El cierre del paso estratégico del golfo Pérsico hunde los flujos internacionales al nivel más bajo desde 2019 y afecta a materias primas clave para la agricultura y la energía

La OCDE estima que alrededor del 30% de los fertilizantes utilizados en el mundo salen a través del estrecho de Ormuz. / ARCHIVO
Efeagro.
La OCDE ha certificado un hundimiento histórico del comercio global de fertilizantes durante el mes de abril, coincidiendo con el cierre prácticamente total del estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores marítimos mundiales.
Según el nuevo instrumento de seguimiento del tráfico marítimo desarrollado por la organización, el comercio de fertilizantes registró en abril su nivel más bajo desde enero de 2019, fecha de inicio de la serie analizada. Así lo explicó el experto de la OCDE Graham Pilgrim en una conferencia en línea, en la que detalló el alcance del impacto logístico y energético del bloqueo.
La OCDE estima que alrededor del 30% de los fertilizantes utilizados en el mundo salen a través del estrecho de Ormuz, desde puertos situados en países del golfo Pérsico como Qatar, Baréin, Arabia Saudí e Irán, donde se han identificado 18 atracaderos especializados en este tipo de mercancías.
Los principales destinos de estos fertilizantes son Brasil, Estados Unidos, China e India, lo que da una dimensión global al impacto del bloqueo.
El estrecho de Ormuz es también un punto crítico para el transporte energético mundial, ya que por él transita aproximadamente una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado (GNL). Según la OCDE, el flujo de estas materias primas también se ha visto reducido como consecuencia de la interrupción del paso marítimo, derivada del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán iniciado el 28 de febrero.
Los datos recopilados por la organización reflejan que 828 buques salidos desde puertos del golfo Pérsico no han llegado todavía a destino, lo que equivale al 1,8% de la capacidad mundial de transporte marítimo. Por sectores, el mayor impacto relativo recae en los metaneros (3,7%), seguidos de los petroleros (2,6%) y los buques de productos químicos (2,9%).
En términos generales, los barcos que operan habitualmente en esta región representan el 1,3% de la flota mundial, aunque concentran el 3,1% del volumen total de mercancías transportadas, lo que refleja su elevada intensidad logística.
La OCDE subraya que la dependencia del tráfico procedente del golfo Pérsico varía significativamente según los países. Mientras que en el conjunto de los Estados miembros es relativamente limitada (1,5%), alcanza el 4,5% en el caso de Japón. En otras economías próximas a la región, la dependencia es mucho mayor, como en Madagascar y Pakistán (29% en ambos casos), Kenia (24%), Omán (22%) o Yibuti (20%).
El nuevo sistema de supervisión de la OCDE se basa en datos del Sistema de Identificación Automática (AIS) de la Organización Marítima Internacional, que permite el seguimiento de buques en tiempo real por motivos de seguridad. La herramienta integra información de más de 23 grupos de materias primas, 29.664 atracaderos y 4.106 puertos, combinando datos satelitales y estadísticas comerciales históricas.
Además de su función de análisis, el sistema permite realizar proyecciones sobre la recuperación de los flujos comerciales una vez reabierto el estrecho de Ormuz. Según las estimaciones iniciales, algunos buques actualmente bloqueados podrían tardar alrededor de seis semanas en completar sus rutas hasta destino una vez restablecida la normalidad.







