Pilar Marcuello, gerente de Transframarca, advierte de que las lluvias han afectado a la producción y al consumo

Marcuello considera que el futuro de la cereza española “es prometedor”. / ARCHIVO
Alba Campos. Redacción.
La campaña de cereza 2026 ha arrancado marcada por una climatología adversa. Así lo explica Pilar Marcuello, gerente de Transframarca, quien señala que “ha empezado con muchas tormentas y eso ha mermado la calidad de la fruta, y se está dejando mucha sin coger”.
Aunque la campaña se inició con buenas previsiones de producción, las lluvias persistentes y las tormentas de pedrisco registradas en las primeras semanas han afectado de forma directa al producto. “Este año había bastante producción, pero debido a la climatología con tantas aguas y piedra en el inicio de la campaña, la calidad no es la adecuada y el consumo se ve disminuido”, destaca Marcuello.
Entre las variedades que mejor comportamiento están mostrando esta temporada, la responsable de la firma destaca Rubi, Nimba y Red Pacific. Sin embargo, la menor calidad de la fruta también está condicionando los precios en origen. “Al no tener calidad, los precios son más bajos de lo que tendrían que ser y el consumo se ve perjudicado”, afirma.
En el plano comercial, Alemania y China se consolidan como algunos de los mercados internacionales con mayor crecimiento para la cereza española. No obstante, Marcuello advierte de la fuerte presión exterior: “La competencia de otros países productores influye de forma directa y decisiva en la cereza española, determinando los precios de salida, las ventanas de comercialización y la cuota de mercado en sus principales destinos europeos y asiáticos”.
En materia de sostenibilidad, Transframarca mantiene su apuesta por la eficiencia hídrica mediante sistemas de riego por goteo automatizado. “Se minimiza la evaporación y se asegura que cada gota llegue directamente a la raíz”, explica.
Otro de los grandes desafíos del sector continúa siendo el incremento de costes y la escasez de trabajadores. “Cada vez se hace más difícil el cultivo de la cereza por los gastos en mano de obra y productos fitosanitarios”, asegura la gerente, quien añade que “es difícil encontrar mano de obra”.
De cara a las próximas campañas, la compañía centrará su estrategia en consolidar sus volúmenes de exportación, mejorar la logística y afrontar la falta de personal. Pese a las dificultades actuales, Marcuello considera que el futuro de la cereza española “se presenta prometedor, pero condicionado a una urgente diversificación comercial y a la adaptación climática”.
Acceso a la entrevista en la página 8 del dossier de Fruta de Verano II en el ejemplar de Valencia Fruits.
Acceso íntegro al último ejemplar de Valencia Fruits.






