La campaña de patata avanza entre la presión de las importaciones y el temor a solapamientos

La menor superficie en Castilla y León no disipa el riesgo de saturación del mercado de patata

El encarecimiento de los costes de producción también inquieta al sector. / ARCHIVO

Efeagro.

La campaña de patata afronta una temporada marcada por la incertidumbre sobre la evolución de los mercados, la posibilidad de solapamientos entre las distintas zonas productoras españolas y la preocupación del sector por la creciente presencia de patata vieja francesa en los puntos de venta, una situación que las organizaciones agrarias consideran perjudicial tanto para los productores nacionales como para los consumidores.

La campaña española de patata comienza siempre en Andalucía. Este año, las lluvias asociadas al tren de borrascas registrado durante los últimos meses han provocado un retraso en las siembras y una reducción aproximada del 5% de la superficie cultivada, que se sitúa en torno a las 10.000 hectáreas. Sin embargo, las previsiones apuntan a unos rendimientos superiores a los obtenidos en 2025.

Así lo ha explicado el presidente de la sectorial de la patata de Asociafruit, Marco Román, quien ha señalado que ya se ha recolectado prácticamente toda la producción extratemprana de Málaga y que la campaña andaluza de patata nueva concluirá previsiblemente entre principios y mediados de julio.

No obstante, Román ha denunciado que la patata nueva española comparte actualmente espacio en los lineales con patata francesa procedente de la campaña de 2025, almacenada durante meses en cámaras frigoríficas. Según ha indicado, este producto ocupa actualmente una parte muy importante de los mercados mayoristas españoles.

La patata nueva española comparte actualmente espacio en los lineales con patata francesa procedente de la campaña de 2025, almacenada durante meses en cámaras frigoríficas

El responsable de Asociafruit ha advertido además sobre la calidad de estas partidas almacenadas, asegurando que, al freírlas, pueden alcanzar niveles de acrilamida superiores a los recomendados por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), organismo que advierte de los riesgos asociados al consumo de esta sustancia. En este sentido, ha criticado que estas patatas se comercialicen en España al mismo precio que la producción nacional recién recolectada.

Desde las organizaciones agrarias coinciden en la necesidad de reforzar la promoción de la patata española y mejorar la información que recibe el consumidor. El responsable de la sectorial de patata de COAG, Alberto Duque, considera prioritario identificar de forma clara el origen del producto en el etiquetado para facilitar decisiones de compra informadas.

Duque ha señalado asimismo que Castilla y León, principal región productora de España, reducirá alrededor de un 10% su superficie de cultivo respecto a las 50.000 hectáreas plantadas en 2025. A pesar de esta reducción, la anticipación de las siembras en la comunidad autónoma, motivada por la mayor rentabilidad observada en las producciones tempranas, podría provocar coincidencias en la oferta durante los meses de junio y julio con las producciones procedentes de Andalucía, Cartagena y la Comunidad Valenciana.

Castilla y León, principal región productora de España, reducirá alrededor de un 10% su superficie de cultivo respecto a las 50.000 hectáreas plantadas en 2025

La evolución de los costes de producción constituye otro de los factores que más inquietan al sector. Duque ha advertido de que, si se mantiene el encarecimiento de fertilizantes y combustibles derivado del conflicto en Oriente Medio, la competitividad de la producción española podría verse seriamente afectada durante la próxima campaña.

En la misma línea se ha pronunciado el responsable nacional del sector de la patata de Asaja, Juan Company, quien ha reconocido que persiste una elevada incertidumbre sobre la evolución de los precios de los insumos agrícolas y ha subrayado los problemas que está generando la entrada de patata vieja francesa en el mercado nacional.

Como ejemplo, Company ha detallado que, en las Islas Baleares y tomando como referencia los precios registrados en mayo, el gasóleo agrícola ha aumentado un 51% respecto al mismo mes de 2025. A ello se suman incrementos del 26% en la urea, del 38% en el nitrato amónico y del 50% en el sulfato amónico granulado.

Por su parte, el secretario de Agricultura de UPA, Ignacio Huertas, ha confirmado que las siembras en Castilla y León avanzan con gran rapidez y se encuentran prácticamente finalizadas, una circunstancia que refuerza la posibilidad de que se produzcan concentraciones de oferta en determinados momentos de la campaña.

Según las estimaciones de UPA, la superficie dedicada a este cultivo en Castilla y León podría reducirse entre un 10% y un 15% respecto al año anterior, una decisión condicionada por los bajos precios percibidos por los agricultores durante 2025, que la organización atribuye a las importaciones masivas de patata vieja procedente de Francia.

Ante esta situación, UPA reclama la implantación de un etiquetado claro para la patata comercializada a granel, el desarrollo de campañas de promoción de la patata nueva española en los mercados europeos y el impulso de formatos de envasado que permitan identificar con precisión el origen del producto adquirido por el consumidor.