Saint-Charles evoluciona como plataforma estratégica al servicio de la exportación hortofrutícola

Diversas firmas nacionales analizan el papel actual del enclave de Perpignan dentro de la estrategia exportadora hacia Francia y Europa

Las empresas españolas coinciden en que Saint-Charles International mantiene un papel relevante en su estrategia, aunque el uso que hacen de la plataforma ha evolucionado de forma desigual. / SCI

Nerea Rodriguez. Perpignan. 

Con más de seis décadas de trayectoria, Saint-Charles International no necesita presentación en el sector hortofrutícola europeo. Continúa siendo uno de los grandes ejes logísticos y comerciales de frutas y hortalizas del continente.

Este enclave multimodal integra transporte, logística, comercialización y agrupación de producto fresco, facilitando el flujo entre los principales orígenes productores y los mercados europeos

Este enclave multimodal integra transporte, logística, comercialización y agrupación de producto fresco, facilitando el flujo entre los principales orígenes productores y los mercados europeos. Su función como centro de “éclatement” —redistribución rápida de mercancía— permite recibir, consolidar y reenviar producto hacia distintos destinos en Francia y Europa en plazos que habitualmente no superan las 24 o 48 horas.

La evolución de Saint-Charles está estrechamente ligada al desarrollo de los flujos hortofrutícolas mediterráneos. Desde los años cincuenta y sesenta comenzó a consolidarse como punto estratégico para la redistribución de productos procedentes del norte de África y, especialmente, de España. La creación en 1968 de una zona de actividad económica específica y la formalización del mercado internacional en 1970 marcaron el inicio de una etapa de crecimiento sostenido.

Para España, el complejo perpiñanés ha sido históricamente la gran puerta de entrada al mercado comunitario. Numerosas empresas nacionales —muy particularmente del sector citrícola— se implantaron en sus instalaciones, formando parte activa de su desarrollo y contribuyendo a forjar su identidad como punto de encuentro entre la producción mediterránea y la distribución europea. A día de hoy, nuestro país continúa situándose entre los principales orígenes de producto comercializado en el mercado.

Sin embargo, la transformación del comercio hortofrutícola español y el fortalecimiento de la capacidad exportadora directa desde origen han reconfigurado parcialmente ese esquema. La profesionalización de las empresas y la consolidación de clientes en destino han reducido el peso del mercado tradicional como espacio de intermediación.

Aun así, Saint-Charles mantiene un papel relevante como plataforma de apoyo logístico. Sigue siendo una herramienta estratégica para el envío de partidas fraccionadas, para la gestión de excedentes o para operaciones de grupaje que requieren flexibilidad y rapidez. En un contexto en el que parte del sector cuestiona el modelo clásico de los mercados de intermediación, desde la propia plataforma se subraya su capacidad de adaptación y modernización, así como los proyectos en marcha orientados a reforzar su competitividad futura.

Con este telón de fondo, Valencia Fruits ha recabado la opinión de diversas empresas españolas con relación comercial con Saint-Charles para analizar cuál es hoy su papel dentro de la estrategia exportadora nacional.

Más que un punto logístico

Las empresas españolas coinciden en que Saint-Charles International mantiene un papel relevante en su estrategia, aunque el uso que hacen de la plataforma ha evolucionado de forma desigual.

Para Francisco Javier Núñez, el director gerente de la firma manchega Núñez García Filoso, especialista en la comercialización de melón, sandía y calabaza, su función es claramente operativa y la considera “esencial” para los transbordos hacia Francia y otros destinos europeos. En su caso, la plataforma actúa como soporte logístico estable, sin cambios significativos en volumen ni en modelo de trabajo.

También para Silvana Sorlí, la responsable de Producción de Frutas Sorlí, Saint-Charles constituye “un punto clave” en la estrategia comercial, tanto por su proximidad a la frontera como por su capacidad para consolidar y redistribuir producto hacia el mercado francés y el norte de Europa. En este planteamiento, la plataforma no es sólo tránsito, sino eje estructural de la cadena de suministro. Para la empresa familiar de Alcalà de Xivert (Castellón), productora, comercializadora y exportadora de cítricos y aguacate, este mercado continúa siendo un referente en su operatividad.

Más matizada es la visión de Susi Bonet, la directora comercial de Cambayas, cooperativa ilicitana referente en la producción y comercialización de granadas y frutas y hortalizas en general. La empresa sigue utilizando Perpignan como mercado, pero “mucho menos” que en el pasado. Si antes enviaban género para que se comercializara desde allí, ahora optan en muchos casos por la exportación directa desde origen hacia clientes en Rungis, Lille u otros destinos europeos. En su experiencia, el papel de mercado tradicional pierde peso, mientras gana protagonismo la función de reagrupamiento logístico.

A esta lectura se suma José Vicente Masià, director comercial de Displafruit SA, quien señala que “ya no hay tanta venta en Perpignan” y que la plataforma se ha consolidado sobre todo como centro logístico europeo. En su caso, parte de la actividad comercial se ha desplazado hacia Barcelona, que por su cercanía a la producción actúa como un “nuevo Perpignan” más eficiente para determinadas operativas.

