Entrevista a la Gerente de Compañía de Variedades Vegetales Protegidas, Reyes Moratal

Reyes Moratal explica que los socios se han incorporado progresivamente. / ARCHIVO
Raquel Fuertes. Redacción.
La gestión de variedades protegidas en cítricos ha cambiado profundamente la estructura del sector citrícola español en las últimas dos décadas. Lo que comenzó con la variedad Nadorcott derivó en nuevos modelos de gobernanza en los que agricultores, operadores comerciales y titulares varietales participan conjuntamente en la administración de los derechos de explotación y comercialización. Reyes Moratal, gerente de CVVP, repasa la evolución de este modelo, el papel que desempeñan actualmente las asociaciones varietales y los retos a los que se enfrenta el sector en materia de innovación genética, control de plantaciones y equilibrio de un mercado en el que conviven con las variedades tradicionales.
Valencia Fruits. ¿Cómo nació el modelo de protección a partir de Nadorcott, variedad pionera?
Reyes Moratal. Efectivamente, la primera variedad de cítricos que en España empezó a gestionarse de esta manera fue Nadorcott. Cuando nació el Club de Variedades Vegetales Protegidas la variedad ya estaba siendo gestionada por otra entidad. Nosotros no fuimos exactamente los pioneros, pero sí entramos en una fase muy temprana del modelo. Así, el Club se constituyó a finales de 2008. En aquel momento, el licenciatario exclusivo de Nadorcott en España y Portugal, Carpa Dorada SL, decidió cambiar el sistema de gestión y apostar por un modelo en el que los propios operadores participaran activamente.
En lugar de contratar directamente a una empresa para gestionar la variedad, se consensuó con un grupo importante de agricultores y comercializadores la creación de una asociación que firmó un acuerdo de colaboración para la gestión de la variedad.
Ese fue el germen de lo que hoy conocemos como Compañía de Variedades Vegetales Protegidas. La idea era que la gestión no dependiera únicamente del titular de la variedad, sino también de los propios operadores, porque al final todos reman en la misma dirección y comparten muchos intereses.
VF. ¿Cuál es la diferencia entre el Club de Variedades y la Compañía de Variedades Vegetales Protegidas?
RM. El Club era una asociación creada inicialmente para gestionar diferentes variedades protegidas o en vías de protección. Empezó funcionando con Nadorcott y posteriormente se incorporó la variedad M7.
Sin embargo, se vio que no era operativo que una misma entidad gestionara distintas variedades, porque las decisiones relativas a una no tenían por qué afectar a otra. Cada variedad tiene su propia estrategia, sus propios intereses y una realidad comercial diferente.
Por eso se creó posteriormente una agrupación de interés económico, una sociedad mercantil sin ánimo de lucro denominada Compañía de Variedades Vegetales Protegidas, aprovechando además el recorrido y reconocimiento que ya tenía el nombre.
La función de esta compañía es prestar servicios a sus socios, que son las distintas asociaciones y entidades titulares o gestoras de variedades.
VF. ¿Qué variedades forman actualmente parte de la estructura de gestión?
RM. Los socios se han ido incorporando progresivamente. La compañía trabaja actualmente con diferentes variedades y titulares. Entre ellas están Nadorcott, M7, Leanri, Summer Prim, Redlina, Clemenlola, Benedicto —comercializada como Sublim—, US Early Pride —comercializada como Earlyina—— y Mina. De estas, hay variedades que están plenamente implantadas y otras que están en proceso.
VF. En el caso de Nadorcott, la variedad con una protección más madura, ¿por qué se insiste tanto en comunicar que la protección continúa incluso después de 2029?
RM. La protección de Nadorcott se extiende hasta 2029 y hasta entonces no se puede multiplicar material vegetal sin licencia. Existe una falsa creencia de que se puede plantar o injertar Nadorcott antes de 2030 si no se comercializa la cosecha hasta que expire la protección. Esto no es así ya que está prohibido realizar cualquier acto de multiplicación sin autorización hasta el 1 de enero de 2030.
Mientras dure la protección seguiremos gestionando contratos, inspecciones, sistemas de trazabilidad y obligaciones de información. Los agricultores autorizados deben cumplir las condiciones establecidas en sus contratos, tanto en número de plantas como en trazabilidad y controles. Las cosechas de las plantaciones realizadas legalmente deberían ser las únicas presentes en el mercado durante los primeros años posteriores al fin de la protección y CVVP velará porque así ocurra.
