El pulgón avanza sin freno mientras demandan la autorización excepcional de fitosanitarios efectivos para combatirlo

Ya son más de 6.000 las hectáreas afectadas mientras el spirotetramat, autorizado en otros países de la UE, sigue vetado en España

Dentro de la superficie afectada, 1.240 hectáreas se consideran ya de pérdida total, siendo la lechuga el cultivo más castigado seguido del brócoli. / PROEXPORT

Julia Luz. Redacción.

La expansión del pulgón en los cultivos hortícolas del sureste español ha encendido todas las alarmas en el sector. La preocupación y la incertidumbre se han instalado entre los productores mientras la plaga avanza de forma ininterrumpida por explotaciones de Andalucía, la Comunitat Valenciana y la Región de Murcia, afectando incialmente a la lechuga, brásicas, apio, alcachofa y otras hortalizas.

Según datos de la Consejería de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca de la Región de Murcia, la incidencia supera ya las 6.000 hectáreas de cultivo, en un escenario marcado por la retirada de varias materias activas y por un invierno lluvioso e inusualmente suave que ha favorecido la proliferación del insecto. Las consecuencias empiezan a notarse en la calidad comercial del producto, un factor crítico en el mercado en fresco, donde la pérdida de valor puede producirse incluso cuando la producción se mantiene.

El impacto económico supera ya los 30 millones de euros a precios de mercado y la presión sobre los productores se intensifica con más lotes que no alcanzan los estándares, rechazos en destino, riesgo de no cosechar y dificultades para garantizar un suministro regular. Todo ello se suma a una tendencia que se repite campaña tras campaña: menos materias activas disponibles, menos usos autorizados y mayor presión de plagas y enfermedades.

El impacto económico supera ya los 30 millones de euros a precios de mercado y la presión sobre los productores se intensifica con más lotes que no alcanzan los estándares, rechazos en destino, riesgo de no cosechar y dificultades para garantizar un suministro regular

Ante esta situación, el sector ha trasladado al Ministerio la necesidad de autorizar el uso excepcional de spirotetramat, un fitosanitario clave para el control del pulgón cuya utilización está actualmente prohibida. La gravedad del problema ha llevado a los gobiernos autonómicos de las tres comunidades afectadas a coordinarse y ejercer presión conjunta para demandar del ministerio de Agricultura la autorización excepcional del insecticida Movento.

Desde Extremadura, Andalucía y Cataluña también se está solicitando Movento para frutales, ante el comienzo inminente de su campaña

Daños y magnitud de la afección

La dimensión real del avance del pulgón empieza a quedar reflejada en las primeras estimaciones oficiales. La Consejería de Agricultura de Murcia ha cuantificado en 6.100 hectáreas la superficie afectada. De ellas, cerca de 4.000 hectáreas corresponden a lechuga, 1.500 a brásicas y alrededor de 300 hectáreas respectivamente a apio y alcachofa, lo que confirma que los hortícolas al aire libre son el principal foco de impacto en este momento.

A esta información se suma el muestreo realizado por la Asociación de Productores-Exportadores de Frutas y Hortalizas de la Región de Murcia (Proexport) en 12 empresas “testigo” con explotaciones en Pulpí, Águilas–Valle del Guadalentín y Campo de Cartagena–Mar Menor. La organización subraya que se trata de datos provisionales y no de un análisis exhaustivo, ya que la plaga evoluciona día a día, al igual que su impacto tanto en campo como en los rechazos de mercancía por parte de clientes nacionales e internacionales. Además, las empresas participantes advierten que “cualquier cifra de hoy se va a quedar pequeña en el inicio de primavera, cuando la climatología sea perfecta para la plaga”.

Según este muestreo, las hectáreas afectadas en las 12 empresas de la muestra ascienden a 5.094, de las cuales 3.288 corresponden a lechuga, 1.246 a brásicas, 255 a apio y 288 a alcachofa. Dentro de esta superficie, 1.240 hectáreas se consideran ya de pérdida total, siendo la lechuga el cultivo más castigado seguido del brócoli.

