Una resolución publicada en el Diari Oficial de la Generalitat valenciana impone la destrucción de material infectado, el control de vectores y restricciones al movimiento vegetal para frenar la expansión de esta plaga

Este virus emergente, cuya expansión internacional ha sido progresiva desde su primera detección en Pakistán en 1988, ha sido identificado recientemente en la Comunitat Valenciana en diversas especies de cítricos. / ARCHIVO
Valencia Fruits. Redacción.
La Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca ha declarado oficialmente la presencia del Potexvirus citriflavivenae (CYVCV), conocido como virus de la clorosis amarilla o clorosis nervial amarilla de los cítricos, en la Comunitat Valenciana. La resolución, de fecha 21 de abril de 2026, establece medidas urgentes para su erradicación y control tras confirmarse su detección en distintas zonas productoras.
Este virus emergente, cuya expansión internacional ha sido progresiva desde su primera detección en Pakistán en 1988, ha sido identificado recientemente en la Comunitat Valenciana en diversas especies de cítricos. Los muestreos realizados entre finales de 2025 y principios de 2026 han confirmado su presencia en tres comarcas de la provincia de Castellón y otras tres de Valencia, tanto en explotaciones agrarias como en parques y jardines.
El CYVCV o virus de la clorosis amarilla provoca síntomas foliares muy característicos, como un intenso amarilleamiento de las nervaduras, deformaciones, manchas anulares y, en estados avanzados, necrosis. Aunque en naranjos y mandarinos puede no manifestar daños evidentes, estas especies pueden actuar como reservorio del virus. En cambio, en limoneros y limas puede ocasionar deformaciones del fruto, pérdida de calidad comercial y descensos en la producción, lo que incrementa su relevancia económica.
Uno de los principales riesgos asociados a la clorosis amarilla es la ausencia de tratamientos curativos. Los árboles infectados permanecen enfermos durante toda su vida y se convierten en focos de propagación. El virus se transmite por injerto, por herramientas de corte y a través de insectos vectores habituales en el cultivo de los cítricos, como diversas especies de pulgones y la mosca blanca (Dialeurodes citri), lo que facilita su dispersión.
Los árboles infectados permanecen enfermos durante toda su vida y se convierten en focos de propagación
Ante esta situación, la Generalitat ha calificado de utilidad pública la lucha contra esta plaga y ha establecido un conjunto de obligaciones para agricultores y operadores. Entre ellas, destaca la prohibición de mover o comercializar material vegetal infectado o sospechoso, así como la obligatoriedad de comunicar cualquier indicio de la enfermedad a los servicios de sanidad vegetal.
Las medidas fitosanitarias contempladas en la resolución difieren en función del ámbito territorial. En zonas consideradas prioritarias, como las comarcas del Baix Vinalopó y la Vega Baja en la provincia de Alicante, se establece la erradicación obligatoria de todos los vegetales hospedantes en parcelas afectadas. Esta actuación deberá ir precedida de tratamientos contra los insectos vectores y ejecutarse in situ, bajo supervisión oficial, en un plazo máximo de quince días.
En el resto de la Comunitat Valenciana, se intensificará la vigilancia en plantaciones, viveros y espacios verdes, junto con actuaciones dirigidas a reducir las poblaciones de vectores. Asimismo, se incide en la desinfección de herramientas de corte como medida preventiva clave frente a la transmisión del virus.
La normativa también establece obligaciones específicas para los operadores profesionales inscritos en el Registro Oficial de Operadores Profesionales de Vegetales (ROPVEG), quienes deberán inspeccionar sus instalaciones, aplicar tratamientos fitosanitarios en caso de detección y eliminar el material infectado en plazos establecidos.
En materia de circulación de plantas, se refuerzan los requisitos del reglamento europeo, exigiendo el pasaporte fitosanitario y la trazabilidad del material vegetal durante al menos tres años. Paralelamente, la Administración autonómica llevará a cabo prospecciones sistemáticas para determinar la extensión del virus de la clorosis amarilla y verificar el cumplimiento de las medidas.
En materia de circulación de plantas, se refuerzan los requisitos del reglamento europeo, exigiendo el pasaporte fitosanitario y la trazabilidad del material vegetal durante al menos tres años
La Generalitat advierte de que el incumplimiento de estas obligaciones podrá derivar en sanciones administrativas e incluso en la ejecución subsidiaria de las medidas a cargo del titular afectado, en el marco de la Ley de Sanidad Vegetal.
Con esta resolución, la Administración autonómica pretende contener la expansión de la clorosis amarilla, una enfermedad emergente que amenaza especialmente a la producción de limón en la Comunitat Valenciana, donde se concentra una parte fundamental del sector citrícola.










