Aitor de las Heras (Garaia Koop): “La innovación no la vemos como un fin, sino como un medio para garantizar el futuro del sector”

Entrevista al Director general de Garaia Koop, Aitor de las Heras

Nerea Rodriguez. Redacción.

Garaia Koop ha convertido la innovación en una de las principales herramientas para afrontar los retos de la horticultura vasca. Desde proyectos de mejora varietal en tomate hasta iniciativas de digitalización e indoor farming, la cooperativa busca ganar competitividad sin perder de vista el gran desafío del sector: garantizar su viabilidad futura. Su director general, Aitor de Las Heras, reflexiona sobre los avances logrados, las dificultades pendientes y la necesidad de seguir transformando el modelo productivo para asegurar el relevo generacional y la sostenibilidad de las explotaciones.

Valencia Fruits. Garaia Koop ha sido reconocida este año por su apuesta por la innovación. ¿Qué supone para la cooperativa recibir este premio y qué aspectos cree que han sido determinantes para lograrlo?

Aitor de Las Heras. Creo que este reconocimiento pone en valor que una cooperativa pequeña como Garaia apuesta por el futuro. Si no intentamos mejorar, innovar y buscar caminos diferentes, el futuro del sector es complicado.

Me ha sorprendido mucho recibir este premio, pero entiendo que se ha valorado la importante inversión que realizamos en I+D y el esfuerzo que hacemos para sacar adelante proyectos que contribuyen a mejorar la competitividad del sector.

VF. La innovación forma parte de numerosos proyectos que impulsa Garaia. ¿Cuáles destacaría por su potencial para transformar la producción hortofrutícola vasca en los próximos años?

ADLH. Uno de los proyectos más importantes es TOBAR, centrado en el tomate. También destacaría ArgIA, una iniciativa basada en visión hiperespectral aplicada a la IV gama.

Actualmente, el aprovechamiento medio de una lechuga Batavia en IV gama se sitúa entre el 56% y el 60%, lo que supone un porcentaje importante de desperdicio. Con ArgIA buscamos reducir esas pérdidas hasta un 10%, lo que tendría un impacto enorme en la rentabilidad de la actividad. Un mejor aprovechamiento de la materia prima nos permitiría modernizar instalaciones, seguir creciendo y mejorar nuestros resultados.

Además, estamos desarrollando HARVEST, un proyecto de indoor farming para producir hoja de roble en un entorno completamente controlado. Se trata de una instalación similar a un contenedor, con luz, temperatura y condiciones de cultivo reguladas. Esto permitiría obtener hasta doce ciclos productivos al año, frente a los seis de un cultivo en suelo, además de minimizar los problemas sanitarios asociados al cultivo convencional.

En cualquier caso, la innovación no la vemos como un fin, sino como un medio para garantizar el futuro del sector.

VF. En relación con TOBAR, centrado en la recuperación y mejora de variedades tradicionales de tomate, ¿qué avances están obteniendo y qué impacto puede tener para productores y consumidores?

ADLH. Nuestro tomate destaca por su sabor, pero tiene una vida útil reducida. Lo que buscamos es desarrollar nuevas variedades que mantengan esa calidad organoléptica que aprecia el consumidor y que puedan convivir comercialmente con las que ya cultivamos.

“El 98% del tomate que se produce en Euskadi corresponde a una única variedad, y eso supone un riesgo muy elevado para el sector”

Además, existe otro problema importante: cerca del 98% del tomate que se produce en Euskadi corresponde a una misma variedad, el tomate Jack. Es una variedad muy apreciada por su sabor, pero depender prácticamente de una sola opción supone un riesgo muy elevado para el sector.

Con TOBAR queremos recuperar variedades históricas del País Vasco, adaptarlas a los sistemas de cultivo actuales y mejorar aspectos como la vida útil y la productividad. Actualmente seguimos en fase de pruebas y el proyecto tiene horizonte hasta 2029, por lo que todavía es pronto para extraer conclusiones definitivas.

VF. El pasado año nos habló del modelo de alquiler de invernaderos como fórmula para crecer sin exigir nuevas inversiones a los socios. ¿Cómo está evolucionando este proyecto y qué resultados está ofreciendo?