Según este muestreo, las hectáreas afectadas en las 12 empresas de la muestra ascienden a 5.094, de las cuales 3.288 corresponden a lechuga, 1.246 a brásicas, 255 a apio y 288 a alcachofa

En cuanto al impacto productivo, a fecha de la realización del informe, Proexport estima 38.064 toneladas de producción perdida, lo que representa un 31% del total correspondiente a las hectáreas afectadas. El porcentaje varía según cultivo y nivel de afección: en lechuga se ha perdido casi el 50% de la producción de las hectáreas afectadas; en brásicas, alrededor del 34%; en apio, un 32%; y en alcachofa, un 23%.

En Andalucía, según los datos facilitados por el propio sector y la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural, los agricultores de la zona del levante almeriense estiman que este problema de sanidad vegetal tiene ya incidencia en casi el 70% de la superficie provincial de cultivos hortícolas al aire libre, un problema que está afectando a cultivos de hoja verde, como lechuga y espinacas, pero también a los cítricos de esta provincia.

Impacto económico

El estudio elaborado por Proexport sitúa las pérdidas económicas a efectos del mercado en 27.072.630 euros, una cifra que continúa creciendo conforme avanza la campaña. A este importe hay que sumar el coste derivado de los tratamientos adicionales con fitosanitarios y otros productos aplicados para intentar frenar la plaga, que asciende a 2.729.560 euros. En conjunto, se trata de un impacto económico “muy difícil de soportar para agricultores y empresas, sin importar su tamaño”, subrayan desde la asociación.

La presión no se limita al campo. Los rechazos en destino se han convertido en uno de los factores más críticos para las empresas exportadoras. Abelardo Hernández, director técnico de Proexport, es contundente al afirmar que “ahora mismo, no tenemos la capacidad de mantener las producciones de lechuga con el nivel de pulgones que muchos supermercados son capaces de aceptar, porque su tolerancia con el pulgón es muy baja”. Por ello, a su juicio, “la preocupación es enorme y está plenamente justificada. En los controles de calidad que se realizan a la recepción de un camión —que puede transportar alrededor de 20 palets— basta con que se detecte pulgón en varias lechugas para que se rechace la totalidad del lote. El impacto económico de un rechazo en destino es muy superior al de perder una hectárea en campo. Una hectárea de lechuga en origen tiene un valor determinado, pero una hectárea rechazada en destino multiplica ese valor por tres”.

Mariano Zapata, presidente de Proexport, destaca el esfuerzo que están realizando las empresas para mantener la regularidad del suministro pese a la presión de la plaga. “Pedimos más sensibilidad con el productor a nuestros clientes nacionales e internacionales. Nuestras empresas asociadas y todo el sector estamos haciendo lo imposible para que no falte producto en el lineal y para demostrar a los clientes que el producto que llega está en perfecto estado”, explica. Al mismo tiempo, reconoce que no toda la producción podrá comercializarse: “Hacemos una gran selección de producto en campo y habrá una parte que, inevitablemente, no podrá llegar al mercado. Pero en la que sí es apta, empresas y agricultores necesitamos el apoyo de nuestros clientes para reducir rechazos y ajustar los precios en origen para compensar parcialmente el impacto de esta plaga”.

Mariano Zapata, presidente de Proexport: “Pedimos más sensibilidad con el productor a nuestros clientes nacionales e internacionales. Nuestras empresas asociadas y todo el sector estamos haciendo lo imposible para que no falte producto en el lineal y para demostrar a los clientes que el producto que llega está en perfecto estado”

Los rechazos en destino se han convertido en uno de los factores más críticos para las empresas exportadoras. / PROEXPORT

Los efectos económicos se extienden también al ámbito social. El modelo productivo hortícola del sureste español depende en gran medida de trabajadores temporales, cuya actividad está vinculada al volumen de superficie en producción y a la cantidad de producto comercializable. Con miles de hectáreas afectadas y una gran parte de la producción perdida, muchos de estos trabajadores perderán muchas jornadas durante la campaña. Según el estudio de Proexport, el número de trabajadores afectados podría ascender a 3.836, una cifra que evidencia la dimensión social del problema.

