El viento y las lluvias causan caídas de cítricos y retrasan las campañas de chufa y hortalizas

AVA-Asaja alerta de daños en cultivos, ganadería e infraestructuras, y pide medidas de apoyo y un sistema de seguros agrarios más adaptado a la realidad climática

Un agricultor ha perdido más del 30% de sus mandarinas Nadorcott en un huerto de Antella, valoradas en 10.000 euros. / AVA-ASAJA

Valencia Fruits. Redacción.

Las lluvias persistentes y las intensas rachas de viento registradas en las últimas semanas están causando graves daños en cultivos, ganadería e infraestructuras agrarias, tanto en la Comunitat Valenciana como en otras zonas de España, con impactos que se extienden más allá de la campaña actual y condicionan ya la planificación de 2025/2026.

La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja) ha constatado afecciones importantes en los cítricos y aguacates, como daños por ‘rameado’ —golpes de los frutos con las ramas que dejan marcas en la piel y deprecian su valor comercial— y caída al suelo de frutos, especialmente en variedades con mayor grado de maduración, lo que en muchos casos compromete la campaña de los agricultores afectados. Por ejemplo, el asociado Vicente José Bas ha perdido más del 30% de sus mandarinas Nadorcott en un huerto de Antella, valoradas en 10.000 euros. Por su parte, el citricultor Fede Soro ha visto caer casi la mitad de su cosecha de naranjas, unos 6.000 kilos, en su explotación de Villanueva de Castellón.

El viento, con rachas que superan los 100 km/h, también ha provocado la rotura de ramas y el arranque de plantones jóvenes y árboles adultos. Asimismo, la sucesión de precipitaciones está retrasando varias semanas la recolección de la chufa en la huerta valenciana, lo que condiciona la posterior siembra de patatas, cebollas y otras hortalizas de primavera-verano. El exceso de humedad también retrasa la plantación de cultivos leñosos. En las zonas afectadas por la DANA, las lluvias han interrumpido incluso labores de reconstrucción de infraestructuras agrarias.

El viento, con rachas que superan los 100 km/h, también ha provocado la rotura de ramas y el arranque de plantones jóvenes y árboles adultos

A nivel nacional, los daños afectan tanto a cultivos leñosos como herbáceos, a la ganadería extensiva y a infraestructuras clave para la actividad agraria, incluyendo cubiertas de naves, invernaderos, vallados y estructuras de protección. Aunque en algunas zonas las precipitaciones contribuyen a mejorar las reservas de agua y garantizan la campaña de riego, el balance general es negativo, con explotaciones gravemente afectadas y un escenario incierto para las próximas campañas.

Ante esta situación, AVA-Asaja reclama a las administraciones medidas de apoyo a agricultores y ganaderos, así como la implementación de herramientas eficaces de gestión de riesgos y un sistema de seguros agrarios adaptado a la nueva realidad climática, marcada por fenómenos meteorológicos extremos y persistentes.