El Ministerio niega el uso excepcional del fitosanitario solicitado por Andalucía, Murcia y la Comunidad Valenciana pese a una crisis que ya afecta a más de 8.000 hectáreas y mantiene en alerta al sector hortofrutícola mediterráneo

Los tres ejecutivos reclamaban el levantamiento temporal del veto sobre esta materia activa, conocida comercialmente como Movento, ante la falta de herramientas eficaces para contener la expansión del insecto. / PROEXPORT
Valencia Fruits. Redacción.
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) ha rechazado la petición de autorizar de forma excepcional el uso de Spirotetramat al 10% para combatir la plaga de pulgón que afecta a explotaciones agrarias de Andalucía, la Región de Murcia y la Comunidad Valenciana.
Según la resolución publicada por el Ministerio, no se cumplen las condiciones previstas en la normativa europea para activar el mecanismo de emergencia que permitiría el uso temporal de este producto fitosanitario durante un máximo de 120 días.
Los gobiernos de estas tres comunidades autónomas habían solicitado al ministro de Agricultura, Luis Planas, la autorización temporal de este plaguicida ante la gravedad de una situación que mantiene en máxima alerta al sector agrario. El producto, autorizado en otros países de la Unión Europea —Francia, Italia, Alemania, Portugal, Grecia y Eslovenia—, se está empleando en dichos territorios para combatir la misma plaga.
La decisión del MAPA ha sido recibida como un jarro de agua fría por el sector hortofrutícola del arco mediterráneo, que afronta una de las crisis fitosanitarias más graves de la última década debido a una proliferación explosiva de pulgón que ya afecta a más de 8.000 hectáreas.
Frente común autonómico y agrario
La negativa ministerial llega tras una petición formal y coordinada de los gobiernos autonómicos de Andalucía, la Región de Murcia y la Comunidad Valenciana, respaldada por las principales organizaciones profesionales agrarias —Asaja, COAG y UPA—.
Los tres ejecutivos reclamaban el levantamiento temporal del veto sobre esta materia activa, conocida comercialmente como Movento, ante la falta de herramientas eficaces para contener la expansión del insecto.
Fuentes de la administración andaluza advirtieron tras conocerse la resolución que la situación supone “una pérdida irreversible para nuestra economía”
Desde la Junta de Andalucía se ha calificado la situación de “indefensión histórica”, al considerar que mientras España mantiene la prohibición, competidores directos dentro de la Unión Europea han permitido el uso de esta molécula o han concedido periodos de gracia adicionales para proteger sus producciones. Fuentes de la administración andaluza advirtieron tras conocerse la resolución que la situación supone “una pérdida irreversible para nuestra economía”.
Avance acelerado de la plaga
La situación en el campo se considera crítica. Un invierno atípicamente suave y húmedo ha favorecido una presión biótica continuada que ha impulsado la expansión del pulgón.
En Almería, considerado el epicentro de la crisis, ya se han destruido más de 2.000 hectáreas, con un ritmo de avance estimado en 250 hectáreas semanales que deben ser arrancadas para intentar frenar la propagación del insecto.
En la Región de Murcia, los daños alcanzan las 6.000 hectáreas y afectan especialmente a cultivos estratégicos como la lechuga, el brócoli y la alcachofa.
La preocupación se extiende también a la Comunidad Valenciana, donde el pulgón no solo debilita las plantaciones, sino que actúa como vector de virus como la Clorosis Nervial Amarilla (CYVCV) en cítricos, una amenaza que podría dejar fuera de los mercados de exportación una parte significativa de la cosecha.
Alternativas autorizadas y limitaciones técnicas
Como alternativa a la autorización del Spirotetramat, el Ministerio ha habilitado el uso de otras materias activas bajo condiciones estrictas. La principal opción ofrecida es el Sulfoxaflor (Isoclast), para el que se han emitido autorizaciones excepcionales temporales en cultivos de apio, cítricos y frutales de hueso.
Sin embargo, el sector considera que estas soluciones resultan insuficientes. Los técnicos agrarios señalan que el Sulfoxaflor presenta una menor sistemia que el Spirotetramat, al no contar con doble movilidad —ascendente y descendente— necesaria para alcanzar a los insectos que se refugian en el interior de cultivos como lechugas o cogollos.
Además, su elevada toxicidad para los polinizadores obliga a realizar aplicaciones nocturnas y a comunicar los tratamientos con 48 horas de antelación a los apicultores, lo que complica notablemente la operativa diaria de las explotaciones.
Junto a la vía química, el Ministerio ha instado a reforzar la Gestión Integrada de Plagas (GIP) y el control biológico mediante la liberación de parasitoides. No obstante, técnicos agrícolas coinciden en que, ante una explosión demográfica del pulgón de la magnitud actual, el control biológico por sí solo resulta insuficiente para salvar las cosechas de primavera, situando al Levante español en un escenario de elevada vulnerabilidad económica.