A esta situación se suma el incremento del desperdicio alimentario, consecuencia directa de las pérdidas en campo, los destríos y los rechazos en destino. La asociación lamenta que esta realidad choque frontalmente con los objetivos de las políticas públicas en materia de sostenibilidad. “Todo lo contrario de lo que debería buscar una política contra el desperdicio alimentario, pero en agricultura se obvia, se olvida, se abandona a empresas y agricultores a su suerte cuando lo único que se quiere es salvar cultivos de una plaga o enfermedad”, denuncian desde Proexport.

Menos herramientas fitosanitarias…

La expansión del pulgón no es un fenómeno nuevo para el sector hortícola. “Es una plaga que ha estado siempre. Como todo lo que depende de la naturaleza, tiene años mejores y años peores. Hay años más secos, con menos presión, y años como este, más húmedos, con más presión”, explica el director técnico de Proexport. A ello se suma un factor determinante: este año ha habido un cambio en la disponibilidad de fitosanitarios “que nos ha dejado temblando”.

Según Hernández, la situación se ha agravado por la retirada de herramientas clave. “La Unión Europea ha cancelado el registro del spirotetramat debido a que Bayer, la casa de fitosanitarios propietaria de la materia activa, dejó de defender su registro. Durante mucho tiempo ha sido nuestra principal herramienta para controlar plagas al aire libre”, señala. Se trata de un producto sistémico, absorbido por la planta, que no solo protegía la lechuga frente al pulgón, sino que ofrecía cobertura durante semanas frente a otras plagas y en distintos cultivos. Su pérdida tiene un impacto transversal, afectando también a cítricos —especialmente en el control del cotonet— y a frutales.

Abelardo Hernández, director técnico de Proexport: “La Unión Europea ha cancelado el registro del spirotetramat debido a que la casa de fitosanitarios propietaria de la materia activa, dejó de defender su registro. Durante mucho tiempo ha sido nuestra principal herramienta para controlar plagas al aire libre”

Aunque la cancelación se decidió en 2024, el producto permaneció autorizado hasta octubre de 2025 para agotar existencias. “Anticipándonos al problema que ya veíamos venir, presentamos la primera solicitud de uso excepcional en octubre, coincidiendo con el fin de la autorización. La solicitud incluía lechugas, apio y brásicas como brócoli, coliflor, repollo, col china y kales. Sin embargo, en aquel entonces el Ministerio informó a la Consejería de Murcia que denegaría esa autorización excepcional, como hizo en frutales”, recuerda el director técnico. “Hemos mantenido abierta en todo momento una línea de diálogo técnico y riguroso con Sanidad de la Producción Agroalimentaria en el Ministerio de Agricultura para que conociesen todos los detalles de lo que estaba ocurriendo y colaborar en resolver el problema que enfrentábamos”

La situación se ha visto agravada por cambios recientes en otra de las materias activas utilizadas contra el pulgón. Hernández explica que “en 2025 se modificaron los límites máximos de residuos del acetamiprid, lo que obligó a retirar algunos usos específicos, entre ellos el aplicado a la lechuga. No se trata de una prohibición total, pero sí hemos perdido otra herramienta importante para controlar esta plaga”.

Desde Proexport insisten en que el problema no es sólo regulatorio, sino también técnico. “La sostenibilidad en el uso de fitosanitarios es irrenunciable para todos nosotros y para cualquier productor que quiera responder a lo que la sociedad y el planeta demandan. Nos enfrentamos es un problema técnico y operativo: cuando sólo quedan una o dos materias activas para enfrentar una plaga, se acaban usando de forma repetida y aparecen resistencias. Lo que antes se controlaba con cierta facilidad ahora se complica y sus consecuencias se agravan. En el día a día lo vemos con más problemas de pulgones, orugas y mosca blanca”, lamentan desde la asociación.

