El futuro del POSEI reabre una batalla histórica para el plátano de Canarias

La propuesta de reforma del presupuesto europeo pone en riesgo la autonomía de un programa que sostiene las producciones de las regiones ultraperiféricas 

Asprocan reclama garantías para mantener las ayudas frente a la competencia de la banana de terceros países. / Archivo

Nerea Rodriguez. Redacción.

El futuro del Programa de Opciones Específicas por la Lejanía y la Insularidad (POSEI) se ha convertido en uno de los principales motivos de preocupación del sector platanero canario ante la negociación del próximo marco financiero de la UE para el periodo 2028-2034. La propuesta de reforma presupuestaria plantea un cambio en la arquitectura de los fondos comunitarios que podría acabar con el reglamento independiente del programa y trasladar su financiación al nuevo sistema de planes nacionales y regionales de asociación.

Lo que está en juego es la continuidad de un instrumento específico para las regiones ultraperiféricas y las garantías que ofrece a unas producciones que deben afrontar sobrecostes estructurales por su lejanía e insularidad

El riesgo, por tanto, va más allá de una posible reducción presupuestaria. Lo que está en juego es la continuidad de un instrumento específico para las regiones ultraperiféricas y las garantías que ofrece a unas producciones que deben afrontar sobrecostes estructurales por su lejanía e insularidad.

Sergio Cáceres, gerente y director de marketing y comunicación de Plátano de Canarias, advierte de que la integración de las ayudas en los planes nacionales podría desnaturalizar el POSEI y debilitar su autonomía. “Lo que están haciendo es simplificar para ellos, no para los beneficiarios”, señala. 

El sector reclama que España, junto a Francia y Portugal, defienda el mantenimiento y el refuerzo del programa en las negociaciones europeas. “Esto supone un cambio de paradigma, porque nos dejaría sin buena parte del apoyo que hemos tenido hasta ahora para compensar los sobrecostes derivados de nuestra condición de región ultraperiférica y las dificultades asociadas a ella”, señala Cáceres.

El riesgo de perder un instrumento propio

La propuesta de la Comisión Europea para el marco financiero 2028-2034 plantea agrupar diferentes políticas y programas en planes nacionales y regionales de asociación. Este cambio de estructura es el origen de las dudas sobre el futuro del POSEI, que actualmente dispone de un marco regulatorio específico para apoyar la agricultura de las regiones ultraperiféricas.

El sector teme que la pérdida de autonomía del programa debilite las garantías de financiación y obligue a competir por los recursos dentro de las prioridades de cada Estado miembro

La integración en una estructura presupuestaria más amplia no equivale por sí misma a la supresión de todas las ayudas. Sin embargo, el sector teme que la pérdida de autonomía del programa debilite las garantías de financiación y obligue a competir por los recursos dentro de las prioridades de cada Estado miembro.

La preocupación afecta también a la capacidad de adaptar las ayudas a las necesidades específicas de las islas. Asprocan defiende que el POSEI siga siendo un instrumento autónomo, separado del resto de mecanismos de la PAC, con una ficha financiera suficiente y actualizada.

Además de defender su autonomía, el sector reclama incrementar un 65 % la dotación financiera para compensar el encarecimiento de los costes de producción acumulado desde 2006, cuando se fijaron los parámetros actuales.

La cuestión tiene, además, una dimensión jurídica. El artículo 349 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea reconoce las particularidades de las regiones ultraperiféricas y permite adoptar medidas específicas para responder a sus condiciones estructurales. El sector reclama que este principio tenga continuidad efectiva en la nueva arquitectura presupuestaria.

A finales de octubre de 2026, la negociación europea sigue abierta. El Consejo de la UE ha acordado posiciones parciales sobre la organización común de mercados agrarios y la futura PAC, pero quedan por resolver elementos fundamentales del marco financiero y de su aplicación a partir de 2028.

Durante años, la APEB ha advertido de que la reducción de los aranceles a la banana de terceros países ha incrementado la presión competitiva sobre los productores comunitarios

De la OCM al POSEI

La defensa de un sistema específico de apoyo al plátano no es nueva. La Asociación de Productores Europeos de Banana (APEB), creada en 1989, ha trabajado desde entonces para coordinar a los productores de Canarias (España), Madeira (Portugal), Guadalupe y Martinica (Francia) frente a las sucesivas reformas comunitarias y los conflictos comerciales internacionales.

