Entrevista al Gerente de Asomafrut, Santiago Blázquez, Miembro del Comité de Dirección de Asomafrut, Sergio Fernández

Sergio Fernández (a la izquierda) y Santiago Blázquez (a la derecha) analizan las dificultades del sector. / ASOMAFRUT
Alba Campos. Redacción.
La distribución mayorista de frutas y hortalizas afronta una etapa decisiva marcada por la digitalización, la sostenibilidad y el relevo generacional. En ese sentido, Santiago Blázquez, gerente de Asomafrut, y Sergio Fernández, miembro del Comité de Dirección de la asociación, analizan los retos del sector, el futuro de Mercamadrid y las claves para mantener la competitividad de uno de los principales centros de abastecimiento alimentario de Europa.
Valencia Fruits. ¿Cómo definirían actualmente la situación del sector mayorista hortofrutícola en España?
Santiago Blázquez: Estamos en un momento de transición muy importante. El sector sigue siendo imprescindible para garantizar el abastecimiento de frutas y hortalizas frescas, pero la realidad de la distribución alimentaria ha cambiado enormemente en los últimos 30 o 40 años. Los mercados mayoristas han demostrado una gran capacidad de adaptación, pero ahora afrontamos una nueva etapa en la que será necesario evolucionar para seguir siendo competitivos y responder a las necesidades actuales de clientes, productores y consumidores.
Sergio Fernández. La vida indefinida de Mercamadrid, SA más allá de 2032 nos da estabilidad institucional, pero es un punto de inflexión para el reto que nos queda por delante. Tenemos que aprovechar esta oportunidad para modernizar el modelo y hacerlo más atractivo para las empresas que operan en él.
VF. ¿Cuáles son las principales preocupaciones de las empresas asociadas a Asomafrut?
SB. Nos preocupan cuestiones como la dificultad para encontrar profesionales, el relevo generacional, la búsqueda de nuevos clientes y la adaptación a un entorno cada vez más exigente desde el punto de vista normativo y tecnológico.
SF. Existe una preocupación estratégica: garantizar que Mercamadrid siga siendo un centro de distribución competitivo y atractivo para los operadores del futuro. Si queremos que las empresas sigan invirtiendo y desarrollándose aquí, debemos acompañar la renovación administrativa con una verdadera transformación operativa y comercial.
VF. ¿Qué retos están marcando el día a día en Mercamadrid?
SF. El principal reto es adaptar una estructura concebida hace décadas a las necesidades actuales de la cadena alimentaria. Hoy trabajamos con una distribución mucho más profesionalizada, con clientes que exigen rapidez, trazabilidad, digitalización y servicios de alto valor añadido.
SB. El horizonte de 2032 debe servir para impulsar cambios que llevamos años planteando. Hablamos de infraestructuras, de horarios, de accesibilidad, de sostenibilidad y también de transformación digital. Si queremos seguir siendo el gran mercado de referencia de Europa, debemos evolucionar al ritmo que exige el sector.
VF. ¿Qué impacto siguen teniendo los costes logísticos y energéticos en la rentabilidad de los mayoristas?
SB. Nuestro sector depende de la rapidez, del frío y de una logística eficiente, por lo que cualquier incremento tiene una repercusión directa.
SF. Precisamente por eso la inversión en tecnología y eficiencia ya no es una opción, sino una necesidad. La digitalización permite optimizar rutas, mejorar la gestión de almacenes, reducir desperdicios y ganar competitividad.
VF. ¿Qué papel juega el canal mayorista dentro de la cadena alimentaria actual?
SB. El mayorista sigue siendo una pieza esencial. Somos el nexo entre la producción y miles de clientes que necesitan acceso diario a una oferta amplia, diversa y garantizando la seguridad alimentaria.
SF. Las empresas que operan en los mercados centrales garantizan competencia, transparencia, disponibilidad de producto y oportunidades para productores de todos los tamaños. Sin el canal mayorista sería mucho más difícil mantener la diversidad comercial y el abastecimiento eficiente de frutas y hortalizas frescas.
VF. ¿Qué valor diferencial aporta Mercamadrid frente a otros canales de distribución?
SF. Mercamadrid es un ecosistema único. Ningún otro canal concentra en un mismo espacio tantos operadores (comercio especializado, Horeca, supermercados, colectividades, operadores internacionales…), variedad de producto, capacidad logística y conocimiento del mercado.
VF. ¿Existe suficiente relevo generacional en las empresas mayoristas? ¿Qué mensaje trasladarían a las nuevas generaciones que quieran incorporarse al sector?
SB. No, todavía tenemos un desafío importante en materia de relevo generacional. Parte del problema está relacionado con modelos de trabajo que fueron válidos en otra época, pero que posiblemente hoy pueden resultar menos atractivos para los jóvenes.
