La Unió analiza 12 lotes adquiridos en supermercados valencianos y reclama reforzar los controles y avanzar hacia una mayor reciprocidad en las condiciones de producción

Las muestras fueron adquiridas el pasado 9 de septiembre en establecimientos de Carrefour, Consum y Mercadona. / ARCHIVO
Valencia Fruits. Redacción.
La Unió Llauradora ha realizado análisis sobre cítricos importados y comercializados en supermercados e hipermercados valencianos que, según la organización, ponen de manifiesto las diferencias entre las exigencias fitosanitarias a las que están sometidos los productores europeos y las condiciones aplicables a los productos procedentes de países terceros.
Los análisis se realizaron sobre 12 muestras adquiridas el pasado 9 de septiembre en establecimientos de Grupo Carrefour, Consum y Mercadona. De ellas, 10, el 83%, contenían residuos de al menos una materia activa actualmente no aprobada en la Unión Europea o no autorizada como producto fitosanitario.
De los 12 lotes analizados, nueve constaban como procedentes de Sudáfrica, dos no indicaban el origen y uno aparecía etiquetado como español, aunque el informe cuestiona esta identificación atendiendo a la variedad y a las características de la fruta.
Los resultados muestran además la presencia simultánea de diferentes materias activas en una misma muestra. En los cítricos analizados se detectaron entre cuatro y nueve materias activas distintas, por lo que no se trata únicamente de detecciones aisladas de una sustancia, sino de la presencia conjunta de residuos de varios productos fitosanitarios.
De los 12 lotes analizados, nueve constaban como procedentes de Sudáfrica, dos no indicaban el origen y uno aparecía etiquetado como español, aunque el informe cuestiona esta identificación atendiendo a la variedad y a las características de la fruta
La Unió señala que esta multiplicidad de residuos no supone por sí misma un incumplimiento de la normativa, ya que ninguno de los residuos detectados supera individualmente los Límites Máximos de Residuos (LMR). No obstante, considera que la presencia de hasta nueve materias activas diferentes en una misma muestra justifica reforzar los controles sobre los cítricos importados.
La organización cuestiona asimismo las diferencias que, según señala, existen entre las exigencias de la distribución comercial a los productores europeos y las aplicadas a los productos importados, y apunta que mientras a los agricultores se les pueden exigir como máximo dos o tres restos de materias activas en los cítricos comercializados, los análisis realizados han detectado una mayor multiplicidad de residuos en algunas muestras importadas.
Tres materias activas bajo el foco
Entre las materias activas identificadas, La Unió centra especialmente la atención en la metoxifenocida, el espirotetramat y el 2-fenilfenol u ortofenilfenol.
La metoxifenocida dejó de estar aprobada en la Unión Europea el 1 de abril de 2026 y aparece en siete de las 12 muestras analizadas, el 58%.
El espirotetramat, conocido comercialmente como Movento, no está aprobado en la UE desde el 1 de mayo de 2024. Sus residuos o metabolitos aparecen en nueve de las 12 muestras, el 75%.
Por su parte, el 2-fenilfenol u ortofenilfenol, utilizado principalmente como fungicida de postcosecha, no está autorizado como fitosanitario en la UE desde el 1 de enero de 2020 y aparece en tres de las 12 muestras, el 25%. La Unió recuerda que su posible consideración como biocida constituye una figura jurídica diferente y no equivale a una autorización como producto fitosanitario.
LMR y autorización, dos conceptos diferentes
La organización diferencia entre la presencia de residuos y la autorización de las materias activas para explicar los resultados de las analíticas. Ninguno de los residuos detectados supera los LMR establecidos por la normativa europea.
El LMR determina la cantidad máxima legal de un residuo que puede estar presente en un alimento, mientras que la aprobación de una sustancia establece si esta puede utilizarse en la UE como producto fitosanitario. Por tanto, una sustancia que no está aprobada para su uso por los agricultores europeos puede dejar residuos en un alimento importado y estos pueden continuar siendo conformes con los LMR europeos.
La Unió considera que esta situación evidencia la diferencia entre las condiciones de producción que afrontan los agricultores europeos y las de sus competidores de países terceros. La organización recuerda que los productores comunitarios están sometidos a una reducción progresiva de las sustancias activas disponibles para proteger sus cultivos mientras compiten en el mismo mercado con productos procedentes de países terceros que pueden contener residuos de algunas de esas mismas sustancias, como el espirotetramat.
La Unió considera que esta situación evidencia la diferencia entre las condiciones de producción que afrontan los agricultores europeos y las de sus competidores de países terceros
La organización incide en que sus resultados no permiten afirmar que los cítricos analizados sean ilegales o inseguros, dado que no se han detectado superaciones de los LMR. Su denuncia se centra en la diferencia entre las reglas de producción aplicables a los agricultores europeos y las que rigen para sus competidores de terceros países.
La Unió reclama reciprocidad
Ante esta situación, La Unió pide acelerar la modificación del reglamento con el que la UE plantea establecer para los productos agrícolas importados un LMR de sustancias no autorizadas en su territorio hasta el nivel más bajo detectable en laboratorio, conocido como “cero técnico”.
El secretario general de La Unió, Carles Peris, señala que “si Europa prohíbe o deja de autorizar una sustancia a sus agricultores, debe abordar también las condiciones en las que admite residuos de esa misma sustancia en los productos importados. Por ello reclamamos reciprocidad real en las normas de producción y en la política comercial europea”.
La organización trasladará los resultados de las analíticas a AESAN, la Conselleria de Agricultura y los organismos competentes en materia de consumo y sanidad, y reclamará que se intensifiquen los controles sobre los productos importados
Asimismo, exigirá a las instituciones europeas avances hacia una política de reciprocidad que evite que las mayores exigencias impuestas a los agricultores comunitarios se conviertan, según La Unió, en una desventaja competitiva.
“Las mismas exigencias para todos. Lo que nuestros agricultores ya no pueden utilizar no puede convertirse en una ventaja competitiva para los productos importados”, afirma Peris.
La organización reclama también a la gran distribución que controle y certifique que los cítricos importados que adquiere cumplen unas condiciones de producción equiparables a las exigencias europeas que deben asumir los agricultores valencianos.
“Deben elegir a quién defienden, si al consumidor aplicando los estándares más estrictos europeos o por el contrario defienden a las grandes empresas y productos de fuera producidos con materias activas prohibidas aquí”, concluye Peris, quien hace además un llamamiento a los consumidores para que “no compren cítricos de países terceros porque los nuestros tienen más garantía sanitaria”.






