La campaña de melón y sandía almeriense ha arrancado con más superficie plantada, un ligero retraso en el inicio de los primeros cortes, una oferta inicial de producto muy limitada y escaso dinamismo en el mercado europeo

La sandía ocupa una superficie de 11.857 hectáreas, un 8,1% más que la pasada campaña. El melón cuenta con 2.818, con un crecimiento aún mayor del 13,4%. En conjunto, ambas producciones suman 14.675 hectáreas, consolidando a Almería como referencia nacional. / Archivo
Valencia Fruits. Redacción.
La campaña de melón y sandía almeriense ha arrancado con más superficie plantada, un ligero retraso, una oferta inicial de producto muy limitada y escaso dinamismo en Europa. La demanda exterior se mantiene débil por el mal tiempo en los principales países europeos, sin embargo, la comercialización nacional es ágil, con especial aceptación de los calibres grandes.
De hecho, y como constataba Asaja Almería a finales de abril, el mercado nacional está siendo en los primeros compases del ejercicio el principal destino de las ventas. En contraposición, la demanda europea permanece más contenida, a la espera de una mejora climatológica en los países de destino. “Esta tendencia confirma la fortaleza del consumo interno y está permitiendo dar salida con agilidad al producto disponible, en un contexto marcado por volúmenes reducidos y una oferta inicial donde faltan kilos”, reconocían desde la organización agraria.
La temporada presenta un incremento notable de superficie cultivada, especialmente en sandía, confirmando el cambio de estrategia productiva. Según los datos de la Junta de Andalucía, la sandía alcanza las 11.857 hectáreas en producción, un 8,1% más que la pasada campaña. El melón suma 2.818 hectáreas, con un crecimiento aún mayor del 13,4%. En conjunto, ambas producciones alcanzan las 14.675 hectáreas, consolidando a Almería como referencia nacional en fruta temprana. Esta expansión responde a la reorientación de los agricultores tras una campaña de otoño-invierno marcada por problemas fitosanitarios.
En el ámbito de la producción, la campaña de melón y sandía almeriense arrancó en abril con un ligero retraso respecto a la planificación inicial. La alta pluviometría recogida en la provincia durante los meses de enero y febrero trajo consigo un retraso en los primeros trasplantes, tanto en invernadero como al aire libre. A ello se sumó que las temperaturas y condiciones lumínicas de marzo tampoco fueron las ideales para el cultivo.
Las lluvias intensas durante la floración y el cuajado han condicionado el desarrollo de las plantaciones, aunque la mayor superficie sembrada ha permitido mantener hasta el momento las previsiones de cosecha.
“Las primeras partidas han presentado un gran aspecto exterior, buena consistencia interna y elevados grados Brix, lo que las convierte en frutas muy dulces y homogéneas. Estas características son especialmente valoradas por la distribución y el consumidor, y constituyen la seña de identidad de los productores almerienses”, resalta Asaja Almería.
Controles
Por su parte, la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) de Almería reclama a la Consejería de Agricultura un mayor control en la calidad de melones y sandías de países como Senegal, Mauritania o Brasil. La organización valora el inicio de la campaña de inspecciones “No cortes en verde” de la Junta de Andalucía, aunque ha exigido que los controles se amplíen a las empresas comercializadoras y a la calidad de los productos provenientes de terceros países.
Según el secretario de COAG Almería, Andrés Góngora, resulta “incoherente” inspeccionar a los productores locales mientras se permite la entrada de fruta extranjera sin el mismo nivel de exigencia en materia de calidad, etiquetado y condiciones de producción. Según advierten, esta situación está generando una competencia desleal que perjudica directamente a los productores de la provincia.
Asimismo, COAG insiste en que el problema de la falta de maduración adecuada no radica en exclusiva en los invernaderos, sino en las empresas comercializadoras, que son quienes realmente marcan los ritmos de recolección y deciden cuándo se realiza el corte. Por ello, piden a la Administración que el foco de la campaña vaya más allá de las explotaciones y se refuercen las inspecciones en almacenes, centros de manipulado y puntos de pesaje.






