Administración, investigadores, empresas y productores coinciden en la necesidad de avanzar en mecanización, digitalización e innovación para mejorar la competitividad frente a las plagas, el cambio climático y la presión de los mercados internacionales

Imagen de la inauguración de la jornada. / AVA ASAJA
Valencia Fruits. Redacción.
La incorporación de avances tecnológicos, la profesionalización de las explotaciones y el impulso a la innovación se perfilan como herramientas clave para garantizar la competitividad de la citricultura valenciana y española. Esta fue una de las principales conclusiones de la jornada ‘Retos del sector citrícola’, organizada por AVA-Asaja y Grupo Henar Comunicación, con el patrocinio de Caudal y Santander, que reunió a cerca de un centenar de personas en la Finca Sinyent.
Representantes de la Administración, investigadores, empresas y agricultores coincidieron en la necesidad de acelerar la modernización del sector para hacer frente a desafíos como la pérdida de competitividad, las restricciones fitosanitarias, las plagas y enfermedades, el cambio climático o el impacto de los acuerdos comerciales con terceros países.
Durante la inauguración de la jornada, el secretario autonómico de Agricultura, Vicente Tejedo, aseguró que el sector debe afrontar un proceso de transformación para adaptarse al nuevo contexto productivo y comercial. En este sentido, señaló que “tenemos que reconvertirnos, ya que en la Unión Europea hay un lobby exageradamente potente que ha ido restando competitividad al sector citrícola y el Gobierno español presume de haber quitado el 50% de las materias fitosanitarias”.
Por su parte, el presidente de AVA-Asaja, Cristóbal Aguado, reclamó una mayor implicación de las administraciones para facilitar la adaptación de las explotaciones. Entre otras medidas, pidió ayudar al sector a desarrollar estructuras “más dimensionadas, mecanizadas y digitalizadas”, promover la profesionalización, facilitar soluciones eficaces frente a plagas y enfermedades, impulsar acuerdos comerciales basados en la complementariedad y reforzar la promoción del valor añadido de los cítricos españoles.
La tecnificación, una necesidad para el futuro
La primera mesa redonda abordó el papel de la tecnología y la profesionalización en el futuro de la citricultura. En ella participaron el director de Producto e I+D+i de Caudal, Manuel Gómez; la directora de Negocio Agroalimentario de Santander España, Lorena Ruíz; y el secretario general de AVA-Asaja, Juan Salvador Torres.
Torres lamentó que muchos de los problemas que afectan al sector sigan sin resolverse desde hace décadas. “Tenemos los mismos retos que hace veinte años, pero ampliados y agravados, porque la Administración no ha ido abordando los desafíos estructurales”, afirmó.
Según explicó, esta situación ha provocado la desaparición de numerosas explotaciones, especialmente entre los pequeños productores. “Buena parte del sector no ha resistido y va a continuar abandonando. Hay un problema de cambio cultural y de formación. Tecnificar los campos es complicado por su alto coste y su escasa dimensión. Necesitamos una hoja de ruta que, gobierne quien gobierne, dé solución a cada reto”, añadió.
Lorena Ruíz destacó la importancia de orientar las decisiones empresariales hacia las demandas del mercado. En su intervención insistió en la necesidad de “escuchar al consumidor, tener claro lo que queremos hacer en nuestras explotaciones y llevarlo a cabo con financiación y conocimiento”.
Por su parte, Manuel Gómez puso el foco en las ventajas que aporta la innovación tecnológica a la gestión agraria. Según indicó, la mejora de la eficiencia, especialmente en el uso del agua, permite reducir consumos de recursos como agua, fertilizantes y energía, al tiempo que contribuye a mejorar la sostenibilidad medioambiental de las explotaciones. Además, consideró que estos avances deben aprovecharse para reforzar la imagen de los cítricos ante los consumidores.
La jornada también contó con la participación de los investigadores del IVIA Alberto Urbaneja y María Ángeles Forner, quienes presentaron el Proyecto Integrant. La iniciativa centra sus esfuerzos en la lucha contra plagas y enfermedades, especialmente frente al HLB, así como en el desarrollo de investigaciones orientadas a la adaptación de los cítricos al cambio climático.
Preocupación por los acuerdos comerciales
La segunda mesa redonda estuvo centrada en el impacto de los acuerdos comerciales con terceros países, especialmente con Sudáfrica, Egipto y el bloque Mercosur, una cuestión que los participantes consideran especialmente sensible para la rentabilidad de las explotaciones citrícolas.
Alejandro Aparicio, productor de naranja y mandarina de Canals, defendió la necesidad de garantizar condiciones de competencia equilibradas para los agricultores europeos. “Queremos seguir haciendo las mejores naranjas y mandarinas del mundo, pero para ello necesitamos más soluciones contra las plagas, más mano de obra, más facilidades en la maquinaria y una verdadera reciprocidad”, señaló.
En la misma línea, el director general de Industria y Cadena Agroalimentaria, Ernesto Fernández, sostuvo que los actuales acuerdos comerciales no ofrecen igualdad de condiciones para los productores comunitarios. “Los tratados están mal diseñados y por ello no permiten a los citricultores europeos competir en igualdad de condiciones con las importaciones”, afirmó.
Por su parte, el catedrático de la Universitat Politècnica de València José María García Álvarez-Coque apostó por reforzar el discurso vinculado a la protección de la salud y de la sanidad vegetal. “Más que defender la reciprocidad, que es muy complicado, hay que lanzar el mensaje de defender la salud de las personas y la sanidad vegetal de las plantas”, indicó.
La clausura de la jornada corrió a cargo del presidente de Intercitrus, Celestino Recatalá, quien destacó el consenso alcanzado por el conjunto del sector para impulsar nuevas iniciativas conjuntas. Según explicó, tras años de desacuerdos, las organizaciones citrícolas han acordado retomar campañas de promoción destinadas a poner en valor las naranjas y mandarinas españolas por su proximidad, frescura, calidad, seguridad alimentaria y sostenibilidad ambiental.
Asimismo, Recatalá destacó la voluntad del sector de liderar la investigación, el desarrollo y la innovación en la lucha contra plagas y enfermedades, así como en la búsqueda de soluciones a otros desafíos que condicionan el presente y el futuro de la citricultura.




