Entrevista al Presidente de la A. de Operadores de Variedades Vegetales (ASOVAV), Cestino Recatalá

El presidente de ASOVAV, Celestino Recatalá, reclama impulsar la investigación varietal nacional para reducir la dependencia exterior. / ASOVAV
Óscar Orzanco. Redacción.
Celestino Recatalá repasa la evolución de las variedades protegidas en la citricultura española desde los conflictivos inicios de Nadorcott hasta el actual modelo de gestión varietal. El presidente de ASOVAV defiende el papel de la asociación en la seguridad jurídica y la transferencia de información al productor, al tiempo que reclama una apuesta más decidida por la investigación varietal nacional para evitar la dependencia de programas extranjeros.
Valencia Fruits. ASOVAV surge en 2010 como canal de intermediación tras la aparición en el sector agroalimentario de nuevas formas de gestión de las variedades vegetales protegidas. En el ámbito de los cítricos, y en esos primeros años, ¿se vivieron momentos complicados ante la aplicación de los derechos de los obtentores?
Celestino Recatalá. La batalla judicial por los derechos de la variedad Afourer, hoy Nadorcott, derivó, efectivamente, en un momento muy difícil y tenso. Muchos productores recibieron demandas por parte de los gestores de sus derechos en las que les amenazaban con multas económicas, arranques de árboles e incluso penas de cárcel. Los citricultores chocaron de sopetón con conceptos como patente, royalty o regularización que hasta entonces les eran prácticamente desconocidos y que a partir de ahora serían fundamentales para entender las nuevas reglas del juego. Ante esta situación, los agricultores afectados decidieron organizarse para defender sus intereses y así nació ASOVAV, impulsada por AVA-Asaja. Entre otros logros positivos para el sector, ganamos en los tribunales cuestiones esenciales como la cuantía de una compensación razonable para pagar los royalties de regularización y la delimitación del derecho del obtentor, que no se extiende ilimitadamente a la comercialización del fruto.
“La creciente demanda de información agronómica sobre nuevas variedades vegetales ha encontrado en ASOVAV una entidad de referencia para el sector, tanto a la hora de defender los intereses de los operadores como de obtener datos de interés comercial”
VF. ¿Cómo ha evolucionado la asociación desde su creación?
CR. La creciente demanda de información agronómica sobre nuevas variedades vegetales ha encontrado en ASOVAV una entidad de referencia para el sector, tanto a la hora de defender los intereses de los operadores como de obtener datos de interés comercial. Con más de 600 socios, ha desempeñado un importante papel de intermediación y defensa, participando en procesos de regularización de variedades como Orri o Spring Sunshine. Pero cada vez está más volcada en proporcionar información actualizada, no solo ante posibles conflictos en los tribunales, sino también a la hora de conocer el comportamiento de nuevas variedades que pueden resultar interesantes para el agricultor desde el punto de vista agronómico y comercial.
VF. ¿Cuál es la principal función de ASOVAV actualmente y qué servicios ofrecen a sus asociados?
CR. ASOVAV trabaja para garantizar la seguridad jurídica de sus asociados y ayudarles a obtener la máxima rentabilidad de sus explotaciones, a través de información precisa y de aplicación ágil, eficaz y profesional. Un equipo técnico elabora una base de datos de variedades que resulten comercialmente idóneas para los productores, determinando su producción, adaptación a las condiciones de clima y suelo, portainjertos, ventana óptima de comercialización, comportamiento postcosecha, etc. Otra aportación destacable es la transferencia de información a los asociados, bien a través de consultas individuales o bien de publicaciones técnicas a través de los medios de comunicación de ASOVAV. Asimismo, gracias a los convenios suscritos con la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) y la Finca Sinyent, ASOVAV impulsa diferentes ensayos de variedades vegetales, especialmente cítricos, que pueden ser supervisados y validados por la UPV, para finalmente transmitir los conocimientos adquiridos.
VF. ¿También colaboran con los obtentores?
CR. Sí, siempre desde la convicción de garantizar un sector sólido, coordinado y rentable para todas las partes. ASOVAV asesora sobre todo lo relacionado con el registro y gestión de nuevas variedades vegetales. Ofrece apoyo en licencias, contratos de cultivo y comercialización, regularización de plantaciones, trazabilidad de la fruta y pago de royalties. También informa sobre valoraciones económicas de explotaciones y aspectos fiscales vinculados a cada variedad.
VF. ¿Qué ha supuesto para el sector citrícola español la irrupción de las variedades protegidas?
CR. Como en todo, hay luces y sombras, pero sin duda ha significado un punto de inflexión. Entre los inconvenientes, generó más incertidumbre jurídica, que hemos contribuido a esclarecer, y obligó a los agricultores a realizar una inversión más fuerte para hacer frente al pago de royalties y los sistemas de trazabilidad, etiquetado y promoción.
La principal ventaja, salvo excepciones, es una mayor garantía de rentabilidad económica, especialmente en la ventana de las mandarinas de media estación y tardías.
VF. ¿Tienen acceso a estas variedades todo tipo de productores o es un modelo de citricultura muy selectivo?
CR. El acceso no siempre es sencillo. Las limitaciones impuestas por los gestores de cada variedad y el elevado coste de los royalties han dificultado que muchos agricultores puedan incorporarlas a sus explotaciones. Esta situación ha sido general en toda la citricultura española, tanto en la Comunidad Valenciana como en Murcia y Andalucía.
VF. Las variedades protegidas actuales proceden de estudios en centros o universidades foráneas. ¿Qué está ocurriendo con la investigación varietal citrícola en centros como el IVIA?
CR. Dejando claro que el IVIA es un centro de investigación de referencia que trabaja muy bien en beneficio del sector, porque la mayoría de sus investigadores tienen un gran nivel y rozan la excelencia, el departamento de variedades de cítricos es el único del que hablan mal los agricultores por la falta durante décadas de resultados constatables.
“El IVIA no ha sido capaz de desarrollar ninguna de las principales variedades protegidas presentes hoy en el mercado”
De hecho, no ha sido capaz de desarrollar ninguna de las principales variedades protegidas presentes hoy en el mercado. Este departamento es el talón de Aquiles del IVIA, que insisto es un centro con excelentes investigadores que continuamente aportan soluciones a los problemas de los productores, pero que falla estrepitosamente en las variedades de cítricos y parece que va a seguir fallando en el futuro.
Países como Estados Unidos o Israel sí priorizan la obtención de variedades diferenciadas, lo que les permite reinvertir los ingresos generados en más investigación. Mientras tanto, los citricultores españoles siguen pagando royalties a centros extranjeros.
Si la Unión Europea aprobara de una vez por todas las nuevas técnicas genómicas (no lo ha hecho aún por culpa de la ideología política ecologista radical), podríamos tener una oportunidad para impulsar la innovación y acelerar el desarrollo de nuevas variedades y soluciones para el sector. Más vale tarde que nunca.
Acceso a la entrevista en la página 6 del dossier Cítricos Variedades en el ejemplar de Valencia Fruits.
Acceso íntegro al último ejemplar de Valencia Fruits.