…que nuestros competidores

La reducción progresiva de materias activas eficaces para el control del pulgón –y para otras muchas plagas– ha generado una profunda indignación en el sector hortícola español, especialmente al comparar la situación con la de otros países europeos. El caso del spirotetramat, la herramienta que el sector considera clave para frenar la plaga, es el ejemplo más evidente.

Según explica el director técnico de Proexport, “esa herramienta que nosotros solicitamos y que nos han denegado ha sido autorizada en otros países de la Unión Europea. Italia, Portugal o Francia pueden usarla, incluso en cultivos que compiten directamente con los nuestros, como brásicas o lechuga. No entendemos por qué aquí no se nos permite la misma herramienta”. La contradicción es difícil de asumir para los productores, que ven cómo sus competidores directos sí disponen de una autorización excepcional, una solución que en España has tenido respuesta a través de la resolución del MAPA que rechaza la solicitud presentada por la Consejería de Agricultura murciana para autorizar el uso de formulados a base de spirotetramat al 10% pese a la gravedad de la situación.

Abelardo Hernández, director técnico de Proexport: “esa herramienta que nosotros solicitamos y que nos han denegado ha sido autorizada en otros países de la Unión Europea. Italia, Portugal o Francia pueden usarla, incluso en cultivos que compiten directamente con los nuestros, como brásicas o lechuga. No entendemos por qué aquí no se nos permite la misma herramienta”

En la misma línea, el presidente de Proexport subraya la desigualdad que esto genera dentro del propio mercado comunitario. “En varios países de la Unión Europea se ha concedido un uso excepcional de cuatro meses para esa materia activa concreta. Aquí en España se nos ha denegado. Esto nos coloca en una situación de desventaja clara frente a otros productores europeos con los que, como Italia, compartimos calendarios de producción, lo que genera una preocupación enorme en el sector, agronómica y ahora también comercial”, afirma.

Zapata va más allá y hace una mención directa a las autoridades. “Lo más preocupante es que parece que no son conscientes del problema tan grave que tenemos. Ahora mismo afecta a la lechuga y a las brásicas, pero va camino de afectar también al melón, a los cítricos y a los frutales. Es un problema serio y necesitamos soluciones inmediatas y de choque para frenar la plaga e impedir que afecte a otros cultivos y a otras zonas”, advierte.

Peticiones del sector

Para las empresas hortícolas del sureste español, la falta de acceso al spirotetramat en un momento de máxima presión de la plaga no sólo compromete la producción actual, sino que también cuestiona la capacidad del sistema para ofrecer alternativas viables cuando se retiran materias activas sin disponer de sustitutos eficaces. La sensación generalizada es que la normativa europea se está aplicando de forma desigual entre Estados miembros, y que España opera bajo condiciones más restrictivas que otros productores europeos, lo que afecta directamente a su competitividad.

Por ello, ante la falta de herramientas eficaces y la negativa del Ministerio a autorizar el uso excepcional de materias activas como el spirotetramat el sector hortícola insiste en la necesidad de competir en igualdad de condiciones dentro del mercado europeo. “Lo justo sería disponer de las mismas herramientas que el resto de los productores europeos. La Unión Europea es un mercado único y competimos directamente con otros países. Lo que pedimos es igualdad de condiciones y una explicación clara de por qué nosotros no podemos utilizar herramientas que sí están autorizadas en otros Estados miembros. Queremos jugar con las mismas cartas y un marco regulatorio que no genere desigualdades”, explica Hernández.