SF. Precisamente por eso defendemos una reflexión profunda sobre la organización futura de Mercamadrid. Si queremos atraer talento, debemos ofrecer un entorno moderno, digitalizado, nuevos horarios y calendarios y alineado con las nuevas expectativas profesionales.
VF. Respecto a las nuevas tecnologías, ¿en qué punto se encuentra la digitalización de las empresas asociadas?
SF. Hemos avanzado mucho, pero todavía queda recorrido. Hoy la mayoría de las empresas trabajan con sistemas de gestión, trazabilidad y control, pero es preciso integrar toda esa información para mejorar la toma de decisiones. La transformación digital no es únicamente incorporar herramientas; es cambiar la forma de gestionar las empresas para ser más eficientes, más ágiles y competitivos.
VF. ¿La inteligencia artificial tiene o tendrá aplicación real en el comercio mayorista?
SF. Sin ninguna duda. La IA nos puede brindar más rapidez y eficiencia en los procesos.
Hablamos de previsión de demanda, gestión de stocks, planificación logística, análisis de precios o identificación de tendencias de consumo. El conocimiento y la experiencia comercial seguirán siendo fundamentales, pero la inteligencia artificial será una herramienta de gran valor para apoyar la toma de decisiones.
VF. En cuanto a las nuevas exigencias sostenibles, ¿está preparado el sector para aplicarlas y llevarlas a cabo? ¿Qué acciones se están llevando a cabo ya?
SB. El sector lleva tiempo trabajando en la sostenibilidad: la eficiencia energética, la optimización logística o la reducción del desperdicio forman parte del día a día de muchas empresas. Las empresas están comprometidas, pero necesitan marcos regulatorios realistas y menos burocráticos que permitan seguir siendo competitivas.
VF. ¿Qué medidas concretas está impulsando Asomafrut contra el desperdicio alimentario?
SB. Hemos organizado sesiones informativas para que conozcan la normativa y los requisitos que han de cumplir las empresas mayoristas y hemos publicado junto con Mercamadrid y el Banco de Alimentos una guía para facilitar la gestión y concienciarles de que donen los productos que sean aptos para el consumo para ayudar a los que más los necesitan.
VF. El consumo de frutas y hortalizas preocupa desde hace años. ¿Qué creen que está fallando?
SF. Han cambiado mucho los hábitos de vida y consumo. Necesitamos recuperar la cultura de la alimentación saludable desde edades tempranas. Este es precisamente uno de los principales objetivos de Escuela de la Fruta, que los pequeños conozcan las variedades, procedencias, cualidades… de la mano de una empresa mayorista y fomentar su consumo diario.
VF. Cada vez más las nuevas generaciones se informan gracias a las pantallas, ¿las redes sociales y los influencers pueden ayudar realmente a fomentar el consumo saludable?
SF. Debemos estar presentes allí donde están los consumidores. Si conseguimos transmitir mensajes rigurosos, atractivos y cercanos, las redes sociales pueden convertirse en grandes aliadas para promover hábitos de alimentación más saludables. De hecho, nosotros en Asomafrut realizamos de forma habitual campañas de promoción de nuestros asociados y sus productos, muchas veces en colaboración con influencers para llegar a estos colectivos mejorando la cultura hortofrutícola y ofreciendo opciones gastronómicas originales.
VF. ¿Cuáles son las exigencias de Asomafrut a las administraciones públicas?
SB. Tras la aprobación del Reglamento de Prestación de Servicios, ahora estamos pendientes de los detalles de la licitación de los puestos de cara a 2028.
Pedimos estabilidad normativa, seguridad jurídica e inversiones que permitan modernizar las infraestructuras de los mercados mayoristas.
SF. También reclamamos una visión estratégica. Los mercados centrales forman parte de las infraestructuras críticas de abastecimiento alimentario y deben ser considerados como tales. El proceso que culminará en 2032 debe servir para construir un modelo más moderno, eficiente y preparado para los próximos desafíos.
VF. ¿Cómo imaginan el mercado hortofrutícola dentro de diez años?
SF. Lo imaginamos más digitalizado y más conectado, pero manteniendo su esencia: conectar producción y consumo de forma eficiente. Los mercados mayoristas continuarán siendo imprescindibles, aunque evolucionarán para ofrecer más servicios, más tecnología y una mejor integración con toda la cadena alimentaria. El reto no es conservar el mercado tal y como es hoy, sino garantizar que siga siendo esencial dentro de diez, veinte y treinta años.
Acceso a la entrevista en la página 4 del dossier de Mercamadrid en el ejemplar de Valencia Fruits.
Acceso íntegro al último ejemplar de Valencia Fruits.





