Las bacterias del suelo se ayudan entre sí para que crezcan los cultivos

Una investigación internacional ha descubierto que las relaciones entre bacterias del suelo influyen en los beneficios que aportan a los cultivos

Las plantas albergan comunidades de bacterias que viven en su entorno inmediato o incluso dentro de sus tejidos. / VF

Efeagro.

Un estudio internacional liderado por investigadores andaluces ha comprobado que las bacterias del suelo se ayudan entre sí para mejorar el crecimiento de los cultivos, unos resultados que permiten diseñar combinaciones que actúen como biofertilizantes más eficaces y sostenibles.

Un equipo de investigación de la Estación Experimental del Zaidín (EEZ-CSIC) de Granada y del Instituto Superior de Investigaciones Biológicas (INSIBIO, CONICET-UNT), en Argentina, ha demostrado que las relaciones entre bacterias del suelo influyen en los beneficios que aportan a los cultivos.

En concreto, han observado que cuando dos bacterias mantienen una interacción positiva pueden potenciar funciones clave para la caña de azúcar, como mejorar la absorción de nutrientes, estimular el crecimiento de las raíces o reforzar su salud frente a patógenos.

Los resultados, que publica la revista ‘Frontiers in Microbiology’, exponen que los efectos beneficiosos de estos microorganismos no dependen únicamente de cada bacteria por separado, sino de cómo se relacionan con otras especies del mismo entorno.

Las plantas albergan comunidades de bacterias que viven en su entorno inmediato o incluso dentro de sus tejidos, con algunas que habitan en la capa de suelo que rodea las raíces y otras dentro de la propia planta sin causarle daño.

Los investigadores han observado que las bacterias que viven alrededor de las raíces tienden a competir con mayor frecuencia, mientras que entre las que habitan el interior de los tejidos vegetales predominan las interacciones positivas.

La novedad que aporta este estudio es mostrar que las interacciones entre distintas bacterias pueden modificar procesos esenciales para la planta, como la absorción de nutrientes o la producción de compuestos que estimulan su crecimiento.

Aunque el trabajo no identifica todavía una combinación concreta de microorganismos lista para aplicar en campo, podría servir para desarrollar en el futuro ‘cócteles’ de microorganismos beneficiosos que mejoren el crecimiento de los cultivos y complementen el uso de fertilizantes tradicionales.

“Las funciones beneficiosas pueden depender de la interacción entre bacterias, por lo que analizar estos comportamientos es un paso fundamental para desarrollar consorcios microbianos que funcionen bien”, ha explicado para la Fundación Descubre el investigador de la EEZ-CSIC Manuel Espinosa.

Para estudiar estas comunidades, los investigadores recogieron en campo plantas de caña de azúcar, un modelo ampliamente utilizado en microbiología agrícola por su importancia económica y por la cantidad de bacterias beneficiosas que alberga.

Luego, aislaron bacterias tanto de la superficie de las raíces como del interior de los tejidos, cultivaron los microorganismos in vitro en el laboratorio y analizaron su ADN para identificar las distintas especies presentes.

En total, aislaron 32 bacterias diferentes, 16 del entorno de las raíces y 16 del interior de los tejidos de la planta, para ver la interacción de 120 combinaciones posibles, lo que ha permitido comprobar que las bacterias de las raíces tendían a competir y las del interior de los tejidos tienen interacciones positivas.