El campo almeriense sitúa la tasa en torno al 4%, frente a niveles superiores en industria y servicios, mientras crece la preocupación por su impacto en costes y organización

En Almería, la tasa se sitúa en torno al 4% calculado sobre horas trabajadas, una cifra inferior a la registrada en la industria, donde oscila entre el 7% y el 7,5%. / ARCHIVO
Valencia Fruits. Redacción.
El absentismo laboral se ha situado como uno de los principales desafíos para la competitividad empresarial, con especial incidencia en el sector agrario y, de forma particular, en el hortofrutícola. Así se puso de manifiesto en la jornada “El reto del absentismo laboral en el sector agrario”, organizada por COEXPHAL y la mutua Egarsat, donde se analizó la dimensión y las implicaciones de este fenómeno.
Durante el encuentro se destacó la elevada variabilidad del absentismo según sectores y empresas, lo que obliga a realizar análisis individualizados en cada organización. En el caso del sector agrario en Almería, la tasa se sitúa en torno al 4% calculado sobre horas trabajadas, una cifra inferior a la registrada en la industria, donde oscila entre el 7% y el 7,5%, y muy por debajo de determinados ámbitos del sector servicios, donde algunas empresas alcanzan niveles cercanos al 20%.
La gestión interna, clave para reducir el absentismo
Desde Egarsat se incidió en la necesidad de que las empresas adopten un papel activo en la gestión del absentismo, más allá del seguimiento de las bajas médicas. En este sentido, se subrayó la importancia de actuar sobre factores internos como la organización del trabajo, la conciliación, la flexibilidad laboral, el apoyo asistencial y la prevención de situaciones que puedan derivar en incapacidad temporal.
Por su parte, COEXPHAL, integrada en Fepex, puso el foco en la relevancia de la prevención de riesgos laborales y en una adecuada gestión de los recursos humanos como herramientas fundamentales para contener el absentismo. Asimismo, durante la jornada se abordó la aplicación de medidas correctoras cuando sea necesario, incluyendo procedimientos sancionadores en casos de absentismo injustificado o reiterado, con el objetivo de preservar la equidad y el correcto funcionamiento de las empresas.
Presión sobre el sistema de incapacidad temporal
Desde la dirección provincial del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) en Almería se alertó de la creciente presión sobre el sistema de gestión de la incapacidad temporal. Entre los factores que explican esta situación figuran el aumento de los procesos de larga duración, la falta de personal sanitario evaluador y elementos estructurales como el envejecimiento de la población activa, el retraso en la edad de jubilación y las listas de espera en el sistema sanitario.
Para Fepex, el aumento de las bajas laborales incide directamente en la planificación de campañas, el cumplimiento de los programas comerciales y la capacidad de respuesta a los mercados
Además, se señaló como problemática específica la existencia de los denominados “hiperfrecuentadores”, trabajadores que encadenan múltiples bajas de corta duración. A cierre de marzo, Almería registraba 5.828 perceptores de incapacidad temporal. Ante este escenario, se aboga por reforzar la coordinación entre el INSS, las mutuas y los servicios públicos de salud, así como por la futura implantación de la incapacidad temporal parcial que permita reincorporaciones progresivas al puesto de trabajo.
Un problema para el sector exportador
La preocupación por el absentismo laboral trasciende el ámbito provincial y se extiende a otras zonas productoras y exportadoras de frutas y hortalizas, así como al conjunto de la economía española. En este sentido, desde la patronal se advierte de su impacto creciente en un contexto de elevada competencia, márgenes ajustados y fuerte dependencia de la mano de obra.
Para Fepex, el aumento de las bajas laborales incide directamente en la planificación de campañas, el cumplimiento de los programas comerciales y la capacidad de respuesta a los mercados. La disponibilidad de personal se convierte así en un factor determinante, con efectos inmediatos sobre la productividad, los costes y la organización del trabajo en las empresas hortofrutícolas.










