España tiene la mayor superficie de almendro del mundo, pero tres de cada cuatro hectáreas son de secano

En Aragón, un tercio del almendro ya es de regadío, una proporción superior a la media nacional

En Huesca, la financiación participativa está permitiendo desarrollar nuevas plantaciones. / Fellow Funders

Valencia Fruits. Redacción.

España es el país con más superficie de almendro del mundo, con 766.070 hectáreas en 2024, el 32% del total mundial, según la FAO. Pero el 75,8% del almendro en cultivo es de secano (MAPA, ESYRCE 2025). Es una de las conclusiones de la actualización de noviembre del informe “Quién financia al campo español en 2026”, elaborado por Fellow Funders, plataforma de financiación participativa autorizada por la CNMV. El informe sitúa el paso al regadío como la gran oportunidad del cultivo, y también como el tipo de proyecto que peor financia el crédito tradicional.

El contraste resulta especialmente significativo al comparar la producción española con la estadounidense. EEUU cosecha unos 2 millones de toneladas de almendra con cáscara, la mitad de la producción mundial, más de cinco veces el volumen de España en 2024, pese a disponer de un 27% menos de superficie cultivada. Aun así, el cultivo español atraviesa una etapa de crecimiento: la cosecha de 2025 alcanzó las 453.000 toneladas, la mayor de la serie, y el avance de junio del Ministerio de Agricultura prevé unas 462.700 toneladas para 2026.

En este escenario, Aragón supera la media española en peso del regadío. La comunidad cuenta con 92.167 hectáreas de almendro comercial, de las que el 33% son de regadío, frente al 24,2% de la media española. En Huesca, esta proporción asciende al 41%, lo que sitúa a la provincia por encima del promedio autonómico y nacional.

La falta de financiación a largo plazo dificulta la modernización del campo

La transformación de una explotación agrícola requiere inversiones que no generan ingresos de forma inmediata. La plantación, la instalación de sistemas de riego y la tecnificación suponen un desembolso inicial que, en cultivos leñosos como el almendro, puede tardar años en comenzar a recuperarse. Esta particularidad dificulta el acceso a determinadas fórmulas de financiación bancaria.

Las encuestas de fi-compass, iniciativa de la Comisión Europea y el Banco Europeo de Inversiones, cifran la demanda de financiación no cubierta de los agricultores de la Unión Europea en 62.291 millones de euros en 2022, un 33 % más que en 2017. En España, esta necesidad ascendía a 6.855 millones de euros. El 58 % del déficit europeo corresponde a préstamos a más de cinco años, un horizonte especialmente relevante para los proyectos agrícolas que necesitan varios ejercicios para alcanzar su fase productiva.

“Pasar del secano al regadío exige años de inversión antes de la primera cosecha, y ese es justo el tipo de proyecto que el crédito de siempre financia peor”, explica Gonzalo Albero, consejero delegado de Fellow Funders.

Los inversores particulares ganan terreno en la financiación agrícola

Ante estas dificultades, la financiación participativa regulada está comenzando a ofrecer una vía complementaria para impulsar proyectos agrícolas. En España, este modelo movilizó 761,6 millones de euros en 2025, un 45,8 % más que el año anterior, según los datos de Universo Crowdfunding, que sitúan esta cifra como un máximo histórico.

En el sector agrario ya existen ejemplos concretos de esta fórmula. En Huesca, la primera fase de un proyecto de almendro tecnificado en regadío, correspondiente a 40,70 hectáreas en Sangarrén, se cubrió en cuatro semanas a través de Fellow Funders. En Castilla-La Mancha, una ronda de financiación destinada a un proyecto de pistacho del promotor Alboris consiguió reunir 747.000 euros de 104 inversores en aproximadamente siete semanas.

El proyecto de Huesca tiene ahora abierta su segunda fase: 62,34 hectáreas en Barbués, Almuniente y Torres de Barbués, que elevan el conjunto a 103 hectáreas en fincas arrendadas y regadas por el Canal de los Monegros, con gestión agraria del grupo Agreeculture.

“Los inversores particulares cubrieron la primera fase en cuatro semanas, y el promotor ha abierto la segunda para llegar a algo más de cien hectáreas de almendro en regadío”, señala Albero. “El crowdfunding regulado encaja con la agricultura de activos reales porque fracciona el ticket, acepta como colateral la tierra o la cosecha y tolera los plazos largos que exige un cultivo como el almendro. En Fellow Funders llevamos 7 millones de euros canalizados en 8 rondas de agro: no es una alternativa coyuntural, es la infraestructura de financiación que le faltaba al campo español”.

La entrada de inversores particulares en este tipo de proyectos refleja la búsqueda de alternativas para financiar explotaciones que requieren capital a largo plazo. Aunque su volumen todavía es reducido en comparación con las necesidades del conjunto del sector, estas operaciones muestran cómo la financiación participativa puede complementar las vías tradicionales de acceso al crédito agrícola.