Esta será una de las propuestas de la compañía en Fruit Attraction

Lo que diferencia al tomate Japi® de otros tomates del mercado no es únicamente su aspecto o su frescura, sino la ciencia que alberga en su interior. / Sakata
Valencia Fruits. Redacción.
En un mercado hortofrutícola donde durante años ha primado la vida útil y la resistencia del producto frente al sabor, el tomate Japi® surge como una respuesta gourmet para recuperar la verdadera esencia de este fruto. Desarrollado por la multinacional de semillas Sakata, Japi® ha logrado conquistar a chefs, gastrónomos y consumidores exigentes que buscan algo más que un simple ingrediente en su plato: buscan una auténtica experiencia sensorial.
La magia del umami
Lo que diferencia al tomate Japi® de otros tomates del mercado no es únicamente su aspecto o su frescura, sino la ciencia que alberga en su interior. Destaca por poseer una concentración excepcionalmente alta de ácido glutámico natural. Esta molécula es la responsable de desencadenar la sensación del umami, el famoso “quinto sabor”, un término japonés que se traduce literalmente como “sabor delicioso”.
Al consumirlo, este elevado nivel de glutamato natural acentúa la intensidad del fruto en el paladar, generando una sensación envolvente y prolongada. Además, el tomate Japi® no depende únicamente del umami; presenta un equilibrio impecable entre acidez y dulzor (un elevado índice de grados Brix), lo que evita que resulte empalagoso o insípido.
A nivel físico, el tomate Japi pertenece al segmento de los tomates de tipo oriental. Sin embargo, su gran rasgo distintivo radica en su textura. A diferencia de las variedades de piel dura y carne harinosa habituales en la gran distribución, el tomate Japi® ofrece una piel sumamente fina que no molesta en boca y una pulpa carnosa, jugosa y firme. Cada bocado proporciona una resistencia crunch característica, liberando de inmediato una gran cantidad de jugo rico en aromas.
Técnica de cultivo y valor gastronómico
Para alcanzar estos estándares de calidad, el tomate Japi® requiere condiciones de cultivo altamente especializadas. Suele desarrollarse mediante técnicas avanzadas de hidroponía y bajo un control estricto del riego con salinidad moderada o elevada. Este estrés hídrico controlado obliga a la planta a concentrar sus azúcares y compuestos aromáticos en los frutos, resultando en un tomate más denso y sabroso.
En la cocina, “el tomate Japi brilla con luz propia cuando se consume en crudo. La mejor forma de disfrutarlo es cortado en gajos gruesos, servido a temperatura ambiente y acompañado simplemente por un chorro de aceite de oliva virgen extra de calidad y unos copos de sal marina. Gracias a su complejidad organoléptica, no necesita aderezos pesados que enmascaren su perfil natural”, explican desde Sakata.
En definitiva, el tomate Japi® representa “el matrimonio perfecto entre la innovación genética aplicada a la agricultura y el respeto por el sabor tradicional, consolidándose como un referente indispensable en la alta cocina actual”, concluyen.






