Granatum Europa prevé una campaña similar a la de 2025, con el inicio de la recolección de Mollar y Wonderful previsto para la segunda semana de octubre

El sector llega a esta campaña después de la recuperación registrada en 2025. / ARCHIVO
Valencia Fruits. Redacción.
Los productores españoles de granada prevén recolectar entre 40.000 y 50.000 toneladas en la campaña que comenzará a partir de la segunda semana de octubre con las variedades Mollar y Wonderful, a la espera de que la evolución meteorológica acompañe durante la recolección, según los datos facilitados por el Proyecto Granatum Europa.
El sector llega a esta campaña después de la recuperación registrada en 2025. Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, la producción aumentó un 20,7% respecto a 2024, un año especialmente complicado por las condiciones climáticas y la incidencia de Scirtothrips aurantii, conocido como trips, que redujo la producción alicantina hasta unas 25.000 toneladas.
Desde Granatum Europa prevén una producción propia similar a la alcanzada en 2025. No obstante, las elevadas temperaturas del verano han dejado daños visibles en una parte de la cosecha. El proyecto estima que alrededor del 20% de las granadas podrían no alcanzar los estándares estéticos requeridos para su comercialización en fresco.
Desde Granatum Europa prevén una producción propia similar a la alcanzada en 2025. No obstante, las elevadas temperaturas del verano han dejado daños visibles en una parte de la cosecha
Esta fruta se destinará a transformación para elaborar zumo y obtener extractos ricos en punicalaginas, dentro de la estrategia de aprovechamiento integral impulsada por el proyecto.
“Las elevadas temperaturas del verano han dejado consecuencias visibles en una parte de la cosecha propia. Aproximadamente un 20% de las granadas podrían no alcanzar los estándares estéticos requeridos para su comercialización en fresco. En lugar de considerarlo una pérdida, Granatum Europa aprovechará esa fruta para elaborar zumo y obtener extractos con alto contenido en punicalaginas”, explica el director del proyecto, Eduardo Vidal Maderas.
Granatum Europa conecta campo, investigación e industria
El Proyecto Granatum Europa nació en 2010, dirigido por el agricultor Eduardo Vidal Maderas, con el objetivo de dar valor a la granada cultivada en España y avanzar en la transformación del fruto, el desarrollo de productos derivados y el aprovechamiento de sus diferentes partes.
La iniciativa trabaja en colaboración con universidades, centros de investigación, industria agroalimentaria y laboratorios para profundizar en el conocimiento de los compuestos bioactivos de la granada y trasladarlo al desarrollo de procesos y productos de mayor valor añadido.
Entre las instituciones que han desarrollado líneas de investigación en torno a la granada se encuentran el CEBAS-CSIC de Murcia, el Hospital Universitario La Paz e IdiPAZ de Madrid y la Universidad de Extremadura. Parte de estos trabajos se ha centrado especialmente en compuestos bioactivos como la punicalagina y en su relación con diferentes parámetros metabólicos y cardiovasculares.
El interés científico por la granada se ha ampliado en los últimos años a ámbitos como los factores de riesgo cardiovascular, la presión arterial, el metabolismo lipídico y de la glucosa, el síndrome metabólico, el hígado graso, la microbiota intestinal, la inflamación, la cognición y la memoria, el envejecimiento, el ejercicio físico, la salud articular y la piel.
En este sentido, un metaanálisis publicado en 2025 reunió 53 ensayos clínicos aleatorizados y 2.306 participantes para analizar diferentes productos derivados de la granada y factores de riesgo cardiometabólico. Otros trabajos publicados ese mismo año recopilaron 37 ensayos clínicos y 2.695 participantes para estudiar el perfil lipídico, y 34 ensayos y alrededor de 1.500 participantes para analizar parámetros relacionados con el metabolismo de la glucosa.
Para Vidal, uno de los principales valores de la iniciativa es la proximidad entre el cultivo y las estructuras de investigación y transformación. “Tenemos algo especialmente valioso: cerca de los cultivos de la granada se encuentran universidades, centros de investigación, industrias agroalimentarias y laboratorios capaces de estudiar, transformar y desarrollar nuevos productos a partir de ella, conectando campo, ciencia e industria”, señala.
El aprovechamiento de la fruta que no cumple los requisitos estéticos del mercado en fresco forma parte de esta estrategia. Según el proyecto, la piel de las granadas concentra compuestos fenólicos como punicalaginas, elagitaninos y antocianinas, además de otros polifenoles característicos del fruto, que son objeto de investigación.
“Como agricultor, cuesta aceptar que tras dedicar durante meses tierra, agua, energía y trabajo a producir una granada se considere que ha perdido todo su valor porque el sol ha marcado su piel. Si mantiene su calidad interior, buscamos otra forma de aprovecharla y usamos determinadas partes que tradicionalmente se consideraban subproductos. La transformación agroalimentaria permite abrir una segunda vía”, apunta Vidal.
El director de Granatum Europa considera que este planteamiento ha evolucionado desde el nacimiento del proyecto. “En 2010 empezamos hablando de aprovechar mejor la granada, en 2026 este planteamiento ya no es solamente cuestión de innovación, es una cuestión de sostenibilidad y de futuro para nuestra agricultura”, concluye.