Insistimos en que cualquier multiplicación, explotación o comercialización no autorizada realizada mientras la protección estuvo en vigor genera responsabilidad para el productor y puede ser perseguida judicialmente incluso después de esa fecha, con consecuencias legales y económicas relevantes, incluido el arranque de la plantación y el pago de indemnizaciones.
VF. En los inicios de este sistema costó mucho que el agricultor entendiera el pago de royalties. ¿Qué ha cambiado?
RM. Al principio fue muy complicado que el sector entendiera por qué, además del coste del material vegetal, había que pagar unos derechos por cultivar una variedad protegida. Pero con el tiempo se ha comprendido que, si no existe una retribución para quien desarrolla o pone a punto nuevas variedades, la mejora genética dejaría de producirse.
“Se buscan características como resistencia a enfermedades, menor consumo hídrico, mejores cualidades organolépticas, productividad o adaptación comercial (calendario, capacidad de viaje…)”
Detrás de una variedad hay años de trabajo, inversión económica y recursos humanos. Se buscan características como resistencia a enfermedades, menor consumo hídrico, mejores cualidades organolépticas, productividad o adaptación comercial (calendario, capacidad de viaje…). Incluso cuando una variedad procede de una mutación espontánea, después existe un trabajo enorme de selección, evaluación y puesta a punto.
VF. Hoy, cuando el modelo ya está integrado en el día a día de la citricultura española, ¿por qué cree que las variedades protegidas han funcionado en este sector?
RM. Porque el sector ya ha comprobado que, cuando la oferta y la demanda están equilibradas, las variedades protegidas aportan rentabilidad y estabilidad.
El problema aparece cuando se conceden licencias sin control. El agricultor siempre pregunta lo mismo: “Si voy a pagar royalties, ¿hasta dónde se va a limitar la superficie?”.
Y esa es la gran dificultad. Hay que encontrar un equilibrio. Si limitas demasiado, la variedad no alcanza volumen suficiente para entrar en los grandes programas de distribución. Pero si se planta de forma masiva, la variedad pierde valor.
El titular de la variedad es el primer interesado en que exista ese equilibrio y en que la variedad funcione comercialmente.
VF. ¿Qué están buscando actualmente los programas de mejora en mandarinas e híbridos?
RM. Se buscan muchas cosas a la vez. Evidentemente, uno de los objetivos es cubrir huecos de calendario, pero no es el único. También se buscan sabor, cualidades organolépticas, capacidad de viaje, resistencia a patologías, menor consumo hídrico y reducción de insumos.
Hoy existen muchas más mandarinas tardías que hace años y también variedades tempranas capaces de competir con fruta del hemisferio sur gracias a la proximidad y la calidad.
“Las variedades protegidas son una herramienta más para diferenciarse, completar programas y buscar algo más de rentabilidad”
Cada empresa estructura su programación según sus necesidades y su estrategia comercial. Las variedades protegidas son una herramienta más para diferenciarse, completar programas y buscar algo más de rentabilidad.
VF. ¿Cómo valora la situación de la innovación varietal en Europa?
RM. Actualmente existe un gran avance en fitomejoramiento gracias a las nuevas técnicas disponibles, pero Europa ha ido perdiendo posiciones por las restricciones regulatorias. Las nuevas técnicas genómicas han estado durante mucho tiempo (y siguen estando a día de hoy), equiparadas a los organismos modificados genéticamente, lo que ha dificultado mucho su utilización. En otros países existe una regulación más flexible y eso les permite avanzar más rápido. Si Europa desbloquea estas limitaciones, puede volver a situarse en una posición de liderazgo.
VF. ¿Las variedades protegidas son ya imprescindibles para la rentabilidad del sector?
RM. No son la solución absoluta a todos los problemas del sector citrícola. Pensar eso sería equivocarse. Las variedades protegidas conviven con las tradicionales, no las sustituyen. Lo importante es encontrar complementariedad entre unas y otras.
Lo que sí han demostrado algunas variedades, como Nadorcott, es que pueden marcar la diferencia en determinadas campañas y aportar estabilidad económica tanto a agricultores como a comercializadores.
Las empresas gestionan sus carteras buscando diferenciación por calendario, sabor o características específicas. Y ahí las variedades protegidas sí aportan un valor añadido importante.
Acceso a la noticia en la página 32 del dossier Cítricos Variedades en el ejemplar de Valencia Fruits.
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