Ante la falta de herramientas eficaces y la negativa del Ministerio a autorizar el uso excepcional de materias activas como el spirotetramat el sector hortícola insiste en la necesidad de competir en igualdad de condiciones dentro del mercado europeo

Desde Proexport insisten en que es imprescindible agilizar las autorizaciones excepcionales cuando se producen picos de plaga o condiciones climáticas anómalas; ampliar registros y usos menores de soluciones ya evaluadas para poder aplicarlas en otros cultivos cuando sea técnicamente viable; y evitar que la distribución limite los LMR por debajo de lo legal sin ofrecer alternativas reales, ya que esto deja al productor sin margen y termina afectando a toda la cadena. También reclaman reforzar la gestión integrada de plagas (IPM) “de verdad”, con rotación de modos de acción, monitoreo y biocontrol cuando sea aplicable. “Necesitamos un abanico de herramientas suficiente para que el sistema funcione”, concluyen desde la asociación.

A pesar de las dificultades, el sector asegura que continuará reclamando igualdad de condiciones. Hernández expresa que “vamos a seguir pidiendo disponer de las mismas herramientas que el resto de los productores europeos y vamos a seguir trabajando. Si supone un mayor coste, asumiremos ese coste, y si es necesario labrar parte de la producción para garantizar que no llegue pulgón al destino, lo haremos”. En esta línea, el presidente de Proexport incide en la urgencia de corregir la desigualdad, por ello han vuelto a solicitar “excepcionalidad de cuatro meses, igual que se ha concedido en Italia, Portugal, Alemania, Francia, Eslovenia o Reino Unido. Lo que pedimos es que se nos permita utilizar los productos necesarios para frenar la plaga, evitar que siga avanzando y salvar nuestras producciones”.

Frente común

La gravedad de la situación ha llevado a los gobiernos autonómicos de Andalucía, Comunitat Valenciana y Región de Murcia a conformar un frente común para trasladar al Gobierno central la urgencia de autorizar el uso excepcional de materias activas en un momento crítico para los cultivos hortícolas. La coordinación entre las tres comunidades refleja la dimensión del problema y la necesidad de actuar con rapidez para evitar que la plaga siga avanzando.

No obstante, las peticiones tanto del sector como de los gobiernos comunitarios han caído, por ahora, en saco roto. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha denegado finalmente la autorización excepcional solicitada para utilizar formulados a base de spirotetramat al 10%. Según el documento remitido por el Ministerio, el producto “no cumple con lo establecido en el artículo 53 del Reglamento (CE) nº 1107/2009”, la normativa que regula las autorizaciones excepcionales de fitosanitarios en la UE. Este mecanismo permite habilitar temporalmente —durante un máximo de 120 días— el uso de un producto no autorizado cuando existe un peligro fitosanitario que no puede controlarse por otros medios razonables. Sin embargo, Agricultura concluye que en este caso no concurren las condiciones necesarias para activar esta vía de emergencia.

La gravedad de la situación ha llevado a los gobiernos autonómicos de Andalucía, Comunitat Valenciana y Región de Murcia a conformar un frente común para trasladar al Gobierno central la urgencia de autorizar el uso excepcional de materias activas en un momento crítico para los cultivos hortícolas

La consejera de Agricultura, Sara Rubira, considera que la decisión supone “dar la espalda a los agricultores, que han dicho alto y claro que necesitan este producto para poder combatir esta plaga”. Rubira recuerda que Andalucía y Valencia también han solicitado el uso del mismo formulado, y que “los tres consejeros solicitamos una reunión que por el momento no se ha celebrado”.

Alternativas actuales

Paralelamente, el Ministerio sí ha autorizado el uso de un fitosanitario a base de cyantraniliprol como herramienta para contener el avance del pulgón, una autorización que llegó tras la petición formal de la Junta de Andalucía. No obstante, el consejero andaluz de Agricultura, Fernández-Pacheco, ha subrayado que esta medida no es suficiente y que su comunidad tampoco renuncia “al producto solicitado inicialmente dada la importancia de la superficie afectada”.

