La lucha contra el desperdicio alimentario celebra su semana internacional

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El 29 de septiembre se celebra el Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos 2022

Durante el pasado año, cada español tiró 28,21 kilogramos de alimentos, lo que supone 2,72 kilos menos que en 2020. / ARCHIVO

Efeagro.

La lucha contra el desperdicio alimentario celebra su semana internacional en un momento en el que el empuje político, con la inminente aprobación de su ley, y el impulso social con iniciativas particulares y empresariales, reman a favor de reducir la cantidad de alimentos que terminan en la basura.

Para la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la creación de nuevos hábitos que disminuyan el desperdicio es “urgente”, por eso estableció el 29 de septiembre como fecha para recordar esta lucha.

En el ámbito político, la intención del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación es que la Ley Contra el Desperdicio Alimentario, que actualmente se encuentra en tramitación parlamentaria, esté aprobada a finales de año para que pueda entrar en vigor con el inicio del 2023.

Con esta norma, Agricultura quiere disminuir unas cifras de desperdicio alimentario que, aunque ya han bajado levemente —con una disminución del 8,6 % en 2021— siguen siendo todavía “demasiado elevadas”.

Cifras del desperdicio

Durante el pasado año, cada español tiró 28,21 kilogramos de alimentos, lo que supone 2,72 kilos menos que en 2020 y la cantidad más baja en los últimos cinco años, según los últimos datos de los que dispone el MAPA.

Estas cifras muestran que, en casa, los hábitos para reducir el despilfarro de comida se están convirtiendo, poco a poco, en cotidianos.

En total, los hogares españoles desperdician 1.245,88 millones de kilos de alimentos, un fenómeno que se da en tres de cada cuatro y por el que se tiran a la basura el 4,2% de los alimentos que se adquieren sin consumir.

El descenso registrado en 2021 responde a un cambio en las costumbres donde se mezclan un incremento de la flexibilidad laboral, la vuelta al consumo fuera de casa y los nuevos hábitos tras la pandemia.

A esto se añade un mayor valor a los alimentos ante la subida de precios, que ha provocado que en este año la compra anual de los españoles baje por primera vez de los 600 kilos/litros.

Pero no solo los hogares se ven afectados por esta lacra: hostelería, restauración colectiva y distribución forman parte de un problema que busca disminuir cada año estas cifras a través de una ley específica, la concienciación y las iniciativas particulares.

La lucha contra el desperdicio, más cerca del BOE

Las previsiones de Agricultura apuntan a que con la entrada en vigor de la ley se reduzca hasta un 15% al año el desperdicio alimentario.

El cómo se van a alcanzar estas cifras pasa por la implicación de todos los agentes de la cadena agroalimentaria, ya que la nueva ley les obligará a contar con un plan de prevención para evitar que lleguen a la basura comestibles en buen estado.

Las empresas deberán tener un plan de prevención que obliga, entre otras cosas a llegar a acuerdos de forma obligatoria con entidades sociales y otras ONG para donar sus excedentes. Solo los comercios con menos de 1.300 metros cuadrados estarán excluidos de la necesidad de disponer de ese plan.

Todo ello, acompañado de una relación de sanciones que van desde los 2.001 hasta 60.000 euros por falta grave como no contar con un plan de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario.

No obstante, para el Ministerio, el aspecto sancionador “no es relevante en esta ley”, sino que conciencia y procura el ejercicio de buenas prácticas.

Iniciativas particulares

Existen ya iniciativas públicas-privadas de empresas e instituciones que, con sus propios recursos, luchan contra el desperdicio.

Por ejemplo, este jueves la Asociación de Fabricantes y Distribuidores (Aecoc) ha realizado un homenaje a los pioneros en esta labor, entre los que se encuentran el Foodback de Mercabarna; un espacio de bioeconomía circular que distribuye comida a familias y el proyecto de investigación Vegapack, que combate el desperdicio alimentario en el sector hortofrutícula.

También adquieren un papel relevante las iniciativas que involucran al consumidor; como la aplicación Too good to go, que pone a disposición de los usuarios los excedentes de comercios cercanos.

Unos hábitos que, gesto a gesto, reman a favor de promover que cada vez sean menos los alimentos que terminan en las basuras y que caminan a la par de una Ley que acotará el despilfarro.