Corredor Mediterráneo: columna vertebral de desarrollo del Arco Mediterráneo

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Gonzalo Gayo. Redacción.

Los cítricos y la agricultura mejorarán las exportaciones y la competitividad

Corredor Mediterráneo

La evolución que han seguido en España las infraestructuras de transporte en los últimos años ha sufrido con virulencia las consecuencias de la crisis. / Archivo

Unas buenas infraestructuras de transporte determinan la productividad de una economía. Por ello son necesarias para aportar competitividad a las empresas, para el crecimiento económico y el bienestar social. Así, las infraestructuras de transporte del Arco Mediterráneo, que concentra el 39% del PIB, el 42% de las empresas y el 45% de las exportaciones del país, resultan un factor clave para el crecimiento de la economía española.

Una desventaja en infraestructuras de transporte significa mayores costes para las empresas. Por eso, aunque estas se esfuercen en realizar una buena gestión, en ser más eficientes e innovar, todos sus esfuerzos pueden ser en vano al tener que afrontar unos costes mayores en transporte.

El presidente de la Fundación PRO AVE, Federico Félix, ha asegurado que el Corredor Mediterráneo no es “una simple infraestructura” sino “la columna vertebral” de una “auténtica política de desarrollo” del Arco Mediterráneo y de España.

Félix señala que el compromiso del ministro de Fomento, José Luis Ábalos, con la realidad socio-económica a la que el corredor servirá, debe servir para garantizar “un nuevo impulso” del Gobierno de España. Es imprescindible una pronta ejecución de la infraestructura ya que tendrá un excelente impacto en las campañas citrícolas, y en general de la agricultura mediterránea, al facilitar servir en fresco a los principales mercados europeos por tren.

El Corredor Mediterráneo contribuirá a aumentar la competitividad del Arco Mediterráneo y del conjunto de España. Por ello, urge su ejecución inmediata y el cumplimiento de los plazos planificados.

Esta es una de las conclusiones del último informe Foco AVE, realizado por la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE) junto al Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE).

Según este informe, el Arco Mediterráneo y la Comunitat Valenciana presentan una clara desventaja en el ratio en infraestructuras de transporte por trabajador, frente a la media nacional (un 12% y 16% inferiores respectivamente).

Crecimiento económico

El desarrollo del Arco Mediterráneo es pieza clave para el crecimiento de la economía española, ya que aporta alrededor del 40% de la renta y el empleo. Desgraciadamente, su evolución desde inicios del presente siglo no es una historia de éxito en lo que a bienestar económico se refiere. Así, aunque sus ciudadanos disfrutaban a principios del siglo XXI de un PIB per cápita un 2,7% superior al de España, en 2014 era un 4,2% inferior, con un nivel de renta en términos reales inferior al del año 2000. Detrás de esta evolución está tanto un menor crecimiento en los años de bonanza económica, como un mayor impacto de la crisis en los años posteriores. Como parte integrante del Arco Mediterráneo, la Comunitat Valenciana ha seguido una evolución similar, si bien siempre ha tenido un menor nivel de renta por habitante, situándose un 11,2% por debajo del de España en 2016.

Uno de los factores que explica el menor crecimiento de la renta por habitante del Arco Mediterráneo es su menor productividad, que depende de variables como el capital humano, el esfuerzo innovador, la internacionalización, el tamaño de las empresas y la disponibilidad de unas adecuadas infraestructuras.

La información más reciente sitúa la productividad por ocupado del Arco Mediterráneo un 1,6% por debajo de la de España, aumentando la brecha hasta el 3,9% en el caso de la economía valenciana.

El indicador de dotación de infraestructuras por ocupado pone de manifiesto importantes diferencias entre las comunidades autónomas españolas, ya que las dotaciones del Principado de Asturias (la comunidad que encabeza el ranking) triplican las de Islas Baleares (la última del ranking). Las provincias que forman el Arco Mediterráneo presentan una ratio un 12% inferior a la media nacional, mientras que la Comunitat Valenciana se sitúa un 16% por debajo. La Comunitat Valenciana es la sexta con menor ratio infraestructuras/ocupados, solo por delante de Islas Baleares, Madrid, Murcia, Navarra y Canarias.