Ante la negativa a autorizar el uso excepcional de materias activas como el spirotetramat, el sector se ha visto obligado a buscar alternativas para contener la plaga. Sin embargo, la incorporación de nuevos productos no es un proceso inmediato ni sencillo. Requiere tiempo, conocimiento técnico y un manejo preciso para evitar fallos que permitan que el pulgón siga avanzando.

El director técnico de Proexport explica que el sector está utilizando las opciones disponibles, como el sulfoxaflor, autorizado excepcionalmente para la Región de Murcia, pero que su eficacia y manejo suponen un reto para los productores. “Estamos recurriendo a otras alternativas y las estamos aplicando, pero requieren un aprendizaje técnico. No existe una herramienta universal, cada formulado tiene un momento adecuado de aplicación dentro del ciclo del cultivo y del ciclo de la plaga, y cada uno presenta sus propias limitaciones. Cuando sólo dispones de unas pocas opciones, cualquier error en el manejo permite que la plaga continúe avanzando”. Añade que, en un ciclo de lechuga de tres meses, puede haber cinco o seis formulados disponibles para distintas plagas y enfermedades, pero cada uno exige una dosis, un momento y unas condiciones específicas, lo que reduce el margen de maniobra.

Los productores redoblan esfuerzos para contener el avance del pulgón con las escasas herramientas disponibles. / PROEXPORT

Ante la negativa a autorizar el uso excepcional de materias activas como el spirotetramat, el sector se ha visto obligado a buscar alternativas para contener la plaga. Sin embargo, la incorporación de nuevos productos no es un proceso inmediato ni sencillo

Hernández detalla que la complejidad aumenta en cultivos como la lechuga, donde el pulgón se refugia en el interior de las hojas, dificultando el acceso de los tratamientos. “La lechuga es especialmente sensible a los pulgones. Se introducen entre las hojas y muchos productos no llegan a alcanzarlos. Solo los productos sistémicos —aquellos que penetran en el tejido vegetal— resultan eficaces. Los productos de contacto requieren impactar directamente sobre el insecto, y si no lo hacen, no tienen efecto”. Esta limitación técnica, unida a la falta de materias activas con eficacia probada, complica el control de la plaga en un contexto en el que cada aplicación cuenta.

Compromiso

La negativa del Ministerio a autorizar el uso excepcional del spirotetramat deja al sector hortícola del sureste español en una situación de elevada vulnerabilidad frente a una plaga que avanza con rapidez y cuyo impacto sobre las explotaciones y la rentabilidad aumenta día a día. La firmeza mostrada por los consejeros de Agricultura de Murcia, Andalucía y la Comunitat Valenciana refleja la magnitud del problema en campo y la urgencia de disponer de soluciones eficaces y ajustadas a la realidad productiva. La insistencia en volver a solicitar el uso del spirotetramat evidencia que, para las administraciones autonómicas y para los agricultores, la gestión de esta plaga no puede esperar a los tiempos administrativos ni a interpretaciones restrictivas de la normativa.

Desde Proexport insisten en que “la seguridad alimentaria no se negocia. Pero la viabilidad de la producción tampoco debería ponerse contra la pared. Esto no va de ‘más química’: va de herramientas eficaces, uso responsable y decisiones ágiles, para asegurar calidad, continuidad de suministro y rentabilidad”.

En este contexto los productores redoblan esfuerzos para contener el avance del pulgón con las escasas herramientas disponibles, en un intento de demostrar —una vez más— su compromiso con el trabajo y con el suministro. El presidente de Proexport lanza un mensaje de tranquilidad a los mercados: “Estamos haciendo todo lo posible para atender las necesidades de nuestros clientes. Queremos pedirles sensibilidad y flexibilidad para afrontar esta situación. Siempre hemos demostrado que estamos a la altura de las circunstancias y que hacemos las cosas muy bien hechas”.