ADLH. Los resultados obtenidos en 2025 no fueron los esperados. En uno de los invernaderos destinados a la producción de lechuga sólo conseguimos dos cosechas cuando lo normal habría sido alcanzar seis.

Durante este año hemos trabajado con técnicos especializados para identificar el origen del problema y aplicar distintos tratamientos al suelo. Las primeras pruebas realizadas sobre una parte de la instalación están ofreciendo resultados positivos y, si se confirman en las próximas campañas, ampliaremos estas actuaciones al conjunto del invernadero.

Precisamente este tipo de experiencias también sirven para aprender y corregir errores antes de extender el modelo a otras explotaciones.

VF. La IV gama continúa siendo una de las líneas estratégicas de Garaia. ¿Sigue creciendo la demanda y cuáles son los principales retos para consolidar esta actividad?

ADLH. Sí. Sigue creciendo el número de bolsas vendidas. A mayo de este año registramos un incremento cercano al 6% en unidades comercializadas y, además, hemos conseguido trasladar incrementos de precio, algo que hace unos años parecía muy complicado.

Nuestro objetivo es consolidar definitivamente la planta y cumplir el plan de negocio previsto. En ese sentido, proyectos como ArgIA son fundamentales porque nos ayudan a reducir desperdicios y mejorar la eficiencia.

También estamos analizando nuevas posibilidades productivas, tanto mediante nuevas variedades de lechuga como a través del desarrollo de mezclas de hortalizas destinadas a elaboraciones tradicionales, siempre con una filosofía basada en producto local.

Tenemos claro que no podemos competir con los grandes operadores en volumen. Nuestro camino pasa por producir mejor, aprovechar al máximo nuestros recursos y generar valor para los socios y para la cooperativa.

VF. El relevo generacional sigue siendo una de las grandes preocupaciones del sector. ¿Observa señales que inviten al optimismo o continúa siendo el principal desafío para la horticultura vasca?

ADLH. Sigue siendo el principal desafío, no sólo en Euskadi sino en buena parte del Estado. Sin embargo, creo que la situación es incluso más complicada en el País Vasco.

Las estructuras productivas son muy pequeñas y la edad media de los agricultores supera los 50 años. En esas circunstancias resulta difícil acometer inversiones importantes porque muchos productores saben que no podrán amortizarlas durante su vida laboral.

“El relevo generacional continúa siendo el gran reto pendiente de horticultura vasca”

Sin inversión es complicado modernizar las explotaciones y, sin explotaciones modernas y rentables, resulta muy difícil atraer nuevas generaciones al sector. Por eso considero que el relevo generacional continúa siendo el gran reto pendiente de la horticultura vasca.

VF. Tras muchos años al frente de Garaia Koop, ¿qué balance hace de la evolución de la cooperativa durante este tiempo?

ADLH. Cuando llegué, en 2009, la cooperativa atravesaba una situación delicada. Durante estos años hemos tenido que tomar decisiones difíciles y realizar ajustes importantes para adaptarnos a las sucesivas crisis económicas y a la reducción del número de explotaciones activas.

También hemos impulsado cambios estratégicos, especialmente en IV gama, y hemos incorporado nuevas líneas de actividad. Un ejemplo es el proyecto de manzana, que está funcionando bien y que nos ha permitido diversificar nuestra base productiva.

Además, estamos trabajando para incorporar socios de otras comunidades autónomas, algo que refleja la evolución que ha experimentado la cooperativa en estos años.

VF. ¿Cuáles considera que serán las claves para garantizar el futuro de la cooperativa en los próximos años?

ADLH. Será necesaria una reordenación del sector que permita acometer inversiones importantes en invernaderos modernos y tecnificados. Sólo así podremos atraer nuevas generaciones de profesionales y desarrollar explotaciones más competitivas.

Necesitamos sistemas productivos capaces de ofrecer suministro durante la mayor parte del año y de hacerlo a precios razonables. Nunca podremos competir con los costes del sur de España, pero sí debemos ser capaces de construir un modelo económicamente viable, basado en la eficiencia, la calidad y la proximidad.

En definitiva, necesitamos un sector más fuerte, más profesionalizado y mejor preparado para afrontar los retos de futuro.

Acceso a la entrevista en la página 6 del dossier Euskadi en el ejemplar de Valencia Fruits. 

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