La entrada en vigor de la Organización Común de Mercado (OCM) del plátano, en julio de 1993, marcó un hito en la organización del sector europeo. Sin embargo, los litigios comerciales y las modificaciones posteriores del marco comunitario alteraron las condiciones en las que competían las producciones europeas.

En 2007, tras la desaparición de la OCM específica, las ayudas directas a los productores comunitarios de plátano pasaron a canalizarse a través de los programas POSEI, con una ficha financiera propia. Según las cifras recogidas por Leopoldo Cólogan, entonces presidente de la APEB, la dotación destinada al conjunto de las regiones productoras rondaba los 280 millones de euros, de los que unos 141 millones correspondían a Canarias.

La incorporación al POSEI permitió mantener un apoyo específico a una producción que constituye una actividad económica y social de especial relevancia para el archipiélago. El programa se diseñó para compensar las limitaciones que afectan a las regiones ultraperiféricas, entre ellas la lejanía de los mercados, la insularidad y la dependencia de un número reducido de producciones.

Para Cólogan, mantener este respaldo era esencial para preservar tanto la actividad como la renta de los agricultores. En una entrevista publicada por Valencia Fruits en 2010, el presidente de la APEB resumía su posición con una afirmación contundente: “La única solución para mantener vivo el sector son las ayudas”.

Liberalización comercial

La evolución del POSEI está estrechamente relacionada con los cambios en la política comercial europea. Durante años, la APEB ha advertido de que la reducción de los aranceles a la banana de terceros países ha incrementado la presión competitiva sobre los productores comunitarios.

Los acuerdos comerciales alcanzados por la Unión Europea en 2009 y 2010 iniciaron una reducción progresiva de los derechos de importación aplicados a las bananas de varios países latinoamericanos. El arancel preferencial quedó fijado en 75 euros por tonelada desde 2020 para países como Colombia, Perú y Ecuador, frente a los 176 euros por tonelada que se aplicaban antes de estos acuerdos.

Cólogan ya alertaba en 2010 de las consecuencias que podía tener la entrada de banana a precios más bajos en el mercado europeo. La preocupación se mantuvo durante los años siguientes, cuando la APEB reclamó actualizar la ficha financiera del plátano para compensar el efecto de la liberalización.

En 2015, al concluir su larga etapa al frente de la asociación, el dirigente advertía de que “se van a presentar años muy difíciles si no se toman medidas a tiempo”. Entre las medidas que defendía figuraban el mantenimiento de las ayudas vinculadas a la producción y la adopción de apoyos complementarios para los productores canarios.

El argumento del sector se mantiene en la actualidad: el plátano de Canarias compite con bananas procedentes de países que presentan estructuras de costes y condiciones de producción diferentes, mientras los agricultores del archipiélago deben afrontar los condicionantes propios de su territorio.

Cáceres resume esta preocupación al señalar que Canarias es una región pequeña que produce plátano y otros cultivos tropicales que compiten directamente con producciones de terceros países. A su juicio, la reducción de los mecanismos de compensación europeos, mientras se mantienen las condiciones favorables para las importaciones, agravaría el desequilibrio competitivo.

Una reivindicación que trasciende al plátano

La defensa del POSEI no se limita a la continuidad de una ayuda concreta. Para Asprocan, la negociación determinará cómo se reconoce la singularidad de la agricultura canaria dentro de la política agraria europea y qué garantías tendrán sus productores a partir de 2028.

El sector reclama que España defienda en Bruselas la continuidad del programa como instrumento autónomo, con financiación propia y suficiente, y que se actualice una ficha financiera que considera insuficiente ante la evolución de los costes.

La reivindicación recupera una línea de trabajo que la APEB ha mantenido durante décadas: preservar la producción europea de plátano en un mercado abierto, donde la protección comercial se ha reducido y las ayudas específicas han adquirido un papel central para sostener la actividad.

La decisión sobre el futuro del POSEI tendrá consecuencias para el conjunto de las regiones ultraperiféricas. En Canarias, donde el plátano representa una actividad económica y social de gran importancia, el resultado de la negociación determinará no solo la continuidad de las ayudas, sino también las garantías con las que el sector podrá afrontar los próximos años.

Acceso a la noticia en la página 6 del dossier de Plátano en el ejemplar de Valencia Fruits. 

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