencia Fruits. 

Acceso íntegro al último ejemplar de Valencia Fruits.