En sentido inverso, José Antonio Alconchel, CEO de Alcoaxarquía, explica que la reciente puesta en marcha de una instalación propia en el mercado de Perpignan responde a una decisión estratégica orientada a reforzar la presencia en el mercado francés de aguacate y ofrecer un servicio más cercano y ágil a la gran distribución. La base no funciona como planta de procesado, sino como punto de proximidad al cliente final.

En una línea complementaria, desde Murcia, Santiago Vázquez, director de La Vega de Cieza, define Saint-Charles como un doble espacio: “centro de negocio internacional” y “hub logístico fundamental” para optimizar flujos entre España y el resto de Europa. Esta doble naturaleza —comercial y logística— sigue siendo, a su juicio, una de sus grandes fortalezas.

Desde Montosa, su director comercial, Thierry Athimon define Saint-Charles como “el mejor punto de partida para servir a los clientes franceses” y un hub europeo clave para el resto del continente. La compañía ha reforzado su implantación con un almacén propio adaptado al control de distintas temperaturas, apostando por el envío diario de palets para garantizar frescura y tasa de servicio.

En conjunto, las valoraciones reflejan un escenario diverso en el que la dimensión logística gana protagonismo dentro de estrategias empresariales cada vez más diferenciadas. 

Eficiencia y proximidad

La cercanía geográfica al mercado francés y la concentración de operadores siguen apareciendo como ventajas estructurales.

Francisco Javier Núñez destaca especialmente “la gran variedad de operadores logísticos”, un factor que facilita los transbordos y la conexión con distintos destinos.

En la misma línea, Susi Bonet subraya la utilidad de enviar “dos o tres palets” a plataformas que realizan el grupaje y permiten llegar a clientes europeos sin necesidad de completar camiones. Para su empresa, esta flexibilidad logística es una de las principales razones para seguir operando vía Perpignan.

Silvana Sorlí incide en la optimización de tiempos y costes, así como en la capacidad de consolidación que ofrece la plataforma. No obstante, apunta margen de mejora en la ampliación de espacios equipados con tecnología de conservación extendida, especialmente para productos sensibles.

Desde una visión más global, Santiago Vázquez pone el foco en la optimización de flujos por carretera y ferrocarril, así como en los servicios complementarios —aduanas, control de calidad— que refuerzan su papel logístico integral.

En esta misma línea, José Vicente Masià destaca la gran capacidad logística del enclave, su acceso rápido a los mercados europeos y la experiencia acumulada por los operadores presentes en la plataforma. Asimismo, subraya que la reciente ampliación de 16 hectáreas refuerza su posicionamiento como uno de los mayores centros logísticos hortofrutícolas de Europa.

Athimon subraya que concentrar en Perpignan la operativa permite optimizar rutas, realizar grupajes diarios y controlar parámetros críticos como la temperatura, un elemento esencial en productos frágiles como el aguacate.

Para Alcoaxarquía, la proximidad física al cliente francés mejora tiempos de respuesta y refuerza el posicionamiento premium del producto.

Las valoraciones coinciden en señalar que la fortaleza de Saint-Charles reside hoy en su infraestructura logística y en la proximidad al cliente francés. Rapidez, flexibilidad y especialización técnica aparecen como los pilares sobre los que se sustenta su competitividad.

Evolución y futuro

En cuanto a la evolución reciente, las posiciones no son homogéneas.

Francisco Javier Núñez señala que en su caso el volumen y la forma de trabajar se mantienen estables, reflejando continuidad en el uso logístico de la plataforma.

Por el contrario, desde Cambayas, Susi Bonet, afirma que la cooperativa ha reducido considerablemente las ventas a clientes del propio mercado de Perpignan, al optar cada vez más por la exportación directa desde origen. Sin embargo, el uso de la plataforma como espacio de grupaje ha aumentado, una tendencia que, según Bonet, podría consolidarse mientras el modelo tradicional de mercado continúa perdiendo peso.

Por su parte, Silvana Sorlí señala que la relación de su empresa con Saint-Charles “ha evolucionado ‘positivamente’, con mayores volúmenes y una integración logística más estratégica. Así mismo, confirma que en un contexto de costes crecientes y regulación cambiante, “nuestra empresa prevé reforzar esta colaboración como garantía de competitividad”.

También en Displafruit se ha producido una evolución significativa en el modelo de trabajo. Según Masià, la compañía ha reducido el volumen de venta directa en la plataforma, orientando su operativa hacia un uso principalmente logístico. En el actual contexto de costes elevados y mayores exigencias normativas en Francia, prevé que la relación con Saint-Charles continúe centrada en su función como centro de consolidación y tránsito de mercancía.

Santiago Vázquez confía “en la capacidad de adaptación de la plataforma y sus empresas ante los cambios de los mercados de destino y de los países de origen”. 

En paralelo, otras compañías han optado por reforzar su implantación directa en Perpignan. Es el caso de Alcoaxarquía, que ha abierto una base propia para acercarse a la gran distribución francesa, o de Montosa, que ha ampliado su almacén para adaptar la operativa a sus necesidades de control y servicio.

El denominador común apunta a un modelo en evolución: mientras algunas empresas reducen el peso del mercado tradicional, otras refuerzan su implantación directa en el enclave perpiñanés. Saint-Charles mantiene así su centralidad como nodo logístico y espacio estratégico adaptable a diferentes modelos de exportación.

Acceso al reportaje en las páginas 6-7 del dossier Perpignan en el ejemplar de Valencia Fruits. 

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