Mariano Zapata, presidente de Proexport: “Estamos haciendo todo lo posible para atender las necesidades de nuestros clientes. Queremos pedirles sensibilidad y flexibilidad para afrontar esta situación. Siempre hemos demostrado que estamos a la altura de las circunstancias y que hacemos las cosas muy bien hechas”

Mientras, el sector seguirá afrontando una campaña marcada por la incertidumbre y por un pulgón que, por ahora, avanza más rápido que las respuestas de la Administración. Para los productores, la hoja de ruta es evidente: “la solución pasa por trabajar juntos, Administración, distribución, técnicos y productores. Si no, el coste lo acabamos pagando todos: campo, industria y lineal”.

Alternativas biológicas

Magda Galeano, vicepresidenta de IBMA (International Biocontrol Manufacturers Association), explica que “desde IBMA entendemos la preocupación del sector ante el aumento de infestaciones de pulgón en cultivos como lechuga y brásicas. El incremento, a veces fuera de control, de las poblaciones de pulgón en los cultivos de hoja como la lechuga se está produciendo tras la retirada del mercado de sustancias químicas como el spirotetramat. La imposibilidad legal de usar esta sustancia ya estaba prevista con varios años de antelación, por lo que la situación actual es una clara consecuencia de la falta de previsión para introducir en los cultivos otras alternativas de control de plagas que sí están disponibles, como es el caso del control biológico basado en las sueltas de diferentes enemigos naturales”.

“Las sustancias naturales (especialmente las piretrinas y azadiractina)”, continúa Galeano, “son muy eficaces y combinando adecuadamente el modo de aplicación y el tiempo de aplicación junto con el resto de los agentes de biocontrol, forman una estrategia eficaz y sostenible. Es muy importante insistir en que el éxito del control biológico depende de la correcta aplicación de los protocolos técnicos y de entender que el objetivo es evitar que la plaga dañe al cultivo”.

Maite Galeano, vicepresidenta de IBMA: “Las sustancias naturales (especialmente las piretrinas y azadiractina) son muy eficaces y combinando adecuadamente el modo de aplicación y el tiempo de aplicación junto con el resto de los agentes de biocontrol, forman una estrategia eficaz y sostenible”

Puestos en contacto con Koppert, una de las firmas asociadas de IBMA, comentan que “el control biológico de diferentes especies de pulgón es algo habitual en España en todo tipo de cultivos, tanto en invernadero como al aire libre. La plaga del pulgón es bien conocida por los productores, pero también por los equipos de investigación y los técnicos de campo de Koppert, que desde hace muchos años trabajan continuamente en la mejora de los protocolos de control biológico para garantizar que las soluciones y estrategias se adaptan a una realidad en continua evolución, definida por la aparición de nuevas plagas y de nuevos retos de sanidad vegetal como consecuencia de la imparable retirada del mercado de un gran número de plaguicidas químicos”.

En cultivos de hoja como lechuga, “Koppert ofrece un eficaz protocolo técnico de prevención frente a pulgón que combina la introducción de varios enemigos naturales con el uso de plantas bánker y plantas reservorio, capaces de potenciar la presencia constante de fauna auxiliar durante todo el ciclo de cultivo. Para ello se recomienda el uso de plantas de cereal, además de otras especies vegetales como Lobularia maritima, Tagetes o Cilantro, entre otras. En cuanto a los enemigos naturales, Koppert incluye en su protocolo parasitoides de pulgón, como Aphidius colemani y Aphidius ervi, y depredadores como Chrysoperla carnea y sírfidos, fundamentalmente, Sphaerophoria rueppellii y Episyrphus balteatus”.

“La eficacia del control biológico del pulgón está ampliamente comprobada, siendo imprescindible seguir adecuadamente los protocolos técnicos y respetar los plazos de introducción de cada enemigo natural”, explican desde Koppert, ya que “la estrategia más eficaz es la que se inicia antes de detectar la presencia de la plaga”. La semana próxima profundizaremos más en este tema en una entrevista con Magda Galeano.