Unió de Pagesos reclama adaptar los seguros agrarios a los efectos del cambio climático

El sindicato pide incorporar nuevos riesgos, como el viento recalentado en el arroz o los golpes de calor en el maíz, para garantizar una cobertura acorde con la realidad del campo

La organización considera que las coberturas vigentes han quedado desfasadas y no contemplan daños que cada vez son más frecuentes. / Archivo

Valencia Fruits. Redacción.

El sindicato agrario Unió de Pagesos ha reclamado una revisión urgente de los seguros agrarios para que incorporen los nuevos riesgos derivados del cambio climático y ofrezcan una cobertura adecuada a las condiciones a las que se enfrentan actualmente los cultivos.

La organización considera que las coberturas vigentes han quedado desfasadas y no contemplan daños que cada vez son más frecuentes y que provocan pérdidas económicas para los productores.

Como ejemplo, el sindicato ha señalado el episodio de viento recalentado registrado este fin de semana, que ha provocado la aparición de espigas blancas en los campos de arroz. Este fenómeno impide el correcto desarrollo del grano y hace inviable su comercialización.

Sin embargo, Unió de Pagesos denuncia que este tipo de daño continúa sin estar reconocido como riesgo asegurable, a pesar de que puede ocasionar importantes pérdidas durante la fase de floración al provocar el aborto de las flores.

La organización ha recordado que hace un mes ya trasladó al Departamento de Agricultura de la Generalitat de Cataluña y a Agroseguro la necesidad de incorporar los daños provocados por el viento entre las coberturas del seguro agrario del arroz.

También pide revisar el seguro del maíz

El sindicato también reclama una actualización de las coberturas para el cultivo del maíz, al considerar que los golpes de calor están provocando el secado de las plantas y el aborto de la fecundación del grano, con la consiguiente reducción de la producción.

Ante esta situación, Unió de Pagesos insiste en que el sistema de seguros agrarios debe adaptarse a la nueva realidad climática para ofrecer una protección eficaz frente a unos fenómenos meteorológicos cada vez más habituales y con mayor impacto sobre la rentabilidad de las explotaciones agrícolas.