El arroz afronta otra campaña marcada por la falta de herramientas fitosanitarias

La Unió reclama nuevas materias activas y un marco que permita el uso de drones para combatir las enfermedades del cultivo y garantizar su viabilidad

La Unió ha solicitado la autorización de diversas materias activas para combatir enfermedades fúngicas como la Pyricularia oryzae. / OSCAR ORZANCO

Valencia Fruits. Redacción.

La nueva campaña del arroz arranca en la Comunitat Valenciana en un escenario de incertidumbre para el sector. La Unió Llauradora advierte de que la retirada continuada de productos fitosanitarios, la ausencia de alternativas eficaces y las limitaciones para incorporar nuevas tecnologías están comprometiendo la viabilidad económica de muchas explotaciones.

La organización agraria señala que los productores encuentran cada vez más dificultades para hacer frente a enfermedades ya conocidas y a otras emergentes debido a la falta de autorización de nuevas materias activas por parte de la Unión Europea. Recuerda, además, que durante la 21ª Mesa Sectorial de Sanidad Vegetal del Ministerio de Agricultura se informó de que este año dejarán de estar disponibles otros 35 productos fitosanitarios.

Ante esta situación, La Unió ha solicitado la autorización de diversas materias activas para combatir enfermedades fúngicas como la Pyricularia oryzae, una de las principales amenazas para el cultivo del arroz en la Comunitat Valenciana. La organización recuerda que algunos de estos productos ya están autorizados en otros países o para otros cultivos.

Asimismo, defiende que los tratamientos excepcionales contra esta enfermedad puedan realizarse durante los periodos de retirada total del agua del cultivo, conocidos como eixugó. Según explica, estas aplicaciones deberían llevarse a cabo únicamente cuando no exista lámina de agua, con una autorización temporal máxima de 120 días y bajo la supervisión del Servicio de Sanidad Vegetal.

La Unió recuerda que durante las últimas campañas, y especialmente en 2025, el arroz valenciano sufrió ataques generalizados de Pyricularia oryzae, favorecidos por veranos más largos y cálidos, elevados niveles de humedad y otras condiciones asociadas al cambio climático.

En este contexto, la organización advierte de que el reducido número de materias activas disponibles y la escasa diversidad de mecanismos de acción han favorecido la aparición de resistencias, reduciendo progresivamente la eficacia de los tratamientos y provocando pérdidas económicas que ponen en riesgo la continuidad de muchas explotaciones.

Limitaciones al uso de drones

La Unió también muestra su preocupación por las restricciones que impiden el uso generalizado de drones para la aplicación de productos fitosanitarios. A su juicio, esta tecnología permite realizar tratamientos más precisos y con un menor impacto ambiental, pero la normativa vigente sigue considerándolos tratamientos aéreos, lo que limita su utilización.

La organización explica que la legislación contempla la posibilidad de autorizar estos tratamientos de forma excepcional por parte de las comunidades autónomas, aunque esta vía se ha ido restringiendo en los últimos años. Según indica, esta situación se produjo después de que una autorización excepcional concedida por el Ministerio para tratar la piriculariosis del arroz mediante aplicaciones aéreas fuera recurrida judicialmente por una entidad ecologista, lo que ha llevado a la Administración a adoptar un criterio más restrictivo.

La organización explica que la legislación contempla la posibilidad de autorizar estos tratamientos de forma excepcional por parte de las comunidades autónomas, aunque esta vía se ha ido restringiendo en los últimos años

En este sentido, La Unió considera contradictorio que se anime a las empresas a invertir en el desarrollo de productos adaptados a la aplicación con drones mientras no exista la garantía de que esta tecnología pueda utilizarse en el futuro. La organización insiste en que no se pueden seguir retirando herramientas de protección fitosanitaria sin ofrecer alternativas eficaces, al tiempo que recuerda que las importaciones de arroz procedentes del sudeste asiático compiten con normas diferentes.