Del total nacional de las infraestructuras de transporte, las viarias y las ferroviarias son las más importantes, ya que representan el 82% del total (56% y 26%, respectivamente). En cambio, el stock de capital en infraestructuras aeroportuarias y portuarias es cuantitativamente menos importante, ya que suponen el 9% cada una del total.

Centrando la atención en el Arco Mediterráneo, el valor del stock en carreteras por ocupado es un 22% inferior al de España, rasgo que comparte con la Comunitat Valenciana.

Resulta preocupante que el recorte de la inversión en infraestructuras de transporte desde 2010 ha sido tan intenso que en muchas comunidades autónomas la inversión no es suficiente para sustituir las infraestructuras que se deprecian.

En el caso de las infraestructuras ferroviarias, también el Arco Mediterráneo presenta una dotación por ocupado inferior a la media (3,2% inferior), aumentando la distancia al 10% en la economía valenciana. En cambio, en el caso de las infraestructuras aeroportuarias, mientras el Arco Mediterráneo tiene una dotación un 9% superior a la de España, la Comunitat Valenciana está un 37% por debajo.

La evolución que han seguido en España las infraestructuras de transporte en los últimos años ha sufrido con virulencia las consecuencias de la crisis. De crecer a una tasa media anual del 4,2% de 2000 a 2010, en ese año se produjo un punto de inflexión para caer la tasa a casi el 0% durante los cuatro ejercicios posteriores, lo que implica que las infraestructuras de que dispone la economía española en 2014 son prácticamente las mismas que en 2010.

En algunas comunidades autónomas la caída de la inversión en infraestructuras de transporte ha sido tan intensa que se ha situado por debajo del valor necesario para sustituir el capital que se deteriora. En concreto, en ocho comunidades la tasa de crecimiento del stock de capital ha sido negativa de 2010 a 2014, siendo una de ellas la Comunitat Valenciana.

En el Arco Mediterráneo, las dotaciones de infraestructuras han aumentado en este periodo a una tasa del 0,5%, si bien la cifra enmascara importantes diferencias entre regiones. Mientras que el stock de capital de Cataluña y Andalucía ha aumentado muy por encima de la media nacional, en Islas Baleares y Murcia prácticamente se ha mantenido constante, mientras que en la Comunitat Valenciana ha caído.

Un eje vertebrador

El Corredor Mediterráneo permitirá reducir a casi la mitad los tiempos de transporte entre las ciudades del litoral mediterráneo, especialmente entre la segunda y la tercera ciudad en población del país además de aumentar la frecuencia de trenes en todo el recorrido para impulsar la movilidad. Asimismo, será un factor determinante para la mejora de la competitividad de la economía de esta zona, fuertemente proyectada al mercado europeo, multiplicando las oportunidades y el empleo en todo el recorrido.

Impulsará a la agricultura valenciana así como el turismo —tanto el europeo como el interno—, un sector fundamental para la generación de riqueza y empleo. Es indudable el aumento del comercio internacional y la internacionalización que tendrá la economía española.

Otro de los factores determinantes del Corredor del Mediterráneo es que contribuirá a un desarrollo económico más sostenible a través de la reducción de la contaminación y de las emisiones de gases de efecto invernadero, apostando por un transporte más respetuoso con el medio ambiente y energéticamente más eficiente.

Será también el eje vertebrador que mejore las conexiones de los puertos y aeropuertos del Mediterráneo español y sus zonas logísticas e industriales con sus respectivas áreas de influencia de la Unión Europea y con los países vecinos, con la consiguiente generación de riqueza y empleo.

Su valor estratégico permitirá promover un uso inteligente de las infraestructuras, optimizando los distintos modos de transporte por mediación del transporte combinado/intermodal de mercancías y haciendo del ferrocarril el auténtico vertebrador del sistema.

En definitiva un transporte más rápido y barato, con lo que se conseguiría llegar a consumidores más distantes, sobre todo con los productos perecederos, ganando en competitividad e incrementando las exportaciones. El Corredor Mediterráneo contribuirá a que las mercancías estén el menor tiempo posible depositado en las Zonas de Actividades Logísticas (ZAL), implementando la intermodalidad. Sin duda la mejor apuesta de futuro para España en los próximos años.