La organización agraria denuncia una posible caída del 30% respecto a la pasada campaña y sitúa el umbral de rentabilidad en 0,54 euros/kg

AVA-ASAJA advierte de que denunciaría ante la AICA contratos con cotizaciones por debajo de los costes de producción, que rondan los 0,54 €/kg tras subir un 7% en 2026. / AVA-ASAJA
Valencia Fruits. Redacción.
La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja) alerta de que los primeros precios que los operadores comerciales están ofreciendo a los arroceros valencianos supondrían un desplome del 30% respecto a la pasada campaña y provocarían pérdidas de unos 0,20 euros por cada kilo comercializado.
La organización agraria, presidida por Cristóbal Aguado, eleva su preocupación en este inicio de la siega ante los rumores que apuntan a que la industria comenzará a comprar arroz alrededor de 0,35 euros/kg. De confirmarse, este precio supondría un recorte de 0,15 euros/kg respecto a las cotizaciones medias pagadas hace un año y de hasta 0,35 euros/kg frente a las de hace cuatro años.
Por debajo de los costes
Esta tendencia bajista se produce además en un contexto de incremento de los costes de producción, que este año se han disparado un 7,2%, principalmente por el encarecimiento de los fertilizantes nitrogenados, los carburantes, las semillas y la mano de obra.
Según los cálculos de AVA-Asaja, el umbral de rentabilidad se sitúa de media en 0,54 euros/kg. Por ello, si finalmente se consolidaran precios de 0,35 euros/kg, los agricultores perderían alrededor de 0,20 euros por cada kilo de arroz. La organización advierte de que esta diferencia no quedaría cubierta por las ayudas de la Política Agrícola Común (PAC), especialmente en las parcelas más afectadas por las enfermedades del cucat y la piricularia.
Ante esta situación, AVA-Asaja señala que, una vez recabada la documentación pertinente, denunciará ante la Agencia de Información y Control Alimentario (AICA) aquellos contratos de compraventa que establezcan cotizaciones por debajo de los costes de producción, al considerar que podrían incurrir en una venta a pérdidas, una práctica prohibida por la Ley de la Cadena Alimentaria.
Asimismo, trasladará al Copa-Cogeca y a las administraciones la necesidad de investigar estas posibles irregularidades y revisar los acuerdos comerciales con países terceros que, según la organización, están inundando los mercados con arroces foráneos en condiciones de competencia desleal.
Importaciones y controles
Además de reclamar un seguimiento exhaustivo de las operaciones de compraventa para comprobar si existe venta a pérdidas, AVA-Asaja pide a las autoridades comunitarias que revisen los acuerdos comerciales con países terceros para reducir la entrada masiva de importaciones de arroz que presionan a la baja los precios en origen.
La organización también reclama reforzar los controles en los puntos de entrada para prevenir la introducción de arroces foráneos que, según señala, carecen de garantías alimentarias y pueden estar contaminados con residuos perjudiciales para la salud o haber sido tratados con sustancias fitosanitarias no permitidas en la Unión Europea.
En este sentido, cita alertas notificadas por el portal comunitario RASFF relativas a arroces procedentes de Pakistán, India, Vietnam, Bangladesh y Camboya, en las que se han detectado sustancias como Tricyclazol, Thiamethoxam, Carbendazim, Chlorpyrifos, Imidacloprid, Acephate, Profenofos, Triazophos y Hexaconazole.
Riesgo para los parques naturales
AVA-Asaja advierte además de que una caída de los precios por debajo de los costes de producción podría poner en riesgo el cultivo en los parques naturales de La Albufera y del marjal de Pego-Oliva. La normativa de ambos espacios no permite a los agricultores plantar otro cultivo que no sea arroz, por lo que la organización considera que un agravamiento de la falta de rentabilidad podría conducir al abandono de los arrozales.
Según AVA-Asaja, este abandono provocaría una degradación de estos espacios de alto valor medioambiental y tendría consecuencias también para las zonas urbanas limítrofes, entre ellas la proliferación de plagas como ratas y mosquitos y la emisión de gases contaminantes.
La organización agraria considera que no solo está en juego el futuro de un alimento básico, seguro e identitario de la sociedad valenciana, sino también la preservación del territorio que depende del cultivo del arroz.




